MAC DOUALL, Roberto (Bogotá, 1850 - 1921)

"Abandonas tu hogar, modesto asilo / apartado y tranquilo, / donde corrieron tus primeros años; / jardín donde la flor de tu inocencia / derramaba el tesoro de su esencia / lejos de mundanales desengaños." En: A mi hermana Elena

"Vas a tender el atrevido vuelo / en busca de otro cielo / que con sus esplendores te convida; / tiendes, paloma cándida, las alas, / tu último arrullo en este albergue exhalas / al empezar el vuelo de la vida." Ib.

No tuvimos tesoros ni opulencia, / mas tuvimos la paz de la conciencia, / fuente de dicha sempiterna y pura. Ib.

Lleno de ardor y de saña / Se lanza con sus legiones / Y recoge, hecha girones, / La altiva insignia de España. En: Bárbula, 1883

Hubo en la Recaudación / un ave de mala pluma, / que nada sabía de suma / pero sí de sustracción.

"A un muchacho pervertido / su padre una vez decía: / “Ten juicio, mi hijo querido”. / Y el muchacho se reía. / “Yo por daños y perjuicios / -exclamó el mozo infernal- / tengo pendientes dos juicios, / fuera del juicio final”." En: (Atrib. también a Pacho Carrasquilla)

Porque se perdió un cañón / en el cuartel de los zuavos, / hay tres cabos en cordón, / pues dicen que atando cabos / podrán dar con el ladrón.

La señora Nicolasa / no ha podido comprender, / por su inteligencia escasa, / que el que por poder se casa, / se casa por no poder.

El curandero Morales, / -que tú de médico tienes- / en vez de sacar los males / lo que saca son los bienes...

Sin que me desacredite / yo saludo a un usurero / quitándome mi sombrero / antes de que él me lo quite. En: (Atrib. también a Pacho Carrasquilla)

El coronel Anacleto, / antioqueño de remate, / le dijo al sargento Prieto / al empezar el combate: / -Tóme un fuerte para-peto!

 

MADIEDO, Manuel María (Cartagena, 1815 - Bogotá, 1888)

José de la Crú Rodrígue, boga de corazó, En: El Tiempo, 1857/59

 

MADRID, José Fernández (V. FERNÁNDEZ MADRID, José)

 

MADRID MALO, Néstor (Barranquilla, 1918 ‑ Bogotá, 1989)

Qué lucha sin cesar tú y yo libramos / hasta quedar los dos bien malheridos, / y no hubo vencedores ni vencidos / porque fue guerra que los dos ganamos. En: Por fin, amor

Y si de nuevo a próximos combates / la vida nos induce, a tus embates / tal vez ya no resista, amor triunfante! Ib.

 

MAHECHA, Raúl Eduardo

Las libertades no se piden, se toman. Trabajo o revolución social. En: Lema del periódico Vanguardia Obrera, 1924

Ustedes notarán que yo no traigo papeles, porque los soldados no llevamos papeles nunca. En: (Palabras en la 1a.Conferencia Comunista Latinoamericana, Buenos Aires, 1929)

 

MALLARINO, Gonzalo

Blancas las manos, limpias y delgadas / para el frío silencio del diamante / y el perfume olvidado de la rosa. / Aguda y fina la boca, brillante / como una mariposa plateada / la mirada mojada por la lluvia. En: Retrato, 1988

Hoy sabemos que el mejor estilo del comentario periodístico —y aún a veces, de la noticia— es el que combina los datos fieles de la realidad objetiva, con esa veracidad íntima que no puede resultar sino de la interpretación humana y de la inferencia intelectual. En: Introducción a los cuentos de Saki, 1998

 

MALLARINO, Manuel María (Cali, 1808 ‑ Bogotá 1872)

La administración que comienza hoy no administra los intereses de ningún partido político, no concederá a ninguno de ellos protección especial. En: Discurso de posesión presidencial, 1855

 

MALLARINO, Víctor

Noche. Bogotá, altiva e indolente / reclina la cabeza suavemente / en la empinada y tosca cordillera, / y en la sombra propicia y oportuna / un rayo tembloroso de la luna / envuelve en lumbre la ciudad entera. En: Pregones de Bogotá

 

MANRIQUE ARDILA, Jaime (Barranquilla, 1949)

"Ciertamente las cosas sin tí / son cada vez más complicadas, / cuando tú no me llamas, / y tus cartas no llegan; / cuando me despierto en la noche / y encuentro media cama desierta. / Hace quince días no sé nada de ti." En: Carta abierta (Mayo)

Monserrate, cuya torre alumbrada flotaba en el crepúsculo como una nave espacial a punto de aterrizar. En: Oro colombiano, 1985

Esto no es un país -es una finca grande con alguna comodidades. En un país de verdad si estás aburrido puedes ir a ver un museo que tenga por lo menos un Picasso. Ib.

Martes, soñé toda la noche contigo, / tu mano sosteniendo la mía, tu cuerpo / alimentándome como una naranja.

Y yo no trato / de recuperar la belleza del río / sino lo que sentía en ese momento. En: Contemplando un paisaje de Frederic Church

 

MANRIQUE, Venancio G. (1836- 1886)

"Y tú Dolor, con apretado lazo / sujeto lo tendrás a la miseria; / reflejarán sus ojos tu mirada, / con tu suspiro se ahogará su aliento, / y a tu suerte la suya irá ligada / de sus vida hasta el último momento." En: El dolor

 

MANTILLA, José María (General)

¡Pero que no falte el gritico! En: Frase que en voz baja dijo a sus amigos, luego de pedirles mucha moderación en las sesiones tumultuosas que precedieron la elección del general José Hilario López, 1849, cit. por Salvador Camacho Roldán, Mis memorias, 1923

General, su plan de campaña ¡se le bajó a los tobillos! En: En la prisión, al general José María Melo, tras la victoria de los legitimistas en 1854

 

MAR, José

El derecho civil, este frío resumen de la humana prudencia, nació cuando a la perversidad de los hombres no le fueron suficientes los moldes sencillos de la Equidad. En: Con mi código viejo, 1923

El código civil es tan candoroso, tan ingenuo, tan pueril, que presume la buena fe de los hombres en todos sus contratos. Ib.

Creemos nosotros que en cada forma social o tipo de economía se van creando los gérmenes que acaban por destruirlo.... aunque cuando la nueva forma surge parece destinada a la eternidad. En: Discurso ante la Cámara, VIII, 1933

No hacemos más que decir que somos distintos, y sin embargo, no hemos anotado aún por qué somos distintos. Cit. por Alberto Lleras

 

MARCELES DACONTE, Eduardo (Aracataca, 1942)

Concluí, sin remordimiento, que mi camino no era buscar a Buda en las profundidades de mi mente, sino encontrar la vida por los suntuosos senderos de la existencia cotidiana. En: Los perros de Benarés y otros retablos peregrinos

 

MAREL, Jorge (Jorge Hernández Gómez) (Sincelejo, 1946)

Si fuera el mar, habría en mí / pájaros y barcos, / y verdes palmeras, / y dátiles dorados. / Y habría también, si fuera el mar, / músicas y cantos, / y espumas y olas, / y reflejos de astros. / Si fuera el mar, / pero soy apenas, / este desierto desolado. En: Si fuera el mar

La poesía / barca en que navego / caracola donde el mar resuena / palmera o sombra / de mis sueños / dátil que me nutre/ fogata / iluminándome en la noche/ arena donde hundo mis raíces / y también / marejada en que naufragio / isla de mi exilio / fragor de oleaje / donde mi voz se pierde... En: La poesía

Ebrio, en un río, / una noche / se bebió la muerte / en el cáliz plateado de la luna. En: Epitafio para el poeta Li Po

Una palabra hay sobre la tierra / Una palabra existe bajo el sol / Esa palabra no es otra que Amor / Amor / Sencillamente Amor. En: Una palabra, 1988

El poeta está solo, / solo como Dios / en mitad de la nada. En: Caos del mundo, 1994

 

MARGALLO Y DUQUESNE, Padre Francisco (Santafé, 1765 ‑ Bogotá, 1837) 

El 31 de agosto / de un año que no diré / por un fuerte terremoto / será hundido Santa Fe. En: A la multitud, en la Plaza de Toros de Bogotá, 1917

Estas paredes hablarán por mí. En: En la Capilla del Sagrario, que había sido profanada. Dos semanas después un terremoto la destruyó, 1827

 

MARÍA DE LAS ESTRELLAS

Después salen todos trabados / a gritarle a los hippies: / Marihuaneeeros! En: Esquina

Hasta mañana papacito / que sueñes con la bandera de Colombia. En: Noche

La magia es la gasolina de la poesía.

Un hongo está en la luna - Y cuando resucite - ya puedo leer la Biblia. En: El mago en la mesa, 1975

¿Cómo se pueden resucitar los mares? - Se pueden resucitar - comiendo naranja piña mora fresa. Ib.

La fantasía corre por las venas del mundo / que son los ríos uniformes de la juventud. En: La emperatriz empedernida

La fantasía corre por la pista de oro de lo maravilloso que es la alfombra que pisan los caballos de las emperatrices empedernidas. Ib.

 

MARIA IGNACIA, Madre (V. SAMPER, María Ignacia)

 

MARÍN, Abel (1884 ‑ 1950)

Somos dos quejosos manantiales / que ruedan entre espinos y jarales / sediento uno del otro y nada más. En: Amor imposible

 

MARÍN, Álvaro (Manzanares, Cal., 1958)

Ojalá algún día la filosofía llegara a tener, para la vida, la misma importancia que tiene la fotosíntesis. En: El rigor olfativo, El Espectador, 27, II, 1994

La erudición es casi siempre una manera de manifestarse la impotencia imaginativa. En: El mar o la muralla, El Espectador, 23, II, 1997

 

MÁRQUEZ CRISTO, Gonzalo

Llega el instante en que estamos vestidos de palabras. En: Ritual de títeres, 1992

Es el arte la única venganza del hombre contra el tiempo. Ib.

Ya no necesitamos filósofos sino estrategas del espíritu. Ib.

El dolor dejó de ser literatura. Ib.

La vida es un relato contado por Heráclito. Ib.

Todas las fuentes son invisibles. Ib.

Detrás del lenguaje se trata de esconder la palabra. Ib.

El amor es la condena que pagan quienes no saben vivir. Ib.

 

MÁRQUEZ, José Ignacio de (Ramiriquí, 1793 ‑ Bogotá, 1880)

Habrá más riqueza, aunque no haya más lujo. En: Memorial acerca del proteccionismo, 1831

La antigüedad y la costumbre tienen gran influencia en los impuestos, que no pueden variarse sino preparando muy de antemano las reformas. Ib.

Miro como uno de mis primeros deberes dirigirme a vos manifestándoos la urgente necesidad de que vengáis sin dilación a encargaros del mando. En: Correspondencia, a Santander, tras haber asumido la presidencia en calidad de vicepresidente encargado, 12, III, 1832

Sois vos sin duda el que reuniendo los votos de todos los granadinos estáis destinado por el cielo para acabar de restablecer el orden, consolidar la paz y afianzar el imperio de la ley. Ib.

La patria os llama... Vuestra venida hará cesar los males y fijará la época preciosa de los bienes para la patria. Ib.

Nada omitiré para que las leyes sean ejecutadas con imparcialidad, el orden público conservado, la educación difundida, las rentas bien administradas, la Iglesia protegida, el mérito premiado, los tratos cumplidos, las relaciones internacionales cultivadas, las exigencias públicas satisfechas y respetadas positivamente las garantías sociales y los derechos del individuo. En: Al asumir la presidencia, 1, IV, 1837

Tenemos abundancia de letrados y de médicos que se aumentan de día en día, pero carecemos de suficiente número de hombres instruídos en las ciencias exactas y artes mecánicas, en la química, mineralogía, botánica y agricultura, sin las cuales no podrá desenvolverse del todo los gérmenes de prosperidad que encierran las diversas provincias del estado. En: 1839, cit. por Oscar Fresnede y Jairo Duarte, Elementos para la Historia de la educación en Colombia, 1984

Hago presente a los estudiantes que les es prohibido asistir a las sociedades políticas, cualquiera que sea su denominación. En: (Como rector del Colegio de San Bartolomé), h. 1849

Simple ciudadano, la Nación no podía ver en mí, para hacerme por tantos años (casi cuarenta) depositario de su alta confianza, sino mi acrisolada probidad, mi consagración absoluta al desempeño de mis deberes, sin faltar a ellos por respetos humanos, aunque perdiera al amigo o me granjeara enemistades. En: Mensaje final a los colombianos

Jamás me separé por malicia del sendero que me trazara la ley, de acuerdo con el interés público, sin tener nunca en mira los propios medros, sin arredrarme las censuras, buscando el modo de servir así mejor a mi patria. Ib.

 

MARTÁN GÓNGORA, Helcías (Guapi, 1920 ‑ 1984)

Rosa carnal / definitiva, / lumbre final / en la vigilia. En: Canción mínima

Fluye hacia ti / toda mi vida, / ola sin fin / por tus colinas. Ib.

Delta interior, / única isla, / mi corazón / es tu bahía. Ib.

¡Oh litoral / sin lejanías! / Yo soy el mar / que te limita. Ib.

Y de la sed / y las cenizas / vuelva a nacer / la poesía. Ib.

Hundo en ti mis raíces, / casi un árbol de fuego, / y una savia de luz se precipita / por todas mis arterias. En: Casi un árbol

Tuyas son mis raíces, / surco de amor, parcela / del bosque del deseo. Ib.

Crezco sobre la tierra / de tu cuerpo extendido / en la orilla del sueño. Ib.

Puede morir el tiempo. / ¡Nunca terminará la primavera! Ib.

Las algas marineras y los peces / testigos son de que escribí en la arena / tu bienamado nombre muchas veces. En: Declaracion de amor

Testigos las palmeras litorales, / porque en sus verdes troncos melodiosos / grabó mi amor tus claras iniciales. Ib.

Testigos son la luna y los luceros / que me enseñaron a esculpir tu nombre / sobre la proa azul de los veleros. Ib.

Sabe mi amor la página de altura / de la gaviota en cuyas grises alas / definí con suspiros tu hermosura. Ib.

Y los cielos del sur que fueron míos. / Y las islas del Sur donde a buscarte / arribaba mi voz en los navíos. Ib.

Tú sola de la mar, niña a quien llamo: / ola por el naufragio de mis besos, / puerto de amor, no sabes que te amo. Ib.

Para que tú lo sepas yo lo digo / y pongo al mar inmenso por testigo! Ib.

He de pagar con mi cuota de lágrimas / este reino interior, como se paga / la luz de cada día con las sombras. En: Las batallas

Tengo que rescatar tus manos / de la red de otras manos. / Ganar tu boca, después de haber cruzado / un territorio de naufragios. Ib.

Todo en amor se tasa en agonía. Ib.

Casa de amor es necesario levantarla / de las propias cenizas funerarias. / Bosque de amor hay que sembrarlo siempre / porque el olvido leñador lo tala. Ib.

Ciudad de amor hay que fundarla / a orillas de la sangre, / reconstruírla sobre el alma. / Pozo de amor hay que cavarlo siempre / hasta encontrar el agua. Ib.

Porque el amor no es solamente el rito / de las sombras perdidas, que se hallan / en el amor. Es la interior batalla / que el hombre libra a cada instante. / Victoria sin derrota, / guerra sin tregua concertada. Ib.

Eres el paraíso que comienza en la fruta. / Paisaje con tus ojos que hacen el mediodía. En: Mujer negra

Eres la primavera que se muere de aromas. / Constelación de luto, mariposa de llamas. / La rosa del poema sostiene tu hermosura / porque en tu vientre azul comienzan las crisálidas. Ib.

Río en la sombra, / orilla del deseo. En: Río en la sombra

¡Ah, naufragio / de la luz en el éxtasis / El mundo con sus valles / se resume en tu cuerpo / al fin de las tinieblas. Ib.

Voy hacia ti por mínimas colinas, / de retorno a las flores y a las frutas, / fugitivo del sueño y de la muerte.

Estos campos sagrados que me ofreces / cuando miro en la noche los collados / quedan en mi recuerdo iluminados / con olivos de luna y con cipreses. En: A España

Coronada de tiempo / y de luz propia / tu cabeza, ¡Galán!, / es principio y verdad / de nuestra historia. En: Cabeza a Galán

Mamotreto o selección, es el dilema. En: El Antipombo, 198...

Las reglas del juego no existen frente a la indefensión post mortem del artista, que no tuvo ni tiempo ni cautela para confiar al fuego sus obras imperfectas o incompletas. Ib.

Para el hombre contemporáneo, súbdito de las metrópolis, el tiempo másque oro es sangre, carne, músculos, nervios y huesos. Ib.

En poesí también es lícito hablar de la selección de las especies. Ib.

El nieto de Rana, Rinrín Renacuajo / vivió en Disneylandia, dialogó en inglés, / emuló en destreza, compitió a destajo / con el hombre rana, zarpó con el pez. En: Esopo 200, Homenaje a Rafael Pombo

Sus viajes continuos, la estéril vagancia / el turista sólo concluyó en París, / donde un cocinero famoso de Francia / adobó sus ancas junto a una perdiz. Ib.

 

MARTÍN, Carlos

"Tres hombres grandes ha producido la humanidad: Jesucristo, que la redimió; Colón, que descubrió a América, y vos, ciudadano gran general, que habéis redimido a nuestra patria del monstruo del fanatismo clerical." En: A Tomás Cipriano de Mosquera en Facatativá, 1866

 

MARTÍN, Carlos (Boyacá, 1914)

Por las puertas abiertas de ese libro el tiempo pasa de puntillas. Cit. por Eduardo Carranza

Vuelvo los ojos a la breve historia / que alimenta mi sueño todavía, / torre en la niebla de la lejanía / que contemplo entre ruinas ilusoria. En: Breve historia

No es justo que sustente la memoria / tan débilmente lo que fuera un día / tanta furia de amor, tanta alegría / hoy convertida en polvo y en escoria. Ib.

Eras niña de nardo y luna fría / tendida, matinal, cerca al deseo / donde ‑sangre y canción‑ mi sed ardía. En: Eras niña de nardo

Concha en ola sin mar, aún te veo / como desnuda rosa transparente / detenida y mecida en su aleteo. Ib.

Donde el dolor a la ternura iguala / y el amor como un niño se desliza / ‑pétalo sin raíz, vuelo sin ala‑ Ib.

Por el cauce del alma a la sonrisa / por el sendero del suspiro al llanto / sobre los blancos hombros de la brisa / es verdadero el corazón del canto. Ib.

Hoy me quito los gritos y los huesos / para hacer un montón cerca del fuego / y arderlos todos a merced del viento. En: Hoy

Labriego de regreso de la vida / Sin otro haber que surcos de recuerdos. En: La tarde no termina

Y algunos barcos lentamente blancos / Y algunos barcos blancamente lentos / En las aguas limítrofes del sueño. Ib.

La tarde no termina sin ese resplandor / De un alba perdurable en la memoria, / En aquella ventana clausurada / Por el olvido y por la muerte. Ib.

La tarde no termina sin que la herida se abra / Como pozo sin fondo / Donde se mira el hombre entre las nubes, / Perplejo, en engañoso camino hacia la nada. Ib.

Arregla los papeles. Es ya tiempo. No temas / al rigor del invierno. Aún hay fuego. Arde / un rescoldo de amor y al fulgor de la tarde / nacen aún los besos, los poemas. En: Otoño

Después de todo, mira, no importa hemos vivido / al borde cotidiano del asombro, / una mirada basta, la voz con que te nombro / basta para olvidar la muerte y el olvido. Ib.

Para qué regresar en busca de la aldea / natal? El tiempo pasa. Si abres la ventana / de nuevo nace el mundo. Déjame que te vea / a la orilla del alma, real, mía, cercana. Ib.

Somos hambre, penumbra, testimonio de seres, / nada nos pertenece, somos rumor profundo / del prodigio que pasa. Escúchame, no esperes / nada más. Mira. Ama. Despídete del mundo. Ib.

Enciende sus miradas como llamas, / me acarician sus llamas como manos, / deja caer sus manos como lluvias / y me besan sus lluvias como labios. En: Presencia

Me cantan esos labios como el mar, / cultiva ese mar como amapolas / y desliza amapolas como ríos / y despierta los ríos como alondras. Ib.

Inclinada a la orilla de la muerte, / como rosa desnuda sobre el tiempo, / su presencia es la gloria de la aurora / en la torre del sueño y las campanas. Ib.

Sólo tú equidistante, firme entre la sombra y la luz, / de metales ardiendo y de dulzura, / en el sitio del corazón, / golpeas con lágrimas y dientes y sonrisas. En: Territorio amoroso

El sendero se alarga cuando hablo de las rosas. Ib.

Cuando pasa el crepúsculo / se inundan tus pupilas de campanas. Ib.

De ti se desprendieron las estrellas que devolvía tu sueño / cuando en tus ojos se refugiaban los crepúsculos. Ib.

Territorio amoroso / de cálidos y largos brazos. / Patria del oro defendido / por pequeña blancura matemática. Ib.

Aquella noche me perdí / En la arboleda de la fábula / Parecida no sé por qué / A un cementerio de guitarras En: Ventana

Sé que el azar era una lámpara / Encendida no sé por quién / O los ojos insomnes de un caballo / Solitario en el bosque. Ib.

Muertos, muertos están los que salían / a la terraza de la madrugada / o a la ventana del océano / a mirar las etrellas o la lluvia... En: Epitafio de Piedra y Cielo, 198

Los pájaros del mar o los del viento / que sostienen el cielo con sus alas / los recuerdos, los rostros, las miradas / que tienen el color de los atardeceres. Ib.

Todos, todos están durmiendo en la colina... Ib.

Adiós muchachos, compañeros / de aquellas deslumbrantes alboradas. / A todos los despido tiernamente / con un pie en el estribo para el último viaje / y ¡hasta pronto!, les digo -yo me digo- / con llanto en las pupilas de estos versos. Ib.

Ya su historia / es una sombra en marco de madera / deshaciéndose en tierra y en memoria. Ib.

América, la nuestra, la del tercer día de la Creación... En: Una avanzada lírica, El Tiempo (año muerte carranza)

Ordenar no es terminar, sino empezar. "En: Hispanoamérica; mito y surrealismo, 1986, XIV"

Soy hombre como todos: uno y varios, / con algo de fantasma y de poeta, / el que oculta embriaguez, volcán, trompeta / que grita, más que canta, sueños diarios. En: Hacia el último asombro, 1993, Uno y varios

Oscuro entre luces, soy ejemplo / de ser fugaz y absurdo, sobre todo. Ib.

Tierra distante y a la vez la misma / que nos integra al par en su substancia / y a la vez nos espera y nos habita. Ib., Rayo en la sombra

 

MARTÍN, Miguel Angel

Ay Carmentea cuando / Ay Carmentea tu corazón será mío. En: Carmentea (joropo)

 

MARTÍNEZ MUTIS, Aurelio (1884 - 1954)

Hijos son de los famosos bucaneros / son los imperialistas: herederos / de William Walker, el audaz bandido, / maestro insigne de estupendos robos... En: Epopeya del cóndor, 1911

Ellos, los nuevos bárbaros En: (Sobre los Estados Unidos), Ib.

Jamás podrán vestir con la librea / con que viste el lacayo y el eunuco / los que fueron leones de la idea. Ib.

Hay una fértil y ancha colina / en un recodo del Magdalena / cuyos perfiles se desdibujan / entre los ramos de las palmeras. En: Balada de las golondrinas

A veces fingen notas de música / cuando se posan sobre las cuerdas / de los bejucos entrelazados... Ib.

y se dijera / que están leyendo las golondrinas / los telegramas de las estrellas... Ib.

Riñón fuí de un roble gigante / nacido en edad primitiva. En: El órgano

Fina golondrina / que estás enlutada / por causas ignotas que nadie adivina: / también va mi alma de blanco y de negro / y es como vosotras, también peregrina. En: Golondrina viajera

Sé que es el dolor lo único grande / que hay en medio del barro de la vida. En: Después de la despedida

"Lloras; y en tanto que el silencio crece, / yo me pongo a mirar cómo anochece / en tu mirada luminosa y triste...!" Ib.

¡Un banquete de púrpura servido / en la misma antesala de la muerte! Ib.

Crucifiqué los sueños de mi vida / sobre la cruz de mármol de tus brazos. Ib.

 

MARTÍNEZ ZULAICA, Antonio

El hombre es en todas partes lo que es, pero en Boyacá es más hombre.

 

MARTÍNEZ MADROÑERO, Carlos (1902 ‑ 1988)

En el reino triunfal de tus miradas / se esconden azuladas, pensativas, / las gracias con que Odín a sus cautivas / retiene para siempre enamoradas. En: En la luz de tus ojos

 

MARTÍNEZ SILVA, Carlos (San Gil, 1847 ‑ Tunja, 1903)

Gobernar es prever.

Esta demagogia latina, mezcla informe de impiedad, romanticismo soñador y salvaje apelación a la violencia.

La guerra es el sufragio de los países bárbaros. Cit. por Eduardo Lemaitre

¿Qué es del doctor Núñez? ¿Dónde se encuentra a la fecha? ¿Cuándo vendrá a encargarse de la presidencia? En: Repertorio colombiano, 31, V, 1884

Los bancos son hoy en todo el mundo civilizado una especie de sancta sactorum... y quien con ellos se estrella, está perdido.

"Un histórico es un nacionalista sin sueldo; un nacionalista es un histórico sin sueldo." En: h. 1896

Nos limitaremos a observar que el partido liberal, que es por lo menos la mitad del país, sólo aparece representado por 642 electores sobre un número total de 3.941.

La gramática y la escolástica son cosas muy subidas y muy útiles, pero no bastan para dirigir ciertos equilibrios políticos. Ib., 26, VI, 1897

"Se me cerrarán quizá todos los caminos; se me obligará a ir hasta la mendicidad. Una cosa sí no se logrará: ni humillarme ni infamarme." En: Defensa ante la Cámara por las emisiones fraudulentas, 12, XI, 1894

Revolución por revolución, prefiero la que están haciendo los liberales.

Las responsabilidades me aterran y preferiría destripar terrones a estar en este puesto. En: Al ser nombrado embajador en Washington, 1902

Yo estoy decididamente reñido con los filósofos, que nos han hecho mucho daño, porque, armados con el acero de la lógica, han pretendido imponer el rigor de sus doctrinas, sin hacer caso de las resistencias materiales. En: Correspondencia, a Rafael Uribe Uribe, 1902

Del asunto del Canal no tienen en Bogotá ni la menor idea, y si me pongo a aguardar instrucciones, o no vendrán, o si vienen será una buena paparrucha. Ib., a Rafael Reyes, 22, III, 1902

Estos pujos nuestros se me parecen mucho a los de ciertos hidalgos empobrecidos y envilecidos que después de hablar jactanciosamente de su ilustre abolengo, terminan por pedir una peseta para ir a almorzar en el próximo bodegón. En: Correspondencia, a J.V. Concha, 1, IV, 1902

En Colombia lo matan a uno con cuchillo de palo y en seguida le hacen un magnífico entierro. Cit. por Eduardo Lemaitre

 

MARTÍNEZ RIVAS, Federico (Bogotá, 1889 - New York, 1975)

A un baile las Gil entraron / sin convite. ¡Qué tristeza! / Sonó la primera pieza... / y en al acto las sacaron... En: Comentarios

Peña que en esto te metes: / para evitar nuevos bretes, / como hay rateras bruscotas, / asegura tus juguetes, / sobre todo, tus pelotas... Ib.

¿Subió? No es raro, muchachos: / en la política activa, / como hoy vemos sin empachos, existen otros borrachos, / que se trepan más arriba. En: Con cabuya

El pobre don Pancho / que vive en su rancho / con su mula negra, su vaca barcina, / su perro, su gato, su alegre cochina, / y otros animales de igual condición, hoy está gimiendo con honda tristeza. En: El pobre don Pancho

¿Qué tiene don Pancho? / ¡Dolor de cabeza! ¡Pobrecito Pancho de mi corazón! Ib.

Y se arma en el rancho / el gran zafarrancho. Ib.

"Y en medio de aquella feliz confusión, / “viva ‑grita Pancho‑ la Cafisapirina, / la Cafisapirina de mi corazón!”" Ib.

"MARTÍNEZ RUEDA, Hernando (Véase “MARTINÓN”)"

 

MARTÍNEZ, Luis Enrique

La cumbia cienaguera / que se baila muy sabrosa / La bailan en Maracaibo / la bailan en toda la costa. En: La cumbia cienaguera

 

MARTÍNEZ, Pedro Pascasio (Belén de Cerinza, 1807 ‑ 1885)

Mi general, coger a su traidó, un güen prisionero. En: A Bolívar, entregándole a Barreiro prisionero, 7, VIII, 1819

 

MARTÍNEZ RIVAS, Víctor (1885 - 1953)

Otras noches, leer algún sencillo / libro de rimas o galantes prosas, / o las historias tristes o medrosas / de algún señor feudal de horca y cuchillo. En: Quisiera

No lejos del andén, como un consuelo, / asomó mi adorada la cabeza / y algo dejó caer de su mano al suelo... / Atónito quedéme... A poco rato / acerquéme a aquel sitio, y con tristeza / levanté... ¡la hoja verde de un masato! En: La partida

Son tus besos en exceso / ardientes, y a no dudar, / si alguien honrado o avieso / pretende estamparte un beso... / ¡antes tiene que soplar!

 

”MARTINÓN”, (Hernando Martínez Rueda)

No es Caconia país subpolar como Islandia o Laponia / sino bella región tropical: el hermoso país de Caconia. En: Caconia

Pues Caconia no es más que una vasta, una gran cacoteca / en donde hay que enrejar los bombillos y amarrar la caneca. Ib.

Y sostienen los canónigos que no es embeleco, / que se roban la tapa y que vuelven después por el hueco. Ib.

Fuero igual no tuvieron ni siquiera los zares: / porque al caco, y es claro, en Caconia lo juzgan sus pares. Ib.

Universitarios, a quien nada arredra / construyendo patria que será mejor, / desde que pusimos la primera piedra, / las primeras piedras al primer Rector. / Encendamos, jóvenes, una antorcha inmensa / que en la Ciudad Blanca desparrame luz, / con las ediciones que emitió la prensa / o con gasolina, cuando caiga un bus. Cit. por Alfonso López Michelsen

Si más brillara tu cristal sería / imposible, tal vez, la astronomía. / Adiós, ¡oh Luna! ¡El léxico me falta! En: A la manera de Fallon

 

MARROQUÍN, José Manuel (Yerbabuena, 1827 - Bogotá, 1908)

"Van todos apercibidos / con las armas necesarias, / y llevan de castas varias / perros diestros y atrevidos, / caballos de noble raza, / cornetas de monte, en fin / cuanto exige Moratín / en su poema “La caza”." En: La perrilla

Perra de canes decana / y entre perras protoperra, / era tenida en su tierra / por perra antediluviana. Ib.

Flaco era el animalejo, / el más flaco de los canes, / era el rastro, eran los manes / de un cuasi-semi-ex-gozquejo. Ib.

Era, otro sí, desrengada / la derribaba un resuello... / Puede decirse que aquello / no era perra ni era nada. Ib.

Y aquella perra extenuada, / sombra de perra que fue, / de la cual se dijo que / no era perra ni era nada / aquella perrilla, sí, / cosa es de volverse loco, / no pudo coger tampoco / al maldito jabalí. Ib.

Es flaca sobremanera / toda humana previsión, / pues en más de una ocasión / sale lo que no se espera. Ib.

Razón humana: trabaja / para descubrir si hay Dios. / Juan: enciéndeme una vela / para ver si salió el sol. En: Poemas y epigramas

Es cierto y parece broma / que la misma distancia hay / desde Roma al Paraguay / que del Paraguay a Roma. Ib.

No sé que libro refiere / ser común creencia en China / que una polla que no muere / al fin viene a ser gallina. Ib.

Expuestos estamos, Mario, / si en el poder continúa / gobierno tan arbitrario. / -¿Y tú te afanas por esto? / -¡Hombre!... Si aquí hasta el Santísimo / está con frecuencia expuesto. Ib.

Ahora que los ladros perran, / ahora que los cantos gallan, / ahora que, albando la toca, / las altas suenas campanan. En: La serenata

Eva al acaso discurriendo un día / del encantado Edén por las praderas, / sin pensarlo sus pasos dirigía / de un cristalino arroyo a las riberas. En: El primer baño

Llevan la jota: / Objeto, hereje, dije, ejercer, / ejecutorias, apoplejía / jergón, bujía, / vejiga, ujier... En: Ortografía

veterano, verraco, vitriolo Ortografía

"De gargantas micróbicas, de tiples, tenores y sopranos liliputienses; de pitos y flautines capilares, salían silbidos cuasi musicales, sutiles y prolongados en interminables calderones." En: Entre primos

¡Qué buenos, qué buenos tiempos / Aquellos tiempos, ya antiguos, / En que los viejos y fieles / Veteranos granadinos / Las cosas de nuestras guerras / Nos contaban a los niños! En: Los vencidos en Chancay, 1883

No de vencer la esperanza / A resistir nos alienta: / Nos alienta y nos conforta / La de morir sin cadenas. Ib.

Que el valor el que es valiente / En el enemigo aprecia. Ib.

Mi vocación ha sido la de parodiar, la de sacar partido de la literatura para jugar con ella misma, la de producir cosas grotescamente monstruosas, como según lo he oído decir lo hacía mi cuasi‑comprofesor Goya. "En: Exhumaciones de una gaveta, en “Revista literaria”, 1890"

Un artículo de costumbres es la narración de uno o más sucesos, de los comunes y ordinarios, hecha en tono ligero, y salpicada de observaciones picantes y de chistes de todo género. En: Retórica y poética

"Yo soy inclinado a la frivolidad y me alampo por un buen chiste o por unos versos chuscos; no leo obra seria sino apremiado por una necesidad, y he leído siempre novelas y toda suerte de libros entretenidos." En: Apuntes autobiográficos

Cuando yo tomo un partido, lo tomo, o porque ya llega la última hora en que tengo que resolverme o porque hay influencia extraña que me determine. Ib.

Yo nada puedo emprender sin vencer antes una gran repugnancia, y una especie de sueño que no es el que sirve para dormir. Ib.

He vivido sin aspirar a otra cosa que a la tranquilidad... y... me he escapado casi siempre hasta de ser Jurado. Ib.

¿Soy realmente cobarde como me lo he figurado siempre? He evitado las ocasiones de experimentarlo con tanto esmero y tanta previsión, que no puedo asegurarlo que lo sea, ni tampoco lo contrario. Ib.

Si hago que un comerciante me muestre un artículo, ya me creo obligado a comprárselo. Ib.

Muy errados van los que juzgan que se pierde poco cuando se pierde la memoria de las cosas menudas y comunes de cada época. En: Prólogo de las Reminiscencias de Santa Fe y Bogotá de Cordovez Moure, 1893

"Aunque, felizmente, no había podido enseñorearme de mis afectos, mi corazón se dilató como un muelle que ha estado comprimido; latió alborozado, cual si en efecto hubiera existido, y ahora se hubiera roto, la cadena con que pretendí aherrojarlo, y tendió con impetuosa alacridad hacia su centro, que era Elisa." En: Blas Gil, 1896

"Los salvajes no entienden ni de chistes ni de chanzas; y los que se hallan en un estado medio entre la civilización y la barbarie, sólo celebran los chistes demasiado toscos y se enfadan fácilmente con los que con ellos se chancean." En: El moro, 1897

Los padres de una muchacha la presentan a la sociedad cuando quieren salir de ella y dar a entender con disimulo que está a disposición de quien quiera llevársela. Ib.

"Mi dueño amaba sobre todas las cosas la tranquilidad; y, como todos los que aspiran a ese bien, era débil por todo extremo." Ib.

Apenas hay alegría pura y completa que no consista en la sesación de una pena. Ib.

¿De qué serviría la imaginación si no sirviera para hacernos gozar de lo que no tenemos? Ib.

¡Qué sabroso es para un caballo no estar obligado, como lo está un hombre, a perdonar las injurias! Ib.

Nosotros estamos nacidos en Inglaterra. Y al decir esto, se le llenaba la boca y erguía la cabeza con arrogancia. Ib.

"Inglaterra es un distante país y mucho civilizado; y aunque allí también hay haciendas, el sistema de criando las caballas está diferente de como esto." Ib.

¡En mi última te participé mi nombramiento de Ministro, esperando causarte con ello un pasmo igual al que te podría producir la noticia de que estaba mandando un acorazado en los Dardanelos! En: Correspondencia, a su hijo, el presbítero Marroquín, 14, III, 1896

Hay que pedir a Dios que disponga las cosas de modo que, sin detrimento de los bienes de la Iglesia y la Patria, aparte de mí esa honrosa calamidad. En: (Se refiere a la candidatura a la Presidencia), Ib., 12, X, 1897

Como otros hacen esfuerzos para adquirir una virtud, yo los hago para incurrir en el pecado de la ambición... ¡Pero nada! Ib., 25, X, 1897

Muchos me suponen entregado a meditaciones y a complicadas maniobras políticas. Esto me hace reír mucho, pues a lo que estoy entregado es a hacer jeroglíficos. Ib., 24, V, 1898

Hoy me voy para Bogotá definitivamente, y voy a lanzarme al torbellino. Ib., 31, VII, 1898

Los males que amenzan a Colombia y que ya la afligen, no son de mucho menor cuenta que los consiguientes a una invasión extranjera. En: Discurso de posesión presidencial, 7, VIII, 1898

En la esfera de la política se batalla con ardor, pero menos por conseguir el triunfo de principios que por hundir o levantar personas y bandos. Ib.

"Vivimos una vida enfermiza; la crisis es nuestro estado normal." Ib.

Nuestros disturbios políticos han hecho que se cofunda o se anule la noción de patria. Ib.

Deseo que se trate de sustituir a la muchedumbre de juristas, una muchedumbre de profesores de artes y de conocimientos de utilidad para las clases pobres. Ib.

La nación, que en otros ramos de la cultura sólo puede mostrar humildes realizaciones, puede enorgullecerse, en cuestiones de lenguaje, de no figurar entre las más rezagadas.

Siga adelante, que estamos haciendo anagramas y nos ha salido uno muy bueno para Leopoldo Cajiao: Ajiaco de pollo. En: A un personaje que fue a visitarlo para preguntarle sobre la defensa de la capital sitiada durante la Guerra de los Mil Días

Yo me arrebaté, les eché ajos, les declaré que si habían esperado, al elevarme, tener en mí un instrumento, se habían equivocado. En: Relación del 31 de julio de 1900

Me he visto en la imperiosa e ineludible necesidad de no desatender la potente voz de la opinión pública, que desde tiempo atrás viene clamando por un gobierno justiciero, probo y enérgico. En: Mensaje a los colombianos, sobre su advenimiento al poder, VIII, 1900

La situación por extremos azarosa que ha atravesado Colombia en los últimos meses, mi aversión al ejercicio del poder y la persistente renuencia con que hasta ahora había resistido a los clamores de la opinión y a las exigencias de los amigos de las instituciones, han sido parte a retardar este cambio. Ib.

"En cuanto a la cuestión del Canal, me encuentro en horrible perplejidad; para que los norteamericanos hagan la obra se necesita hacerles concesiones de territorio, de soberanía y de jurisdicción que el poder ejecutivo no tiene facultad para otorgar, y si no las otorga y los norteamericanos deciden abrir el Canal, lo abrirán sin pararse en pelillos, y entonces perderemos más soberanía de la que perderíamos si hacemos las concesiones que exigen."

Ahora es con mi gobierno con quien hay que tratar. En: Poco antes de la separación de Panamá, haciendo alusión al tratado que los Estados Unidos debían firmar con Colombia

Trabaje para obtener usted mayores ventajas pecuniarias y por reducir el tiempo de comenzar a recibir renta. Si esto no es posible, y ve usted que se puede perder todo por el retardo, firme el tratado. En: A Tomás Herrán, quien negociaba en Panamá con los Estados Unidos

"De mí dirá la historia que arruiné al istmo y a toda Colombia no permitiendo que se abriera el Canal de Panamá; o que permití que se hiciera vulnerando escandalosamente los derechos de mi Nación."

Correspondencia, al general Salazar, 26, VII, 1902

Mi única ambición es la vida de familia, la tranquilidad y la ventaja inapreciable de verme estimado por todos mis paisanos, con la seguridad de acabar mis días sin que contra mí se haya hablado ni escrito jamás.

Correspondencia, a Olegario Rivera

La gloriosa bandera de nuestra integridad nacional se conservará intacta... Seré yo quien la lleve y vosotros quienes me ayuden a sostenerla. En: Tras la separación de Panamá, 11, XI, 1903

¿Y qué querían? Me entregaron una patria y yo les devuelvo dos. En: (Tras la separación de Panamá), atrIb.

Oh, Pedro Nel, no hay mal que por bien no venga. Se nos ha separado Panamá, pero tengo el gusto de volverlo a ver en esta casa. En: Ante la reaparición de Ospina, que había sido detenido y expulsado del país por Marroquín, cit. por Laureano Gómez

 

MARROQUÍN, Lorenzo (Bogotá, 1856 - Londres, 1918) (Véase también RIVAS GROOT, José María)

 

MARROQUÍN, Lorenzo & RIVAS GROOT, José María

¡Cosa extraña! Aquí la guerra es el campo de los débiles, de los vencidos de la vida. En: Pax, 1907

Wagner sabía qué instrumentos nos dan golpes sordos en el pecho, cuáles nos electrizan la médula espinal... a veces me ha parecido, al escuchar ciertos pasajes, que los arcos de los violines no frotabn las cuerdas, sino mis nervios descubiertos. Ib.

Los rasgos de la cara tenían un ritmo de líneas y de sonrisas en que se leía la falta de pensamiento y de preocupaciones. Ib.

Fray Martín de la Cogulla, / El prior de Calatrava, / Que agotó las penitencias, los cilicios, los ayunos, asperezas, disciplinas y con garfios / Desfarró sus carnes pálidas, / Castigó sus apetitos. Ib.

Era así como el buen monje, el buen monje de la Muerte y de la Nada, / Fray Martín de la Cogulla, / Asombraba / A los monjes y a las gentes de la mustia, de la negra / Calatrava. Ib.

Una noche, / Una noche, / A la una, a las dos de la mañana, / A la una, / A las dos, / A las tres de la mañana, / Desvelado el penitente por las ranas y las ratas, / Por las ranas que en los fosos del convento / Crotoraban. Ib.

La silueta larga y negra, / Negra y larga, / Del buen monje, el buen monje se desliza / Cual fantasma. Ib.

Y en las cales de la torre / Proyectadas, / Por los rayos / Gris y plata / De la luna, / Se estiraban / La capucha, / Y las canas, / Los toisones / De la barba / Y las vértebras / La sarga, / Y los pies, / Y las sandalias, / Y la cuerda, / Y la escuálida / Osamenta, / Eran una / sombra larga. Ib.

La luna, en el ocaso, escoltada por nubarrones franjados de plata, bogaba en un piélago de tinta. Ib.

Las luces de los coches, como luciérnagas, rayaban la oscuridad. Ib.

"La crisis romántica le pasó pronto, fue como una enfermedad de niño; corta y ligera." Ib.

La pasión dominante de esta tierra: la pasión, la manía de destruir, un veneno de gran vitalidad, el ímpetu de acabar con lo que queda, la manía del suicidio, la nostalgia de la muerte. Ib.

¿El país rico, privilegiado por Dios, también piensa suicidarse?... Es extraña esa afición, ese misterio… /Roberto explicó: -¿Un misterio?... ¿Una afición?... es la nostalgia de la muerte. Ib.

Es preciso, aun haciendo sacrificios y con los medios de que podemos disponer, luchar contra la guerra, que es el único enemigo serio de la empresa. Ib.

Y en el arenal nubio, que un sueño blanco finge, / ¡Ser el eterno novio de la inviolada Esfinge! Ib.

Mata había creído que al suicidarse en el escenario, en aquel addio postrero, llegaría a lo sublime, al paroxismo de lo trágico... Pero en vez de caer a la derecha, hacia la luz, en pleno escenario, cayó a la izquierda, en la penumbra del pasillo, entre dos bastidores. Ib.

"Los conquistadores de hierro, al través de las generaciones, me legaron unas gotas de sangre altiva y aventurera; esos togados, el gusto de refinamientos cortesanos y sus anhelos místicos; los héroes de la Independencia, su amor por las cosas grandes, y el apego a este pedazo de tierra." Ib.

Toda esa gloria vieja, todas esas aspiraciones y apetitos, mezclándose en mis venas, confundiéndose en mi espíritu, han producido al extremo de la raza, al cabo de las generaciones, un ser reflexivo, vacilante, contradictorio, un vástago neurótico y complicado. Ib.

A mí me ha tocado un tiempo en que, desdeñando la gloria, se lucha por la existencia. Ib.

"Soy un derrotado de la víspera, peleo sin fe, sin entusiasmo; el ímpetu de ambición nace en mí con el sentimiento de la derrota, la iniciativa con la certidumbre del fracaso, la ilusión con el instinto del desastre, el deseo con el sabor anticipado del desencanto." Ib.

 

MARROQUÍN, Manuel

Aquí yace una coqueta / muy a su satisfacción, / que nunca le apretó tanto / el corsé como el cajón. En: Epitafios

"Descansa aquí Jil Velarde / reducido a polvo inerte; / todos lloraron su muerte... / por haber sido tan tarde." Ib.

"Bajo esta losa descansan / Núñez y su esposa juntos; / qué buenos!... para difuntos." Ib.

 

”MATACHINES ILUSTRADOS, LOS”

Historiadores imparciales. / Pintores fieles. / Nunca retratistas. En: (Filosofía del periódico), 1855

 

MATERANO, Fray Joseph (Deán de Cartagena de Indias)

"Los que han venido acá, algunos se nombran bachilleres y letrados; y puestos en el coro, no saben abrir la boca para nada." 1551

 

MATEUS, Francisco de Paula

Me admiro de verle a usted vivo. Porque en Rionegro el general Mosquera tenía la idea fija de fusilarlo. En: A Salvador Camacho Roldán, después de la Convención de Rionegro de 1863

 

MATEUS, Jorge (Chiquinquirá )

Adiós, viejo querido! / Pedazo de alcornoque, gran hermano, / saleroso pontífice aburrido / entre la incomprensión. / Adiós! "En: Cartas entreabiertas. Despedida. Al “Tuerto” López, 1922"

 

MATTEI, Olga Elena (Puerto Rico, 1933)

Todo es tuyo, / porque eres dueño del silencio. En: Palabras para un niño sordomudo

 

MATTOS OMAR, Joaquín (Santa Marta, 1960)

Acá, yo, corazón en asombro, / apostado destrás del doble postigo de mis ojos. En: Noticia de un hombre, 1988, El convidado

La casa es un fragmento de sombra / al que se acogen personas, animales y cosas. Ib., La casa

Los arroyos me entristecen porque desconozco su rumbo. En: Páginas de un desconocido, 1989

No basta ser un ciudadano de bien, si se es un ciudadano de malas. Ib.

 -Qué bella esa mujer que pasa por allí… -Cuál?  -No, ya para qué: ya pasó.  -Como la vida, Antonio. Ib.

Tengo / tantas melancolías / en mi alma / que no sé / por cual de ellas / empezar a sufrir. En: Otro día de trabajo, 1992

La casa, lugar de asilo, / república independiente del espíritu, / pequeña zona liberada, / trinchera, concha de ostra, / invernadero. En: Lugar de asilo, 1995

 

MAYA, Rafael (Popayán, 1897 ‑ Bogotá, 1980)

Sigue, envuelto en tu quimera, / lejano, triste y errante, / que quizás algo te espera / adelante. En: La vida en la sombra, 1920/1925, Desconocido

Venid, venid vosotras, amables e indiscretas / mucchachas maternales de boica pasional, / sacerdotisas niñas de cábalas secretas / que habéis bebido todas las ánforas del mal. Ib., En Bohemia

No vayas nunca, alada / Musa, tras el aplauso / que prodigan los otros. Búsca sólo / tu íntima complacencia / en todo cuanto cantas. Ib., Exhortación

Todo pasó como la breve sombra / de un ave que atraviesa el firmamento. / Pasó la eternidad en un momento, / y el recuerdo traidor ya no te nombra. Ib., Todo pasó

Tan sólo el corazón gime y se asombra / ante la realidad de su tormento. Ib.

Hoy pienso en ti, mi bello amor lejano, / cual se recuerda, sobre el lecho duro, / el sueño de una noche de verano. Ib.

Oye, seremos tristes, dulce señora mía. / Nadie sabrá el secreto de esta suave tristeza. / Tristes como ese valle que a oscurecerse empieza, / tristes como el crepúsculo de una estación tardía. Ib., Seremos tristes

Tendrá nuestra tristeza un poco de ufanía / no más, como ese leve carmín de tu belleza, / y juntos lloraremos, sin lágrimas, la alteza / de sueños que matamos estérilmente un día. Ib.

Oye, seremos tristes, con la tristeza vaga / de los parques lejanos, de las muertas ciudades, / de los puertos nocturnos cuyo faro se apaga. Ib.

Y así, bajo el otoño, tranquilamente unidos / tú vivirás de nuevo tus viejas vanidades / y yo la gloria póstuma de mis triunfos perdidos. Ib.

Al fin me has olvidado, qué suave y hondo olvido. / Tras el incierto límite de nuestro oscuro ayer, / a estrella que miramos los dos ha descendido, / como una rubia lámpara que se rompe al caer. Ib., Olvido

Al fin de tu regazo me alejo entristecido, / cual uno que abandona su campo, sin querer, / mirando que sus ojos tras el cristal herido, / multiplican las luces de un vago atardecer. Ib.

Recónditas congojas, / en medio del crepúsculo que anubla un vuelo de hojas, / callad para que pueda pasar esa mujer. Ib.

Y escucharé más tarde, bajo la noche ciega, / posarse el pie enlutado de la que siempre llega, / sobre los rastros de esa que nunca ha de volver. Ib.

Eres una canción. Aire ligero / cernido entre las flores y los nidos. / Duermen, bajo tus pies, campos floridos, / y es tu melena un río verdadero. Ib., Tú

"Comienza en ti mi vida. Eres mi enero / que asoma en horizontes presentidos; / mi comarca de ríos conocidos, / mi alta constelación de marinero." Ib.

"Por mis manos te vas como una brisa; / envuelves un jardín en un suspiro, / y se abren mariposas en tu risa." Ib.

Eres la sombra toda, eres la lumbre, / y yo, elevando el corazón, te aspiro / como al viento que viene de una cumbre. Ib.

La que ofrece sus flancos, como una ánfora viva, / al deseo confuso de los hombres. Ib., De cristal

Largas pestañas de seda sensitiva. Ib.

Esta noche romántica vagamente he sentido / la infinita nostalgia de tu cándida voz, / a través de ese oleaje de recuerdos y olvido / que a lo largo del tiempo nos arrulla a los dos. Ib., Confidencia

¿Qué paisaje cobijas, oh mi cielo perdido? / ¿Quién persigue tu sombra, de tus besos en pos? / ¿Ríes entre las mieses del verano florido / o te acechan las nieves de un otoño precoz? Ib.

Frases que nos turbaron de emoción o de miedo... / y tantas cosas dichas al oído, muy quedo, / con palabras eternas que olvidamos después. Ib.

Alguna vez confesaré en la vida / por qué no quise ver en tu mirada / el húmedo temblor con que, extasiada, / se me ofreció tu juventud rendida. Ib., Para entonces

Aún en mi amor, igual que en este canto, / serás la misma apasionada y bella. Ib.

Y, sobre todo, hemos perdido / ‑nostalgia celeste y carnal‑ / bellas mujeres abismadas / en su silencio pertinaz. Ib., Lo perdido

Y digo: ¡áspera tierra de las entrañas rotas! / tú me has quitado mis compañeros de juego, / los partícipes leves de mis horas remotas. Ib., Las islas bienaventuradas

Volver a verte no era sólo / un ligero y constante empeño, / sino anudar, dentro del alma, / el hilo roto del ensueño. Ib., Volver a verte

Volver a verte era un oscuro / presentimiento que tenía / de hallarte ajena, y sin embargo / seguir creyendo que eras mía. Ib.

Volver a verte, tras la noche / impenetrable del abismo, / era hallar en tus ojos una / imagen vieja de mí mismo. Ib.

Y, ya lo ves, del largo viaje / regresé más puro y más fuerte, / porque dormí toda una noche / en las rodillas de la muerte. Ib.

Verás la clara primavera / sobre los campos retocar / con oro suave y nácar diáfano / su leve manto floreal. Ib., ???

Cuando entres por la rota ventana del hogar / a posarte en la lámpara que no quiere alumbrar, / o te pierdas en los caminos de un cuento / que se enreda en la tibia quietud del aposento. Ib.

El deseo premioso / de vivir en la forma pasajera, / de perpetuar la gracia en sólo un gesto / y aprisionar la fuga del instante. Ib.

Y tantas cosas vanas / inútiles y absurdas / como pongo en mis versos, / no caben, buena amiga, / en tu ideal casero / que mantiene la alcoba siempre limpia, / la mesa con flores, / y bien podada en el jardín la éra. Ib.

Quiero bajar los húmedos peldaños / afelpados de musgo, de la estrecha / galería que lleva hasta tu cripta / donde espera la esfinge somnolienta, / coronada de rosas inmortales. Ib.

La tarde difundía / su resplandor antiguo / sobre el mundo. / Era la luz venida / de los campos remotos, / ardidos en el fuego / de una roja y violenta primavera. En: Coros del mediodía, 1925/1930, Interior

La tarde se encendía / gloriosamente como / un templo donde hubiesen penetrado, / con teas encendidas, / los bárbaros greñudos, / enemigos del oro de los techos / y de las colgaduras / cuyos pliegues de púrpura revisten / el resplandor litúrgico del cedro. Ib.

Pero de pronto fuése / apagando la luz. En la distancia / se opacaron las rústicas colinas, / cambiando de expresión como los rostros / por donde pasa la tragedia humana. / El mundo se extinguía. Ib.

Y yo te vi alejarte, / delgada, blanca, rítmica, / con tus aéreos dedos sujetando / la rubia cabellera, / a través de la bruma de oro pálido / que vertía la noche de tus lámparas. Ib.

El aire está vibrante / de gérmenes activos / en las horas más altas. Ib., Semillas en la noche

Solamente los hombres / que meditan debajo / de las lámparas mudas, / con las anchas ventanas / abiertas sobre el campo, / presienten esta siembra / y el germinar oculto / y la gran gestación / nocturna. Ib.

Pero siempre hay alguno / que sigue recogiendo / las semilas que caen / en la noche. Ib.

Hiéreme ¡oh muerte! / Coge la flor abierta / de mis años. No dejes / que envejezca. Ven pronto. Ib., Allá lejos

Ni el mismo cielo eterno que sustenta / la arquitectura móvil de las nubes. Ib.

Ni el cuerpo adolescente / de una doncella, apenas sombreado, / en sus pliegues recónditos, por una / vegetación de suave terciopelo. Ib.

Allí, al fulgor de las marchitas lámparas / que filtran una aurora penumbrosa / a través de los grises alabastros, / repasaré la escena multiforme / de mi vida, los rostros conocidos, / y la imagen dorada de unos campos / que florecen aún, bajo otros cielos, / perdidos en el tiempo y la memoria. Ib.

Este suave temblor, / este misterio, esta visión, / esta vaga vislumbre de candor, / este dulce comienzo de oración. Ib., En las primeras horas

Póstrate en humildad / y reza tu oración universal / por la alegría de crear, / por la pequeña dádiva del pan, / por la humana maldad / y por el gozo singular / de pensar / y soñar. Ib.

Oh lento florecer / del mundo! ¡Oh primavera siempre fiel! / ¡Oh dicha de creer / en Dios y en la mujer! Ib.

¡Vamos a poseer / la tierra en su completa desnudez! Ib.

Cuándo, cuándo llegará el día / en que me diga: es necesario / navegar. Ib., Invitación a navegar

La tibia noche de mi infancia / oyó una historia de naufragios / en que mi abuelo, que tenía / un corazón de Ulises bárbaro / murió de viejo en una isla / comiendo dátiles dorados. Ib.

Vino después el mar medido / con el compás del verso clásico. Ib.

Yo nací en una urbe / hecha de granito y de mármol, / con escudos de piedra tosca / que unen la clave de los arcos, / y llena de polvo y de huesos / como un antiguo catafalco. Ib.

¡Lejos del mar! Altas colinas / estrechan, mudas, el ámbito. / El tiempo mismo allí conserva / su virtud de encaje plegado. Ib.

Yo partiré. Nubes alegres / me trazarán un rumbo claro. / Se esfumará la playa como / el curvo vuelo de los pájaros / ya sólo tendré delante / los mil caminos del espacio. Ib.

Sí, yo bien sé que un día / he de vivir de nuevo en otro mundo / más hermoso, y en una / juventud vigorosa y perdurable. Ib., Canto del hombre nuevo

Largos hilos azules, / émulos de las venas que circulan / por el seno precoz de una doncella. Ib.

El ritmo nupcial, en la noche / sin término, cuando el río de carne / fluye de los lechos. Ib., Las alas

De súbito un flechazo / vibró, y el fino dardo / hincóse en su costado / mientras un hilo cálido / descendía a lo largo / del cuerpo inmaculado. Ib., La muerte del Héroe

Así vivía el Héroe. Ib.

Mientras los altos árboles polvosos, / plantados a lo largo de las vías, / renovaban también sobre la piedra / de las pulcras mansiones / su primavera urbana / lustrando el viejo cobre de sus hojas / bajo la luz refleja de los vidrios / que prenden su fulgor en los balcones. Ib.

Luego, cuando la noche / desataba sus tácitos arroyos / de sombra, y encendía en las riberas / sus antiguos fanales, / el grito de los hombres, / sumidos en la fiebre de los lechos, / llevaba hasta la altura / un eco de las hondas soledades. Ib.

Y el cansancio / de la carne que busca el infinito / agotando las formas del deseo. Ib.

En su labio ardía / la palabra violenta / que llena el corazón de los que viven / en honda compañía con el desierto. Ib.

Fuera cierne la noche su impalpable ceniza / sobre la frente pávida del mundo. Ib., Canto del hombre cautivo

Pero yo pienso. El universo entero / se reduce a un anillo que me ciñe / las sienes. Ib.

Anchos ríos / que ciñen islas verdes. Ib., Domus aurea

Capitán de veinte años, / recién salido del gimnasio / donde la línea de las barras y de las cuerdas / impone sobre el alboroto de los árboles / su limpia geometría al aire libre. Ib., Capitán de veinte años

David, fino adolescente / de la rubia cabellera / sujeta bajo el sombrero / que adornan hojas de hiedra, / bebe el agua de una fuente / que entre los helechos tiembla, / y copia en su fondo verde / pensamiento de la selva. En: Después del silencio, poemas dialogados, 1930/1935, La piedra de David

Todo un ejército viene / tras de mi carne morena, / y por dormir en mis senos / un rey quemó sus banderas. Ib.

Tu juventud por mi cuerpo / correrá como agua lenta / que va filtrándose y baja / al corazón de la piedra. Ib.

De su boca / quedan colgando una hebras / que, como agujas de hielo, / contra la brisa se quiebran. Ib.

Mi amor su hechizo profundo / repartirá por tus venas, / cambiando en sabiduría / tu irresponsable inocencia. Ib.

Muchos murieron por mis senos, presos / en red de oro, y envolví mi carne / en impalpable túnica de besos. Ib., Las alegres compañeras

Yo fui engendrada en la noche, lejos de las riberas de la luz. Ib., La mujer sobre el ébano

Su rostro estaba grave / como el de un ángel inclinado sobre el espíritu de un hombre. Ib.

Yo vi su desnudez ligera / dorar la alcoba, como la luna un puerto nocturno. / Parecía que de sus hombros / arrancaban dos llamas para iluminar su cuerpo, / y que toda ella, desde la raíz de las vértebras / hasta el nácar mínimo de las uñas, / participase alegremente de la energía elástica del fuego. Ib.

Yo te saludo, profesor milenario, / que en ampollas de vidrio has caldeado las lágrimas / para buscar el iris frágil de la piedad. Ib., El espíritu del fuego

Y el parpadeo de la leña que engendra romances. Ib.

‑Aire, no más, espacio, vibraciones, / somos lo que hay de hermoso en las canciones / y en el amor: las pausas. Somos eso / que queda tras el llanto o tras el beso. Ib., Rosa mecánica

Todo viene a morir en la corriente / de nuestro sér. El universo es fuente / que desemboca en nuestro vasto oceano. Ib.

Somos los hijos leves del arcano, / nuestra madre, la de entraña activa, / fue anterior a la noche primitiva. Ib.

Somos, en la expresión, aquel momento / cándido que precede al pensamiento, / cuando se enciende, entre la sombra muda, / el temblor de la cláusula desnuda. Ib.

En toda mudez se halla cifrada / la clave de la bóveda estrellada. Ib.

Nosotros, los Silencios, somos una / copa en que cae el agua de la luna, / con que ha saciado, en cuanta raza existe, / su sed de siglos la criatura triste. Ib.

En nuestro cáliz invisible vierte / su espeso vino la callada muerte. Ib.

¡Pobre gloria! / ¡Sol del abismo! ¡Espuma de la historia! Ib.

¿Qué sois, ante la bóveda callada, / más que humo leve de pavesa inerte / o signos que, al pasar, traza la muerte? Ib.

Ser o no ser... ¿acaso no es lo mismo / ante el claro silencio del abismo? Ib.

¡El caos triunfa! ¡Todo es polvo y ruido! ¡Catarata que salta hacia el olvido! Ib.

Indice de la luz soy, igualmente. Ib.

Aun prisionero en haces, y dormidos / los hombres de la siega, / yo sigo perfumando tenazmente / la tarde de violeta. Ib.

Ruidosos metales / atruenan las calles, / timbres pertinaces / cruzan las ciudades, / fantásticos cables / atan cielos y mares, / y negros alambres / la risa nos traen / de cielos distantes. Ib.

POeta de las colmenas / y de las estirpes épicas. En: Final de romances y otras canciones, 1935/1940, El huésped canoro

Así es tu amor ¡oh poeta! Sólo vale en la serena // quietud de tu hogar pequeño, / entre los tuyos, en medio // de tu gente y de tus campos. Ib.

Si lo sacas al espacio // y al vasto mundo lo arrojas, / se pierde entre la injuriosa // frialdad de seres y almas / que llenan calles y plazas, // o en la sorda noche inmensa, / más alta que las estrellas. Ib.

Su risa de ascua y nieve / ‑infierno momentáneo‑ / enriqueció la noche / de inéditos pecados. En: Mujer y rosa

Ni la tierra ni el cielo / tu hermosura apreciaron, / dulce, efímera reina / de un día de verano, / breve como tus hojas, / como tu aroma lánguido. Ib.

Mas fuiste para mi alma / un divino espectáculo / de belleza, más puro / cuanto más momentáneo. Ib.

La que difundía / la luz por la sala, / dejaba un sabroso / temblor de naranjas / que ponía atmósfera / de huerto y de playa / en muebles, espejos / y telas pintadas. Ib., Elegía de las lámparas

Que nadie el amor conquiste / confiado en sangre y en fuerza, / pues si lo asustan clarines / miel y cantos lo apacientan. Ib., La balada de la paloma

Habla palabras de espuma, / propone razón de abejas, / y sólo cae bajo el arco / cuando es de oro la flecha. Ib.

Guardaban el barrio / caserones viejos, / un fanal de vidrios, / cuatro pinos negros, / un gato enigmático / y un rubio sargento. En: Elegía del barrio viejo

Había ventanas / orladas de tiestos, / con verdes espárragos / y lirios abiertos. / Oh mi dulce barrio / ‑cal blanca, azul cielo- / vestido en el día / como un marinero. Ib.

Caían las doce / miradas del tiempo. Ib.

Tejían los grillos / música de huecos. Ib.

En cada pueblo hay un río, / historiador y cronista, / que no en duro pergamino / sino en las alas del viento, / consigna el dato verídico / y la florida leyenda / de que él solo fue testigo. Ib., El Cristo de las Aguas

Leve como la cigarra / que canta al sol en los pinos. Ib.

Resplandor de la liturgia, / pompa de los ritos viejos, / brisa en la selva del órgano / cadencias del coro angélico. Ib.

Rey, al exigir plegarias, / juglar, cuando haces milagros. Ib.

Ese libro parece escrito sobre la rodilla de los ángeles. "En: Sobre la “María” de Isaacs, Alabanzas del hombre y de la tierra, 1941, Jorge Isaacs y la realidad de su espíritu"

Tiempo de luz, pero de luz soñada, / distinta de esta claridad terrena / que los abismos del espacio llena / y enciende, en cada espiga, su alborada. En: Tiempo de luz, 1940/1945, Tiempo de luz

Tardes de fugitivos resplandores, / aguas, nubes y pájaros y estrellas, / con algo más fugaz: llantos y amores. Ib., Rosa mía

En un libro de versos, ya olvidado, / señalando la estrofa preferida, / cierta tarde de amor dejé escondida / una flor, como emblema del pasado. Ib., Flor y poema

Ahora voy a lo humilde, a lo pequeño, / buscando en todo la fracción divina / de un amor, de un crepúsculo, de un sueño. Ib., Ambición

Y sólo así mi corazón advierte / la unidad que se encuentra en toda ruina, / y el designio creador que hay en la muerte. Ib.

Esta es la misma lluvia de la infancia / que, casi siempre, descender veía / al promediar un caluroso día / que del cielo probaba la inconstancia. Ib., Lluvia

Cóge la flor esquiva de la hora / sin más espera, aconsejó el poeta. Ib., El fruto

Qué doloros esta agonía/ ¿Dónde / tu imagen ‑dulce cuando Dios quería- / bajo este horror crepuscular se esconde? Ib.

La última luz en los confines arde, / mientras mi corazón, brasa ya fría, / rueda entre las cenizas de la tarde. Ib.

Y siempre resultó más verdadera / la ciencia fácil con que escribe el viento. Ib., Abismo

Pedestal de la escala inacabada / por donde baja el sueño hasta la vida. Ib., La almohada

POr donde pasó, casi sin ruido, / quedó flotando un poco de fragancia / con otro poco de impalpable olvido. Ib., Aquí

Nacen y mueren las fragantes rosas, / y estallan besos de emoción discreta, / mas siempre hay en acecho algún poeta / que difunde en canciones estas cosas. Ib., Acaso

En la múltiple voz dle universo / escúhca siempre, con gentil cuidado, / la susurrante indiscreción del verso. Ib.

Que alguien, en una estrofa transitoria, / sin saberlo, quizás, hubo narrado / la parte más feliz de nuestra historia. Ib.

Temiendo suscitar dulces agravios / yo callaba, pendiente del hechizo / que animaba la curva de sus labios. Ib.

Pues ya no brota mi canción como antes, / no aseguréis que el manantial ha muerto. Ib., Temblor

Temblor que yo en mi espíritu evidencio, / y es llama, viento, tempestad o grito, / y muchas veces inmortal silencio. Ib.

¡Qué gran pintor de batallas suele ser el crepúsculo! En: Los tres mundos de Don Quijote y otros ensayos, 1952, Hombre y naturaleza en la conquista de América

Arte que se limita a copiar la naturaleza, y aun a reflejarla con emoción superficial, es arte efímero. Ib.

El reloj de la historia ni se adelanta ni se atrasa. Ib.

Para mí, lo clásico no representa ninguna escuela. No es más que un alto grado de perfección a que llega una obra. Ib., Aspectos del romanticismo en Colombia

Limitarse voluntariamente es resignarse amorir. Ib.

La emoción del paisaje sí puede ser una de las raíces auténticas de nuestra cultura. Ib.

Si la naturaleza evita aquí toda forma armoniosa de comportarse, otro tanto sucede en el fondo de nuestros espíritus, donde la inestabilidad parece la forma más permanente de vida. Ib.

Una vasta e incurable medocridad general. Ib.

El llamado espíritu democrático es, en este país, simple empeño de nivelación y aplanamiento. Ib.

La justa apreciación de los valores espirituales no es cosa que rece con nosotros. Ib.

Somos un pueblo de hombres apasionados y, por lo tanto, mudables e inconstantes. Ib.

Más que apasionados, pudiera decirse que somos simplemente emotivos. Ib.

"Toda iniciativa congrega entre nosotros entusiasmos y voluntades decididas; mas, apenas empieza la etapa de la creación efectiva, y se hacen indispensables paciencia y método, la desbandada sucede al fervor colectivo del principio, y el prematuro cansancio a la empeñosa voluntad de los orígenes." Ib.

Fue firme siempre sin arrogancia vana, y orgulloso, sin vanidades pueriles. En: Ib, Un poeta filósofo (José Eusebio Caro)

La diferencia esencial que hay entre el verso y la prosa es la misma que existe entre la marcha militar y el paso ordinario. Ib.

Muchas de las poesía de Núñez son exposiciones prosaicas de temas científicos, escritos en renglones cortos. Ib.

Sólo las inteligencias que gozan de los insustituibles elementos de la cultura, pueden organizar el trabajo mental con reposo y certidumbre... Los otros no. Los otros tienen que realizar la totalidad de su faena en el breve espacio de una emoción. Ib., Una revisión de Julio Flórez

Se pueden discutir hasta las afirmaciones teológicas de un alma en la plenitud de la gracia, pero no las preocupaciones instintivas de la ignorancia, que suelen ser tan inmodificables como los planes de la Providencia. Ib.

Los hombres silenciosos saben mantener su propia soledad, asustando a los demás con brotes inopinados de ingenio y de humor, que les dan fama de rencorosos y amargados. En: Prólogo de la edición francesa de El Moro de Marroquín, 1955

Nos van dejando las cosas / como huéspedes ingratos / que entran, miran, curiosean. En: Navegación nocturna, 1955, Soledad

Vieja ciudad, donde solamente las torres / emergen, ceñidas de su humedad cuaternaria, / para convocar a los fantasmas del hielo / al són ahogado de las plañideras campanas. Ib., Aquí

Los ancestrales deseos / mucho más viejos que el mundo, / y los fieros apetitos / cuyo mandato difuso / golpea sobre la sangre / como un martillo en un muro. Ib., Ofrenda

Ay! ni yo mismo he creído / en mis sueños, / pero los sueños han sido / la ocupación de mi vida. Ib., Sueños

Y ahora advierto / que el sueño fue ¡quién creyera! / mi realidad. Mundo cierto. Ib.

Cada pena tiene una / categoría distinta, / pero todas nos ofrecen / cierto aire de familia. Ib., Pena

Pero hay un instante súbito, / y hay un impensado día / en que aparece, cual huésped / hostil, a quien nadie invita, / trayendo llentos inéditos / y palidez no prevista, / muda, inmóvil y hierática, / ¡la pena desconocida! Ib.

Te acercas a mí, Domingo, / con cierto aire de doncella / que disimula su hastío / estrenándose unas perlas. Ib.

Bajo el tedio metafísico / que se filtra en tu pereza, / suelo dormirme, Domimgo, / soñando en antiguas fiestas. Ib.

No quiero nombres a las cosas / porque los nombres son barreras / tras de las cuales medra el odio, / como en la guerra. Ib., No

Y hoy he encontrado hermoso, puro, espléndido, / ese pobre espactáculo tan diario, / y he puesto nuevo nombre a cada cosa, / como el Adán de un paraíso urbano. Ib., Habitual espectáculo

Las primeras nebulosas, / madres de mundos erráticos. Ib., Salmo

Estaba el corazón lleno de voces / en esa hora de inquietud traslúcida / cuando la tarde toca sus oboes, / en el confín azul de la floresta. Ib., Canción

Pálidas sombras dialogaban lejos / al son de los nostálgicos oboes / mientras la noche caminaba, tácita. Ib.

Y en esa cercanía del crepúsculo / estaba el corazón lleno de voces. Ib.

Cuando veo que, apenas ahora, / de quimeras cargado y de años, / he empezado a soñar, yo me digo: / la vida es corta y el cantar es largo. Ib., Ars longa

Las cosas tienen su atmósfera, / vaga atmósfera poética. Ib., No busques, poeta...

Nada mejor que este gris / para poder meditar. Ib., Gris

Cuando aún de tu beso en otras bocas / sobreviva el sabor, cuando tu seno / aún en el aire imprima su cadencia, / tú, huésped de la sombra, serás sólo / el hálito de un pomo ya vacío. Ib., Invitación

No trae cada poeta / que canta bajo el sol, / más que una nota única / y una única canción. Ib., Concierto

Júnta todos los cantos, / desde el primer albor / que consagró las liras, / hasta los versos de hoy, // y encontrarás en ellos / ‑con distinto temblor‑ / las múltiples historias / de un solo corazón. Ib.

Cumples tu cita de perfecto amante, sin contar con traición ni con desvío, / más allá de la ausencia y de la muerte. Ib., Frente al amanecer

Cuántas fuentes existen, cuántas fuentes / que no han copiado nunca un rostro humano. Ib., De nuevo, las fuentes

No han sentido llegar, hasta su orilla, / sedientas bestias de ligero casco, / ni acogieron, en medio de los juncos / de la ribera, a los pintados pájaros. Ib.

Las intactas fuentes / conservan su candor, como en el cálido / y venturoso día en que nacieron / de las azules manos del verano. Ib.

Mientras el fuego acaba con el orbe, / ven, comamos en paz. Ib., Pan

De todo cuanto he sido / me queda únicamente, / larga, inflexible y empapada en sangre, / esta bárbara espina, / única realidad que sustentaba / la apariencia de todos mis disfraces. Ib., La espina

Tunja, solar de apacibles latinistas, de conventos sombríos y de brisa helada. En: Estampas de ayer y retratos de hoy, 1958, Juan de Castellanos

Es bien sabido que la agricultura origina la tacañería. Ib., Juan Rodríguez Freyle

Imitar bien ya es algo. Ib., Hernando Domínguez Camargo

"Para mí el gongorismo es pobreza mental a cambio de exuberancia imaginativa; y el conceptismo, abundancia de ideas y escaso caudal de imaginación." Ib., ÁLVAREZ de Velasco y Zorrilla

La recóndita levadura del pueblo colombiano seguirá siendo romántica. Ib., Rafael Pombo

Aplicarle a la obra poética de Arboleda el criterio estético de hoy es acto más de malicia que de ignorancia. Toda obra es hija de su tiempo. En: Discurso en la Academia a los cien años de don Julio Arboleda, 12, XI, 1962

Tiene el encanto y la desolación de una ciudad de la cual apenas perduran algunas columnas, un friso roto, una plaza, un templo. Ib., sobre el Gonzalo de Oyón

Esto lo supe yo, desde la vaga infancia, / cuando los dos maestros de universal fragancia / Mayo y Abril, me daban lecciones de alegría. En: La tierra poseída, 1965, Mi reino es de este mundo

Mis ojos, que ninguna vaga abstracción enerva, / son ojos de bovino. Ib.

Sé que el mundo es divino porque existe la rosa, / y que el alma no tiene más destino que el verso. Ib.

¿Qué es un monte? La hormiga no lo sabe / y en esto está de acuerdo con el hombre. Ib., El relato de la hormiga

Era el poniente, entonces, como un lugar de cita / para tiendas de nómades y tronos de monarcas. En: El tiempo recobrado, 1974, Las nubes

¿Por qué, si la belleza no es eterna, nos miente / con su vana victoria sobre el tiempo enemigo? Ib.

Hoy, pasados los años, he pensado, de cierto, / que los altos delirios del hombre, y sus empresas, / así como la historia, son tan solo un poniente, / poniente momentáneo, con nubes... nubes... nubes. Ib.

El domingo era el día de los pájaros libres / que paseaban la casa silenciosa y abierta / pues ventanas y puertas daban fácil entrada / al sol, que circulaba por todos los rincones / encontrado las cosas hasta entonces perdidas: / un dedal, una aguja y una hebilla ya rota. Ib., Mi domingo

Un rayo / luminoso, al entrar por el estrecho hueco, / era un estoque en busca de las sombras perdidas / que el sueño, al despedirse, dejaba en las alcobas. Ib.

El jardín respiraba con virtud tan violenta / que las flores morían de su propio perfume, / entre un temblor de abejas, que caían embriagadas, / y el girar incesante de los pájaros locos. Ib.

Las rosas daban gracias a Dios porque no había / tijeras oprobiosas que, de las verdes eras, / las llevaran al árido destierro de los vasos / que poblaban la ingrata soledad de las salas. Ib.

¡Sones inolvidables! Repicábais en mi alma / y todavía os escucho, desde el fondo del tiempo, / subir a recordarme mis dominios azules, / con el perro sin soga y una torre en el fondo. Ib.

Sonaba, en ese punto, el portón de la calle / y el oscuro zaguán resonaba de voces. / ¡Señor! Había cesado la paz de mi domingo.  Ib.

País de burócratas y de eminencias pedigüeñas. Ib.?

Muchas de las poesías de Rafael Núñez son exposiciones prosaicas de temas científicos, escritas en renglones cortos. En: Rafael Núñez

Quedó un poco de fraseología, la afición por ciertos temas eruditos y algo que podríamos definir como la manía o el prurito del greco‑latinismo.

En fin: un humanismo fraccionado y acomodaticio, para uso de la oratoria y del periodismo, y con todos los estigmas del ripio y del rezago. Ib.

Pequeña, muy pequeña, en relación con su vida, su talento y su formidable ilustración, es la obra de Valencia.

Toda súplica que en estos días, no haya podido subir hasta el cielo será transportada sobre las voces infantiles. En: La Iglesia, la Eucaristía y la Cultura

La mano de Santiago corona a don Quijote.

No me ha disgutado nunca la palabra retrógrado, ni cuando se aplica en sentido literario, ni cuando se le da significación política y religiosa. 1944

Si algo necesita apoyarse en los suelos más duros del pasado es la revolución. Ib.

Como todos los pueblos pobres y felices, hemos cantado mejor de lo que hemos logrado vivir. La belleza nos ha prestado auxilio siempre para suplir abundantemente lo que nos negó la menguada realidad. Ib.

Los pueblos son olvidadizos, y los hombres cancelan fácilmente su gratitud en aras de las preocupaciones nuevas y de los ídolos recientemente erigidos. Contra esta conspiración del olvido, es necesario luchar siempre. En: De perfil y de frente, 1975, José Eustasio Rivera

La admiración y el entusiasmo, son los resorte de mi inteligencia. En: Letras y letrados, 1975

Creo que la crítica debe ser también obra de creación y contener valores emotivos independientes de la apreciación estrictamente anatómica. Ib.

Hablar es crear en el sentido mítico de la palabra. Ib.

Mi obra ha sido una constante dignificacion del estilo, esto es, de la palabra. Ib.

Los hombres de ahora no podemos contemplar detenidamente, ni amorosamente, el paisaje. Ib., Semblanza de don José Caicedo y Rojas

La literatura de Caicedo y Rojas es una literatura de a caballo. Ib.

Parece un Adán criollo vestido de ruana, que toma posesión de su paraíso tropical. Ib.

La época colonial, que es nuestra edad media. Ib.

Mi vida es un camino marcado de libros. En: Entrevista, El Tiempo, 2, III, 1980

Fuera de la literatura, no concibo otro oficio. Ib.

 

MAZA, Hermógenes (General) (Santafé, 1792 ‑ Mompox, 1847)

¡Cojan a Maza que se va! En: Grito con el cual despistó a la guardia para fugarse de la prisión, 1816, cit. por Alberto Miramón, Hermógenes Maza, 1969

Si mi espada se vio una vez envainada, no estuvo en mi alcance sacarla, hasta que los vencedores de Boyacá me la restituyeron. En: Memorial, 1824, cit. por Alberto Miramón, Hermógenes Maza, 1969

¡Dos derrotas más, como esas, y Bolívar se nos mete en Bogotá! En: Comentario ante los partes realistas que aseguraban falsamente que los patriotas habían sido derrotados dos veces seguidas, 1819, cit. por José María Baraya, Biografías militares, 1874

No necesitan armas, porque vamos a tomarlas al cuartel de caballería. En: Luego de la explosión del parque de armas de los españoles tras la derrota de Boyacá, 8, VIII, 1819, cit. por José María Espinosa, Memorias de un abanderado, 1876

¡Chico! ¡Si te acobardas te mato! "En: A José María Espinosa, a quien de lejos confundió con un realista y le iba a disparar, en “Memorias de un abanderado”, 1876"

Diga usted, ¡Viva la Patria! En: A un realista, antes de dispararle a quemarropa tras la llegada de Bolívar a Santafé, VIII, 1819, cit. por Florentino González, Memorias, 1933

Cumplidas sus órdenes. Con los últimos prisioneros no se derramó ni una gota de sangre. En: Parte que envió al comisionado del gobierno, que le pedía mesura en la guerra a muerte contra los españoles, luego de arrojar a los prisioneros dentro de unos zurrones a las aguas del Magdalena, 1820, cit. por Carlos Delgado Nieto, Maza y Padilla, dos héroes colombianos, 1964

¡Diga Zaragoza! En: Pregunta que hacía a los prisioneros para saber si eran españoles o granadinos y fusilarlos o perdonarlos, 1820

¡Al baño! En: Frase con la cual significaba que el prisionero debía ser degollado, 1820, cit. por José María Baraya, Biografías militares, 1874

Sin más novedad. En: Parte al Libertador, luego de pasar por las armas a cien realistas, VII, 1820

"Vox populi vox Dei: “Al que no le guste el pueblo que se vaya de él”." En: Traducción del célebre adagio latino, 1821

Paisano, véndame al mocho. En: Borracho, a Bolívar, cuando paseaba a caballo por Quito, 1822, cit. por Belisario Matos Hurtado, Las ocurrencias de mi general, 1936

Ni yo a Su Excelencia. "En: A Bolívar, que le habría dicho “Ya no lo puedo tolerar más a usted”, 1822, Ib."

"Chocheras; cosas del viejo que, sin embargo, no puede olvidar que fui de los fieles en San Mateo, desde donde aquel tronera de Ricaurte se fue a beber agua a las nubes." En: A sus amigos, para explicar las reconvenciones que le hacía Bolívar, 1822, Ib.

Pero... botar así el dinero... ¡Dos reales de pan, y solamente veintidós de provisiones! Glotón. En: A su asistente García, que como provisiones compró veintidós botellas de aguardiente y dos reales de pan, 1822

"García: el corazón se me parte, y hasta las tripas se me retuercen al recuerdo de Girardot; pero, ante todo, la propia conservación: es preciso ahogar la pena, antes que ella nos mate." Ib.

Mi... mi general... la... la misma. En: Al presentarse borracho a Bolívar, quien le había prometido que si lo veía en otra borrachera, lo mandaba fusilar, 1822, Ib.

Y... todavía vive Maza! En: Rúbrica que ponía en los partes de victoria a Bolívar, quien había ordenado que Maza estuviera al frente de todas las batallas, 1823

Defiéndete, hígado, que ahí te va lanza. En: En las chicherías de Egipto, al empezar a beber, h. 1826

En este libro dice Debe‑Haber, luego, debe haber con qué pagarme y de aquí no salgo sin mi dinero. En: Al cobrar su pensión de retirado, negada por falta de fondos

¡Sería de admiración, señorita! En: A una dama que contaba que un gato que entró por la claraboya del baño cayó muerto al suelo, cit. por Alberto Miramón, Hermógenes Maza, 1969

¡Ah!, señorita, entonces indudablemente ese gato murió de curiosidad. En: A la misma dama, que replicó que estaba vestida en el momento de morir el gato, Ib.

Diga usted al señor Secretario que mi hoja de servicios la encuentra en las mejores páginas de la historia de la Independencia. En: Al funcionario que le pedía la hoja de servicios, 1831, Ib.

Una cosa es cacarear y otra poner el huevo. En: Al general Gutiérrez de Piñeres, h. 1835

¡Ojalá pudiera olvidar! Ib.

Te ofrezco que nunca volveré a soplar cuando apague el mecho con que suelo alumbrarme. En:  Gutiérrez le había advertido que en Inglaterra un alcoholizado se incendió al apagar una vela, Ib.

Vengo a pedir una cama en qué tenderme, y a dar prueba de que son falsas las Santas Escrituras, que dicen: quien a cuchillo mata a cuchillo muere, y esto no es cierto, porque yo moriré en una cama. Cit. por José María Gutiérrez de Piñeres, testigo presencial, 1847

Ahí les queda su mundo de m... En: Ultimas palabras, Ib.

 

MAZA MÁRQUEZ, Miguel (General)

Debe rescatarse la noción moral de que no hay delito bueno. En: Causas y efectos de la realidad colombiana 1980‑1990

Sentimientos altruistas como la solidaridad, la conciliación y el perdón fueron suplantados por la apatía, la hostilidad y la retaliación. Ib.

 

MAZUERA GÓMEZ, Daniel

"Existe otra clase, que llamaremos por contraste “sumergente”, que está siendo desplzada a codazos, a golpes de chequera, no sólo en los sitios de reunión social sin lo que es más grave, también de los puestos de decisión." "En: A Daniel Samper P., IX, 1977, cit. en “A mí que me esculquen”, 1980"

 

MEDELLÍN, Carlos (Bogotá, 1928 ‑ 1985)

Se me olvidó tu nombre, / no recuerdo / si te llamabas luz o enredadera, / pero sé que eras agua / porque mis manos tiemblan cuando llueve. En: Olvido

 

MEDINA, Álvaro

Antes de que la comercialización los convirtiera en pésimos pintores, Obregón y Grau fueron buenos pintores. En: El Espectador, I, 2, 1994

 

MEDINA AVENDAÑO, Pedro

Hoy sois millones en nosotros / y érais entonces veinte mil. En: Manuela, Galán, los Comuneros

 

MEJÍA, Adolfo (Cartagena - m. en 1972)

Cartagena, brazo de agarena... En: Cartagena

 

MEJÍA, Alfonso

Detrás de esta losa fría / Descansa la esposa mía... / Y aunque ella descansa en paz, / Hoy descansa mucho más / Su esposo: Alfonso Mejía. En: Lápida en un cementerio campesino de Antioquia, cit. pot Iáder Giraldo, 1971

 

MEJÍA ÁNGEL, Carlos Edmundo (Véase MENDIA, Ciro)

 

MEJÍA, Dolly (1922)

Estoy rota de amor como la llama / que a fuerza de ser fuego se aniquila. En: Amor

Mis besos y los pájaros picotean a ciegas / y el espejo clausura su alborada de lotos. En: El sueño

Tu boca junto al aire sedosa y sonreída. Ib.

Tus manos desvalidas, manojos sosegados, / se ahuecan levemente como acunando un seno. Ib.

Cierras los párpados y quedo sin azules ni albas. Ib.

Tuyo el mundo que empieza en mis raíces / y concluye en tu frente. En: La casa nueva

Esta es tu casa. Tembladora, abierta, / con ventanas de sol y piel de azúcar. Ib.

Hartura de comernos las miradas / y el ascua del amor recomenzado. Ib.

¡Nuestra casa empinada sobre el mundo / de espaldas a la muerte...! Ib.

Tú eres mi último barco y mi primera lágrima. / Quiero asirme a tu proa para no naufragar, / y he de ser como un viento que domine tus aguas, / que domine tus olas que van siempre al azar. En: Unico

Y han de ser tus miradas / lámparas encendidas que iluminen mi estancia. Ib.

En tus ojos oscuros se dormirá la noche / con un fulgor de estrellas en todo el firmamento. Ib.

Seré la capitana de todos tus anhelos / y seremos piratas en nuestro propio mar. Ib.

 

MEJÍA, Epifanio (Yarumal, 1838 - Medellín, 1913)

El cazador la contempló dichosa / y sin embargo disparó su tiro...

"Nací sobre una montaña; / mi dulce madre me cuenta / que el sol alumbró mi cuna / sobre una pelada sierra." En: Antioquia o la mano de Dios, (El canto del antioqueño)

Nací libre como el viento / de las selvas antioqueñas, / como el cóndor de los Andes / que de monte en monte vuela. Ib.

Amo el sol porque anda libre / sobre la azulada esfera, / al huracán porque silba / con libertad en las selvas. Ib.

El hacha que mis mayores / me dejaron por herencia, / la quiero porque a sus golpes / libres acentos resuenan. Ib.

Forjen déspotas, tiranos, / largas y duras cadenas / para el esclavo que humilde / sus pies, de rodillas besa. Ib.

Yo que nací altivo y libre / sobre una sierra antioqueña, / llevo el hierro entre las manos / porque en el cuello me pesa. Ib.

¡Oh libertad que perfumas / las montañas de mi tierra, / deja que aspiren mis hijos / tus olorosas esencias! Ib.

"He tenido horas tristes / y placenteras horas; / por eso son mis versos / crepúsculos y auroras." En: Crepúsculos y auroras

¿A Medellín, qué le falta? / Aquí hay céfiros que arrullan, / aquí hay turpiales que cantan, / cielo azul y vegas verdes / entapizadas de grama. En: La ceiba de Junín, 1878

De bejucos y musgos y batatilla / formaremos la cuna / de nuestra Emilia: / Cunita humilde / remecida a dos manos / al aire libre. En: Las hojas de mi selva

Juana, su mujer, le trae / chocolate en coco negro, / con una arepa redonda / y una tajada de queso. En: El arriero de Antioquia

Chupa el arriero el tabaco, / y al ver que no tiene fuego, / de su carriel va sacando / eslabón, piedra y yesquero. Ib.

 

MEJÍA MEJÍA, Fernando (Manizales, 1929 - 1985)

Miradme desde un fondo rencoroso / atado a las más duras soledades. / Las batallas son mi único reposo, / y mi lumbre total las tempestades. En: La inicial estación, 1960, Soneto prometeico

Yo provengo de un barro doloroso / amasado por hombres sin edades. / Sabed, hermanos, que mi voz destrozo / para poderme dar en claridades. Ib.

Avanzarán heroicos y olvidados. / No sé adónde. / Pero mis pasos no serán vencidos. En: Cantando en la ceniza, 1962, Mis pasos

Arbol mío, yo quiero retornar a la infancia / para soñar de nuevo a tu amorosa sombra... Ib., Arbol mío

Quiero en tus ojos de gacela inerte / dejar mi llanto de melancolía, / pero sé que vas sola con la muerte. Ib., Elegía

Quisiera estar donde tu muerte empieza, / para mirar las formas de mi herida / por el cristal sin luz de tu belleza. Ib.

Déjame anclado a tus raíces... / Soy como un niño desterrado / que busca en vano su heredad. Ib., Elegía bajo un árbol

Enterrad amigos mi palabra. En: Los días sagitales, 1965, Enterrad amigos...

 

MEJÍA, Francisco “Pacho”

"Ayer pasó fulanita / por la puerta del billar; / un gallinazo la vio / y se puso a vomitar."

 

MEJÍA, Francisco Ignacio

Dicen que van para Ocaña / a hacer la gran Convención, / el tigre, el perro, el león, / el mico, el mono y la araña. / ¡Ay, Dios, y qué malos ratos / anuncia la Convención! / ¿Tendremos paz, habrá unión / entre los perros y los gatos? En: La Convención de Ocaña, 1828

 

MEJÍA DUQUE, Jaime (Caldas, 1933)

Un experto en superfluidades inteligentes. En: Sobre Hernando Téllez

Yo sostengo, y puedo demostrarlo, que la violencia no ha sido tocada novelísticamente. En: Reportaje, El Mundo, 28, V, 1980

 

MEJÍA, Juan Luis

"La más centralista de las palabras es “descentralización”. Implica que desde el centro se siguen entregando dádivas a la periferia." En: Ministerio cultural: ¿sí o no?, Notas para un debate, El Tiempo, 9, IV, 1995

 

MEJÍA, Liana

En la llanura / decenas de cuencas vacías / miran el horizonte. En: Extraña en mi memoria, 1982, Roncesvalles

 

MEJÍA, Liborio (m. en Santafé, 1816)

"¡Somos pocos comparados con el enemigo; pero les excedemos en valor y en decisión por la más justa de las causas!" En: En la Cuchilla del Tambo, VI, 1813

 

MEJÍA VALLEJO, Manuel (Jericó, 1923 ‑ El Retiro, 1998)

América necesita novelistas de su tierra y de sus hombres y tal vez pueda llegar a ser uno de ellos. En: La tierra éramos nosotros, 1945

La ciudad son hombres que lotifican y cubren cauces de aguas negras y arrojan desperdicios en las afueras. En: Al pie de la ciudad, 1955

Matar a un hombre equivale a matar un mundo, clausurar otras posibilidades. En: Palo caído, 1956

"‑“El día señalado nos veremos frente a frente, y morirá”, juré, niño todavía." En: El día señalado, 1964

-Creo que lo he visto antes ‑recalcó.

‑Nunca he venido a este pueblo. Ib.

Los que pecaron miles de años antes con idénticos pecados, ¿salieron perdiendo? No dejo de sonreír al pensar que la eternidad del castigo de ellos es varios miles de años superior a la mía. Ib.

El sacerdote dobló un cigarrillo. Su trayectoria le había enseñado la fácil conclusión de que no existen seres absolutamente buenos ni absolutamente depravados. Ib.

Tal vez fui para ella el hombre que no regresa, tal vez le llegué a la hora señalada por esa arbitraria mano que nunca es nuestra. Ib.

El amor debería desgastarse de tanto insistir en la misma persona. El recuerdo debería cansarse de ser únicamente recuerdo. Ib.

Por primera vez tuvo la sensación de que el pecado era castigo de sí mismo. Ib.

¿Qué le importamos a Dios, el Gran Indiferente? Creó el universo y se cansó y echó a rodar el mundo como de un tremendo puntapié y se retiró a su infinita cura de reposo. Ib.

En ocasiones los sacerdotes no amamos al prójimo: lo compadecemos con una compasión inflada. Ib.

Ahora oía voces agrias, descargas de fusilería. Las palomas sea amaban intranquilas en los tejados, volaban poco a las vías desiertas. Ib.

‑Si Juancho Lopera siguiera viviendo ‑dijo‑, lo volvería a matar. Ib.

"Somos tahúres y creemos que los demás morirán, menos “yo”. Espantamos el miedo por el azar de la jugada en que la suerte tiene que ser nuestra." Ib.

Le enseñaré de gallos y de hombres. Ib.

Y salí pisando la sombra por el camino seco y solo. Me parece que iba llorando. Ib.

Nació el día que allí en el aeropuerto se tostó Carlos Gardel, como si quisiera asomarse a ver el choque. En: Aire de tango, 1973

Vivir peligrosamente, señores, el peligro nos mantiene despiertos, rápidos en pensar y atacar. Ib.

No señores. Muere lo que se olvida. En: Ib

La amistá puede ser vicio, de sabido se calla, pior qu'el tabaco un buen amigo. Ib.

¡Primero muerto que en ridículo! Ib.

Hay que ser malos, la bondad llama al abuso Ib.

¿El destino?, el destino le da una patada en la nalga al que se le atraviesa, uno en el mundo se mantiene atravesao. Ib.

"¡Ni Cristo!, hasta se parecen: de Cristo haber cantao, cantaría con la voz de Carlitos; los dos se encaramaron pa morir: Cristo en una cruz, Carlitos en un avión. Eran las tres de la tarde..." Ib.

El amor eterno dura tres meses, o cuatro o cinco si anda con suerte. Aunque viéndolo bien, dura lo que dura el recuerdo. Ib.

El que se mete a valiente tiene que vivir sólo pa no dejarse matar Ib.

Con refranes y dichos nos defendemos, desquite del bruto: si ya están pensadas las cosas, ¿pa qué pensarlas más? Ib.

La vida sabe más que uno aunque el camino sea culebrero. Ib.

Olvidar es perder, ¿no creen? Ib.

Ya ven, por más que uno quiera al amigo hay cosas que lo apartan, cositas de nada pero juntas hacen el disgusto y el reclamo y la separancia. Ib.

Habrán visto que uno le perdona al desconocido, pero al amigo nunca le perdona una deslealtá ni cosa así. Ib.

Nada mejor que una cara de bobo bien manejada. Ib.

Cuando uno está de malas hasta los perros lo mean. Ib.

La mujer piensa una cosa y la hace, el hombre la piensa y vuelve a pensarla cinco veces. Ib.

Casate con una aunque sea fea, pero pa vos solo Ib.

La vida es corta aunque la juma sea larga. Ib.

¡La vida se nos va pero el momento queda! Ib.

No importa la muerte, que la pelona venga después de lo que hicimos, lo importante es la canción. Ib.

Los godos iban a misa de cinco, los liberales a misa de nueve, cuestión de turnos. Ib.

A Colombia la ha matao que todas sus revoluciones las hacían gentes muy cultas y entroncadas y al fin acababan como charlandito, olvidaos de sus saravias muertos. Ib.

¡Cómo no le va a tener miedo un negro a un arma blanca! Ib.

Quien mucho vive mucho muere. Ib.

Llorar es la manera más fácil de pagar deudas ‑dijo el profesor. Ib.

¡Paren el mundo que yo me bajo! Ib.

La mayor vaina que puede haber en esta tierra es seguir vivo, respirando sin con qué, al fin va quedando uno que ni sobrao de tigre. Ib.

El tango me va entrenando pa la muerte. Ib.

Unicamente el río no tiene sombra, el río: deben caer frescas las sombras en el vientre del agua. En: Las noches de la vigilia, 1975

Sabíamos que cuando los labios sonríen, la pelea empieza a ganarse. Ib., Una canción

‑Es difícil matar la canción del hombre. Ib.

A cada cual le sucede lo que sueña. Ib., Páramo

Al llegar a El Sitio experimenté el desconcierto que imprime la plenitud. Ib.

Este soy yo, el que se va. Mirada larga para las cosas, angustia lenta en las soledades. En: Prácticas para el olvido

Por más que ya nada existe / desde aquel último olvido, / recordé lo ya vivido / para olvidar que te fuiste. Ib.

Por ser tan dura de amarte / olvidarte me juré, / pero de pronto olvidé / que anteayer juré olvidarte. Ib.

De amar, sufrir y olvidar / se ha hecho mi amor tan fuerte, / que no bastaría una muerte / para poderlo matar. Ib.

Quisera ser más valiente / para echarte más afuera, / pero más vida perdiera / si salieras de mi mente. Ib.

Si ya todo se acabó / mi constancia sobrevive. / Si en mí la nada pervive, / el infinito soy yo. En: El viento lo dijo, 1980

Mirar de nuevo la vida / es nacer en mejor parte, / porque partir es un arte / cuando el llegar se descuida. Ib.

El pasado es un invento / de quien no quiere morir. Ib.

Así tu tiempo rehuyas: / las cosas que fueron tuyas / quieras o no las tendrás. Ib.

La literatura es la comunicación de los que pueden expresarse con los que no pueden hacerlo. En: Entrevista de Marta Lucía Moreno Carreño, El Tiempo, 1980

El pasado no existe, eso es mentira, cada vez que amanece uno es el cadáver de la víspera. Ib.

Una forma de desahogar la pena era escribiendo, por eso escribí. Ib.

Si no soy escritor, no soy nada. Ib.

Las peores cosas se han escrito por el afán de la inmediatez. Ib.

"La peor literatura la han hecho los “untados de sangre”." Ib.

Si Dios existe y es el creador de todo esto, debe confesar que le quedó mal hecho, pero yo lo disculpo. Fue la primera cosa que hizo, antes no había hecho ensayos, uno siempre los hace antes de hacer cualquier cosa, hasta que le queda bien. Ib.

La felicidad no existe, no tiene correspondencia en la vida real. Ib.

Si golpearan o cayeran al suelo, caerían o golpearían o se quebrarían silenciosos porque en ese encierro de años habían olvidado su propio sonido. En: Tarde de verano, 1981

Cosas retiradas, definitivamente silenciosas, con el pudor de los objetos que se hallan cercanos a la muerte. Ib.

Algunas tardes suceden cosas extrañas. Ib.

"Desde tiempo atrás había aprendido a ver, antes que las cosas, la sombra de las cosas-. “Son como recuerdos”" Ib.

-Los últimos de las grandes familias únicamente podemos vivir en el pasado, esa nuestra ruina... Algo anterior a nosotros nos trajo débiles. Ib.

Las cosas se me caen del recuerdo. Ib.

 -Hermana, yo sé que hay santos. /-hay. =-Yo sé que todos están locos. -Estamos. Ib.

Imposible la sobrevivencia en Balandú sin pedazos de sueño. Ib.

Modorra de la tarde, deslizarse de la plancha sobre la monotonía del blanco en sábanas y manteles plegados una y otra vez aquietan sus pensamientos... Ib.

El sonar del río tenía forma humana, errancias en sus noches hondas. Ib.

Palabras flotantes, ausencias flotantes en el aire dormido. Ib.

La vida es trampa que nos tiende la muerte. Ib.

El recuerdo puede ser también un modo poético de mentir sobre el pasado. Ib.

solamente los bobos y fanáticos tienen verdades definitivas, y de ellas se aferran como de una ubre porque los amamanta su carencia de imaginación. En: Hojas de papel, 1985

Querer, pero querer a fondo, es una categoría estética. Ib.

Toda novela es un chisme largo. Ib.

La vida siempre ha sabido más que la filosofía. Ib.

"Nosotros los tropicales, somos temperamentos “sal de frutas”: mucho hervor, mucha bullita casera y luego se apacigua y no queda nada." "En “Al encuentro de la cultura hispanoamericana”, 1985"

Tal vez escribo por un lejano instinto de conservación, por vanidoso temor de esfumarse completamente. "En: En la recepción del Doctorado “Honoris Causa” de la Universidad Nacional, 1985"

Cuando hay tantas víctimas achacables a sistemas y tradiciones, a la orgía del poder y de la indiferencia, es necesario tomar partido sin demagogia y con derecho a la rabia, a la compasión, al amor, a la ternura. Ib.

Creo que escribo por un acto de soledad. Ib.

Si ya estoy condenado, la muerte de un curita idiota no aumentará mi eternidad en el infierno. En: La casa de las dos palmas, 1988

El estilo podría ser el estado de alma de una época. Ib.

Ingenuo en la reunión él quería lucirse con apuntes de gracia mesurada, a toda costa demostrar que era joven: esto lo hacía aparecer viejo de verdad, como en un cuento. Ib.

A la muerte yo la pondría entre las artes manuales. Ib.

Entre serio y sonreído pensó que ofrecer oportunamente era un don de la vida, sus mejores momentos los tuvo cuando entregaba o se entregaba. Ib.

No cantes a la lluvia, poeta / ¡haz que llueva! En: Los abuelos de cara blanca, 1991

El amor eterno dura más o menos cuatro meses. Cit. por Darío Jaramillo Agudelo

El hombre es un verdugo de sus propias posibilidades. Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, Vol.II, 1993

Los hijos jamás deben renegar de los padres. Ib.

Uno no puede castigar en los hijos los pecados de los padres. Ib.

En nuestro mundo hay un momento para el amor y muchos para el odio. Ib.

Cuando hay cariño de por medio la razón de nada sirve. Ib.

Dicen que el silencio lo vuelve a uno loco... creo que lo que lo vuelve a uno loco es el ruido. Ib.

 

MELO, Jorge Orlando (Medellín, 1942)

En nuestra época la ambición de los historiadores es rendir cuanta plena de la evolución de conjunto de una sociedad, de la totalidad de las formas de manifestación de la actividad humana. En: Nueva historia de Colombia, 1989, Introducción

Buena parte de la visión que los colombianos tienen de Colombia se ha formado, hasta los años más recientes, a través dela prensa. Ib.

La violencia marca definitivamente la imagen y la simbólica de lo colombiano. En: El salpicón de la nacionalidad, El Tiempo, 23, IX, 1990

El mayor impacto de la violencia fue que, como toda gran catástrofe colectiva, desempeñó un papel unificador, sugirió nuevas percepciones de lo colombiano y nuevas tramas de solidaridad y oposición. Ib.

"La cultura “colombiana” incluye ya de todo: hasta rancheras y tangos y patos Donald." Ib.

La división entre una cultura de élite, muy europeizante y exigente, y una cultura popular de tipo tradicional y folclórico fue destruida por la sociedad de masas. Ib.

 

MELO, José María (Chaparral, 1800 ‑ México, 1860)

General en jefe del ejército regenerador. En: Título que se daba a sí mismo en las postrimerías de su dictadura

Aquí tengo mi plan. Déjenlos ustedes que se acerquen, y ya verán cómo los derroto en menos tiempo del que emplea un cura loco para santiguarse. En: A sus allegados, ante la presencia de las tropas que lo derrotaron y desplazaron del poder, 1854

 

MÉNDEZ CAMACHO, Miguel (Cúcuta, 1942)

Era que bastaba una caricia / para que el tiempo ya no fuera / esta mentira que nos vive. En: Instrucciones para la nostalgia, 1984

Y las manos que recorren los cuerpos / no persiguen la piel / sino el olvido de la futura soledad. Ib.

El mundo es verde y sin embargo / no hay ninguna esperanza.

Che: no me culpes a mí / soy un cobarde / juro que quise ir. En: Ernesto

Maldito Usted, don Pablo, / que utiliza palabras / y las deja inservibles. En: Don Pablo

El escritor es un torpe y vanidos albañil que intenta inútilmente construir un palacio con adobes y adverbios. En: El Espectador, M.D., 1996

Los mejores poemas me los ha dado el cine. Ib.

El orgasmo es la unica agonía memorable, porque es repetible. Ib.

Sin poesía, sin música, sin cine, sin paisaje, es decir, sin compañía, podemos subsistir, pero jamás vivir. Ib.

 

 

MENDIA, Ciro (Carlos Mejía Angel) (1892 - 1979)

Dígale con llanto y duelo / a Margarita Escobar / que con ella aprendí a amar, / al descorrerle su velo.

Ha muerto Carlos Mejía. / Al fin se murió Carlos! / En la esquina de la muerte. / Se lo llevaron los diablos.

Muy bien, queridos, en morir consiento, / me les entrego ya de pies y manos, / preparen la madera y los gusanos, / que está finando aquí mi último aliento. En: Antes de caer el telón

Me entierran en el hueco más cercano, / o los apesto gratis, caballeros. Ib.

Yo vivía al derecho y buenamente, / era dueño y señor de mi pobreza, / pero nunca faltaron en mi mesa / el pan ni la botella de aguardiente. En: Cambio de escena

En el mar de mi vida, un oleaje / cortó mi nave con su doble filo / y un dolor negro con su viejo estilo / ha malogrado mi terrestre viaje. En: Discurso del homenaje

Mas sabed que mi alma azul no vino, / porque del goce ya olvidó el camino, / y porque estaba demasiado enferma... Ib.

En tu boca el turrón, ebrio reposa, / de tu pecho una gracia generosa / dice que aquel peral es el primero. En: Nuestra Señora del Pezón Rosado

Sus muy amados pies, porque ellos fueron / los dos pajes de nácar y ternura que una noche hasta aquí me trajeron. En: Por sus amados pies

Siempre, cuando en su alcoba perfumada, / la amada desnudarse pretendía, / el Angel de la Guarda se salía / un momento del cuarto de la amada. En: El pecado del ángel, 1924

De la vecina estancia distinguía / con el placer de un alma enamorada, / el ruido de la seda, liberada / de aquella blanca y dulce tiranía. Ib.

Una noche, el Buen Angel, de repente, / en un espejo vio las maravillas / de aquel desnudo cuerpo transparente... / Y al sentir que en pasión se iba abrasando, / cayó, como un esclavo, de rodillas, / ante la luna de cristal, llorando! Ib.

Al alcázar de miel de sus encantos / envié la nata y flor de mi armamento / en un viento de lanzas, en un viento / de ballestas, de ruegos y de cantos. En: La amada invencible

Puse a sus pies de nácares orlados / Potosíes y Muzos y Dorados / por verla a mis dominios más cercana. Ib.

Pero firme en su débil entereza / y ardiendo toda su armadura humana, / no se rindió jamás la fortaleza. Ib.

Siempre cuando en su alcoba perfumada / la amada desnudarse pretendía, / el Angel de la Guarda se salía / un momento del cuarto de la amada. En: El exvoto, 1922

"Entró una sombra azul, qué bien lucía, / y dijo en baja voz “¿Decirme quiere / si vive aquí el cantor Ciro Mendía? / Yo que al piano ensayaba un miserere, / le dije sin creer lo que veía: / “No, señor, aquí muere." En:  En casa

Qué exequias más hermosas, qué gentío, / cuántas flores y sombras, cuánta pena, / con su mutis quedó sola la escena, / cuántas hojas caídas sin rocío. En: En los funerales de un amigo

Cómo me dueles, compañero mío. Ib.

Y pienso al ver el fúnebre ajetreo / que por razones de mi ceño hirsuto / no irá a mi entierro nadie, ni yo, creo. Ib.

¡Pero cómo, dolor de mis dolores, / con mis largos dolores te entretienes! En: Malas horas

Mañana encontrarás, mañana, creo, / mi elegante cadáver en tu puerta. Ib.

Sólo me hablan los libros, los retratos, / y sin embargo tengo buenos ratos, / cuando me veo con el diablo a solas. En: Mejor así

Ha llegado a mis ojos la morena / que jugó su sonrisa en mi casino, / la que ‑de vino el alma‑ al alma vino / a poner orden en la mala pena. En: Llegó Hiblea

Con ella el corazón corbata estrena, / el canario del viento estrena trino, / estrena el beso su sabor más fino / y estrena el alma su feliz cadena. Ib.

Llegó ya con sus ojos minerales, / la de los finos labios liberales, / ‑Nuestra Señora del Pezón Rosado. Ib.

Yo no quiero morir, morir me asusta / y la muerte se me hace muy pesada, / me cae gorda la desnarigada, / pues no sabe de amor, ni a nadie gusta. En: Nada de misereres

Yo no quiero morirme ni de broma, / me gusta más la pera que el fibroma, / más la luz que los largos apagones. / Me gusta más la risa que el lumbago, / por un responso que me den un trago / y el cielo se lo dejo a los gorriones. Ib.

Hasta me quiero yo porque te quiero, / espiga de la miel, flecha amorosa, / columna de perfumes que a la rosa / le ha erigido un alado jardinero. En: Porque te quiero

Como homenaje póstumo quisiera / que amigos ebrios a mi cabecera / celebraran mi último suspiro. En: Sacándole el cuerpo

"No soy rey “ni de copas” te lo advierto, / pero qué grato oír después de muerto: / ¡Ciro Mendía ha muerto! ¡Viva Ciro!" Ib.

Jamás ha existido otro cuerpo / en la tierra, en el cielo, en el Arte, más claro, / más puro, más duro y maduro, / más fuerte y más lleno de azul primavera, / que tu cuerpo, Sor Mía. En: Sor Mía

La línea / que no encuentra un artista preclaro, / puede hallarla en tus senos redondos y blancos / o en tu blanca y redonda cadera. Ib.

Tu cuerpo es un vaso de llamas, Sor Mía. / Es un vaso de llamas y aromas, repleto / de miel del Himeto, que tanto un pequeño poeta / de ahora su miel deliciosa ha bebido. Ib.

Yo te he visto, amoroso y rugiente, / ¡del todo desnuda! / Igual que una piedra muy blanca, / igual que una poma, igual que una blanca serpiente. Ib.

En tu carne, Sor Mía, / más blanca que la nieve y la plata y la leche, palpita / un perfume de fina madera recién aserrada, / de tierra movida, de vino olvidado, / que nace de todos tus huesos lascivos. Ib.

Yo quiero, Sor Mía, / ser un niño de cuentos amables de hadas / y perderme por siempre en tu cuerpo odorante / sin hallar mi pasión la salida, / y de hambre y de sed y de sueño, / sonriente, tendido a las frondas alegres y amadas / de tus senos ‑pesados racimos‑ / enterrar en tu carne sabrosa mi trágica vida. Ib.

Tu venías del pan, del mar, del arte, / yo en mis sueños buscándote seguía. En: Tu venías del pan

Abrió el viento solícito y sonriente / la página morena de tu frente / y suscribimos la feliz promesa. Ib.

Cierta noche aquel Angel inocente, / en un espejo vió desnudo, ardiente / ese cuerpo de venus dominguera. // Y del amor oyendo su consejo, / esperó que la amada se durmiera, / tornó a la alcoba y se llevó el espejo. En: Picardía angelical, 1969

Tu prosa y mis versos no son para esta clase de gente. En: (A Fernando Gonzálaez, quien le proponía que editaran juntos una revista)

¡No me frieguen! En: Para el epitafio de Fernando González, 1948, cit. por Felipe de Barajas, El Tiempo, 1978

Espero que no me vaya a despertar. En: (Respuesta a la enfermera que le preguntó qué debía hacer si un día lo encontraba muerto en la cama)

 

MENDOZA, Antonio

Un solo paso en falso puede perderos para siempre en la estimación de vuestros conciudadanos, en la opinión de las demás naciones, y en el juicio severo de la historia. Tened presente que ésta no adula cuando no se escribe por los contemporáneos, que sobre vuestra tumba pudieran verter lágrimas, no de dolor por vuestra muerte, sino de desconsuelo por los males que hubiéreis causado. En: Al presidente Mosquera, al inaugurar la Convención de Rionegro el 4, II, 1863

 

MENDOZA PÉREZ, Diego (Boyacá, 1857- Bogotá, 1933)

Cuando habla el general Camargo le suenan las trompetas. En: Hacia 1877

El reinado de la mediocridad. En: (Sobre la Regeneración), El Relator, 1891

Madre estéril para la producción de hombres honrados. Ib.

Aunque es cierto que nosotros no tenemos cañones para sustentar nuestros derechos, tenemos una cosa que vale muchísimo más: la justicia y somos en este campo invencibles. En: (Sobre el asunto de Panamá), Carta pública, 2, VII, 1906

El gobierno actual de Colombia tiene el deber de devolverme la honra que ha querido arrebatarme. En: Diario del exilio, 1908

No trabajéis, ¡oh jóvenes! en el periódico diario, a menos que la literatura fugitiva satisfaga vuestra ambición.  En: Periodismo y literatura, El Gráfico, 1912

El señor Caro se llevó a la tumba el secreto de su injusticia y el doctor Pérez se llevó a la tumba la amargura de su destierro. En: (Acerca del exilio del expresidente Santiago Pérez), Habeas Corpus, El Espectador, 14, IX, 1915

A medida que la tierra queda sometida al imperio de la apropiación individual y permanente, la libertad va creciendo. En: La evolución de la propiedad en Colombia

El progreso no tiene escrúpulos: camina destruyendo, y la historia prueba que todas las instituciones humanas han principiado por la violencia. Ib.

No sería un optimismo irracional creer que nos hemos movido hacia adelante, con lentitud si se quiere, pero con paso firme hacia el progreso. Ib.

 

MENDOZA VARELA, Eduardo (Tunja, 1918 ‑ Bogotá, 1986)

En un remoto frío de una tarde / vas llegando a decirme tu nuevo nombre, solo. / Huido de tu antigua verdad, vas por el aire, / por el mar y su risa, por los trigales, solo. En: Mensaje a mi padre, 1946

mujeres resueltas a ganarlo todo, perdiéndolo todo. En: Cruz y raya, IV, 1974

Por lo común, son mejores los que se marchan. Ib., 1977

Parece que Virginia Woolf fue una mujer insoportable... Ib.

Hace sesenta o más años Marcel Proust estuvo a punto de convertirse en el prototipo de la cursilería. Ib.

Los científicos rusos, según las agencias de prensa, han descubierto que las abejas saben contar. Ib.

Han pasado varios años desde mis encuentros en Roma con una condesa húngara, pianista y octogenaria. Ib.

De una estirpe cada día más escasa fue la gobernanta de mi campo, un pequeño campo lleno de recuerdos de infancia que tuve que vender, es claro, para pagar impuestos. Ib.

El trigo está en su punto / mientras la tarde oscila. / Rumor de la hondonada, / dulce melancolía. En: Pastoral

 

MENDOZA NEIRA, Plinio (Toca)

Lo que tengo que decirte es muy corto. En: Frase que decía a Jorge Eliécer Gaitán en el momento en que éste fue asesinado, 9, IV, 1948, cit. por Arturo Alape, El bogotazo

 

MENDOZA, Plinio Apuleyo (Tunja, 1932)

Se ha dicho con razón que los burgueses latinoamericanos confunden el verbo ser con el verbo tener. En: El olor de la guayaba, 1982

Los dictadores latinoamericanos eran delirantes. Ib.

Gabo es un escritor que puede decir en forma ligera cosas profundas. Lo contrario de lo que sucede por estas latitudes, donde se dicen ligerezas de manera profunda. En: A Eligio García

París o la selva, no hay otra alternativa. En: Años de fuga, 1985

Fuimos formados por el catecismo del padre Astete y por la Metro Goldwin Mayer. Ib.

Nuestra cultura es deslumbrante en los valores de la imaginación, pero pobre en los de la reflexión. En: Todo oscuro, salvo el arte, El Tiempo, 21, VI, 1987

¿En qué momento se jodió Colombia?... Fue el 9 de abril de 1948, a la una y cinco de la tarde. En: En qué momento se jodió Colombia, 1990

Nunca puede legitimarse cualquier forma de coacción o de violencia contra la oposición en nombre de la historia de una dinámica de cambio. Ib.

La memoria histórica de liberales y conservadores, en Colombia, tiene un rasgo común: es parcial, selectiva. Cada partido recuerda solo las persecuciones sufridas y no las que ejerció desde el poder contra el otro. Ib.

El Frente Nacional fue el remedio de un mal endémico ‑el sectarismo partidista‑ pero nos legó como herencia dos llagas funestas: el clientelismo y la subversión. Ib.

Había oscurecido el cielo y flotaba en el aire una amenaza de lluvia, cuando sonaron los tres disparos que torecieron sombríamente nuestro destino. Ib.

Corrupción = monopolio y discreción - responsabilidad política. En: Colapso de un mito, El Tiempo, 27, X, 91

Es muy peligroso construir una política sobre los anhelos de una de las dos partes en litigio sin tomar en cuenta lo que piensa y quiere la otra. En: Fue creciendo mientras buscábamos la paz, El Tiempo, 29, XI, 1992

A nadie le gusta un cáncer, pero si el cáncer por desgracia aparece es mejor identificarlo y afrontarlo en vez de desconocerlo haciendo la apología de la salud. Ib.

Rara vez los precursores tienen un destino feliz. En: Cinco siglos de mentiras, El Tiempo, 4, XII, 1994

No somos, aparentamos. Ib.

Manual del perfecto idiota latinoamericano. En: Título de libro

Sectarios, dogmáticos, minúsculos, con mala imagen de marca en los sectores mayoritarios de sus países, los partidos comunistas no son aptos para traducir, organizar y vertebrar dentro de un proceso político, electoral o insurreccional, las aspiraciones populares. En: Aquellos tiempos con Gabo, 2000

Fidel Castro resultó más astuto que los comunistas cubanos. Los comunistas quisieron utilizarlo y en última instancia fue Fidel el que acabó utilizándolos. Ib.

El caudillo es lo único que políticamente hemos inventado los latinoamericanos a lo largo de nuestra revuelta historia. Ib.

Descubrirá una realidad abrumadora: el Estado, ahora absoluto, omnipresente, no se materializa, no tiene oído para escucharlo, ni corazón para compadecerlo. El Estado no se interesa por su minúsculo destino individual. Ib.

 

MERCADO, Jairo

No se enseña con rigor sino aquello que se ama y no aprendemos bien sino aquello que disfrutamos. "En “Al encuentro de la cultura hispanoamericana”, 1985"

El buen maestro no le da al estudiante el magro pescado de una información fría y ascéptica, sino que le entrega en la manos la caña de pescar. Ib.

La literatura termina donde comienza el deber. Ib.

 

MERCHÁN, Rafael María (Manzanillo, Cuba, 1844 ‑ Bogotá, 1905)

Traza Caro los perfiles de la poesía horaciana con más conciencia que la que de sus obras tuvo quizá Horacio mismo.

¡Washington te hubiera oído, / El sólo estaba a tu altura! / ¡Tu dolor fué no hallar almas / Tan grandes como la tuya! En: Cuba, 1883

 

MERINO, Hernán (Bogotá, 1922- 1973)

No creo que la caricatura sirva para vivir de ella, pero es muy divertida. En: Entrevista, Cromos, 10, XII, 1956

-Era todo lo que faltaba: ¡que el Papa se pusiera a favor de la gente! En: Caricaturas, (reacción de un rico ante una encíclica papal), 1967

Si el BID no nos presta plata no será por falta de subdesarrollo Ib., 1968, con motivo de la conferencia del Banco Mundial en Bogotá.

 -Fue un caso muy claro de afección a la garganta... Ib., 1968 (Un miembro del Ku-Klux-Clan explica a otro la muerte de Martin Luther King)

"-Ustedes también tuvieron “Halloween”, pero le decían Bogotazo..." En: (Un hijo a su padre), Ib., 22, X, 1968, El Tiempo

-Hombre, si es lo mismo Roncador que Quitasueño... Ib., Islotes, El Tiempo, 9, VI, 1969

 -le repito que Yo no soy el secuestrador sino el secuestre de la finca... En: Sicosis(De un hombre golpeado por los campesinos), El Tiempo, 17, IX, 1969

¡Soy un Baco lechero! En: Brindis (cit. por Rogelio Echavarría)

 

MERIZALDE, José Félix

Huya de los placeres de Himeneo / si no abreviar sus días quiere el anciano / y que su antorcha en vez de nupcial lecho / la senda alumbre del sepulcro helado. En: Cuarteta contra Sámano, 1818

 

MESA JARAMILLO, Antonio

Es un cristianismo de pandereta. En: Apelativo que dio a la Santa Misión, que le costó la expulsión de la Universidad Bolivariana en Medellín, seguida de un escándalo protagonizado por el movimiento nadaísta, 1961

 

MILANÉS, Adolfo (Euquerio Amaya) (Ocaña, 1882 ‑ 1931)

"Amar es tener un sol sempiterno, / un hilito de agua y un claro jardín; / es llevar el alma exenta de agravios / y un nidal de besos / cantando en los labios." En: No te vas

Nadie sabe quién inventó la ventana, pero se puede afirmar que fue una mujer. En: Elogio de las cosas, La ventana

 

MIRABEL, DOCTOR (V. Sánchez, Alberto)

 

MIRANDA, Álvaro

Bergantín dan mis burbujas / mis palmadas nalgas, / algas, que ballestas mis miradas / que vihuelas mis palabras... En: Los escritos de don Sancho Jimeno, 1981

 

”MITO”

No es anticonformista el que reniega de todo, sino el que se niega a interrumpir su diálogo con el hombre. En: N_1, IV, 1955

Pretendemos hablar y discutir con gentes de todas las opiniones y todas las creencias. Esta será nuestra libertad. Ib.

 

MIZAR MESTRE, Luis (Valledupar, 1962)

Me vestiré con el bullicio de tu desnudez. En: Luna nueva, N_21, 1996

 

”MOCHUELO, EL”

En Colombia que es la tierra / de las cosas singulares, / dan la paz los militares / y los civiles dan guerra. En: Redondilla contra Aquileo Parra, 1877

 

MOCKUS, Antanas

La principal crisis colombiana tal vez es la de una cultura democrática que posiblemente nunca ha existido. En: ¿Dónde están los orgullos?, Semana, XI, 1999

El mundo contemporáneo le puede dar cabida a muchas teorías pero no da cabida a la inconsistencia, a esa forma elemental de la trampa. Ib.

 

MOLANO, Alfredo

Mis hazañas ya se habían hecho viejas y yo no era capaz de renovarlas, porque uno con los años se aferra a la vida, se prende uno a la vida como un niño a las enaguas de la mamá cuando ve un gitano. Se vuelve uno medroso, por aguantar el pucho de vida que le queda. En: Los años del tropel. Relatos de la violencia, 1985

Para un luchador de verdad la derrota sólo es un punto y coma. En: Bateman, 1992

 

MOLANO, Fernando

 -Te amo, Felipe. -Ya sé. -no se vaya. =-no me deje ir. En: Un beso de Dick, 1992

 

MOLEDO DE NÚÑEZ, Dolores

Nunca serás hombre de provecho si escribes versos. En: A su hijo Rafael Núñez

 

MOLINA, Freddy

En Valledupar yo canto / versos de mi inspiración / Si algú_ día sufro un desengaño / me voy lejos de esta región. En: Amor sensible (paseo)

 

MOLINA, Gerardo (Gómez Plata, Ant. 1906 - Bogotá, 1991)

Cuando una nueva fuerza política ha llegado al poder, tiene que expedir un nuevo estatuto, porque entonces no habría ocurrido nada, no habría pasado nada. En: Ante el Senado

La libertad es sinónima de cambios sociales profundos.

Una organización tan exigente como la democracia no puede funcionar sobre una plataforma socavada por la enfermedad, el hambre y el analfabetismo. En: Proceso y destino de la libertad, 1955

Para los radicales el poder no valía como plataforma de realizaciones sino como ocasión de ejercer una elevada pedagogía política. En: Las ideas liberales en Colombia, 1849‑1914, 1970

Hombre de estilo confuso pero de ideas claras. En: (Sobre Luis López de Mesa), Ib.

Como administrador tiene más títulos que cualquiera otro para ser colocado al lado del general Santander. En: (Sobre Olaya Herrera), Ib.

Nosotros creemos que se trata de una Constitución nueva aunque a ella se hayan incorporado algunos preceptos de 1886. En: (Sobre la reforma de 1936), Ib.

Los hombres de 1936 fueron pródigos en enunciados y... los hechos han sido avaros. Ib.

Para nosotros no cabe duda de que la falla más grave del liberalismo colombiano ha residido en la incapacidad de hacer la reforma agraria. Ib.

Nosotros somos paridarios irreductibles de que los cambios estructurales que la nación exige se efectúen por medios pacíficos. En: Proceso y destino de la libertad, 1998

Eternos, pero bañados en el río de Heráclito. En: (Los hechos sociales) Ib.

Siempre he creído que el ambiente político que conviene al socialismo no puede ser la dictadura. Cit. por Carlos Gaviria

 

MOLINA, Jaime (m. en Valledupar, 1978)

‑Compadre Poncho, ¿los chivos tienen colmillos?  No se sabe de chivos con colmillos, compadre Molina.

 

MOLINARES SARMIENTO, Ramón

El saber que todos vamos a morir es lo que debe hacernos solidarios. En: Exiliados en Lille, 1977

 

MON Y VELARDE, José Antonio

Aquella provincia, la más atrasada del reino, llegará a ser algún día la más opulenta. En: (Sobre Antioquia), h. 1780

 

MONROY REYES, Carlos

No puede decirse que una nación sea civilizada cuando el desorden constituye su evangelio fundamental. En: La revolución del orden, 1992

 

MONSALVE, Alfonso

No hay en el derecho como actividad, verdades sino decisiones.  En: Teoría de la argumentación, 1992

 

MONTALVO, José Antonio

Vamos a defender al gobierno a sangre y fuego. En: Frase que dijo como ministro de Ospina Pérez y a la cual se achacó el desencadenamiento de la volencia

 

MONTALVO, José Miguel (1728-1816)

¡Viva el séptimo Fernando / con su fiel y leal Nación!... / ... pero es con la condición / de que en mí no tenga mando. / ¡Y venga mi patacón!

 

MONTAÑA, Antonio (Bogotá, 1933)

Un hombre que se respete debe tener varias botellas de licor en su casa, así sea únicamente para probar la fuerza de su voluntad y no bebérselas una tras otra en el término de un par de días. En: Una fiesta y otras fiestas, 1977

Pudiera decirse que el lobo es un snob social, mientras que el snobismo es una suerte de lobería espiritual. En: Fauna social colombiana, 1987

Si al terminar la comida, deja algo en el plato que se denomina cortesía, no es un guache. Los guaches, o se comen todo porque siempre andan con hambre, o lo dejan todo porque no les gusta la comida fina... Ib.

Si es miembro del Jockey Club o del Gun Club, puede que no sea un guache. Ib.

El que anda con comunistas, no es que parezca guache. Es guache. Ib.

Mijo: pisca es la que anda con todos los piscos. Ib.

De alguna manera todos sabemos que lo único que podría un novio tocarle a su novia hasta los años cuarenta, era una serenata. Ib.

la idea de banco que es la forma aristocrática y nobiliaria del agio. Ib.

Cuando las ovejas negras tienen éxito, y el éxito es económico, dejan de ser ovejas negras. Vuelven al redil. Ib.

 

MONTAÑA CUELLAR, Diego

Cometimos el error frecuente de asustar al enemigo, sin tener posibilidades de derrotarlo. En: La revolución liberal del 34, El Tiempo, 2, 2, 1986

En España, una revolución social engendró una contrarrevolución, mientras que en Colombia se hizo la contrarrevolución preventiva sin que se hubiera iniciado la revolución. Ib.

 

MONTECRISTO (Guillermo Zuloaga)

Lo más agradable de esta profesión mía es que todo el que me saluda me saluda sonriendo. "En “Entrevistas” de Ana María Cano, 1985"

 

MONTES DEL VALLE, Agripina (Salamnina, Ant., 1844 - Bogotá, 1915)

¡Tequendama grandioso! / ¡A morir!... Al abismo te provoca, / ¡Oh émulo del destino! En: Al Tequendama

"-”¿Eres, pues, la Policarpa / Salavarrieta?” -”La misma, / De los héroes de mi Patria / Auxiliadora y amiga.”..." En: Policarpa Salabarrieta, 1883

Rugió de rabia el tirano, / Mas, no tembló la heroína!... Ib.

Una súbita descarga / Cortó su voz y su vida!... Ib.

 

MONTOYA GAVIRIA, (Coronel)

La delincuencia infantil se halla en el Huila en estado aún embrionario, por falta de apoyo del Gobierno... En: Discursos

El Puracé, cubierto de nieves perpetuas la mayor parte del año... Ib.

Estoy dispuesto a acabar con la Criminología en el Departamento. Ib.

Mi Gobierno está firmemente dispuesto a apoyar la raza agropecuaria.

 

MONTOYA, Baudilio (1903 ‑ 1965)

Y hoy siento que en mi labio que la nombra / fue tan leve y fugaz como la sombra / que hace un pájaro en vuelo sobre el agua. En: Zaide

 

MONTOYA TORO, Jorge (1921 ‑ 1989)

Te amo con sencilla transparencia / con un amor apenas insinuado / que se vuelve silencio en tu presencia. En: Soneto para un sencillo amor

Con un dulce corazón herido / que si no te dijera que te he amado / lo sabrías oyendo su latido. Ib.

"No podría encontrar la verdadera / palabra que trazara su figura. / Y a veces le pregunto a mi amargura: / “¿Cómo era, Dios mio, cómo era?”." En: La amada indefinible

¿Era un ángel que vino en primavera / en forma de azucena que perdura? / ¿Un poco de candor entre la impura / materia terrenal, perecedera? Ib.

De pequeñas palabras el tocado / te cubría los gestos de arrogancia. / Un vino que se gusta y no se escancia / estaba entre tus labios olvidado. En: Soneto entre cenizas

Hoy vuelvo a construirte con cenizas / de amor, que entre recuerdos adivino / con pálidos jirones de sonrisas. Ib.

 

MONTOYA, Wenceslao

En la plaz'e Marinilla / la que yo aborrezco tanto, / porque da curas y obispos / monjas, godos y hasta santos. En: Respuesta del diablo a Indalecio Ortiz

 

MORA, Luis María, “Moratín” (1869 - 1936)

En qué arcilla preciosa / modelaron tu nítido contorno / que seduce a la mente y a la vista? En: A una ánfora antigua

"Oh ábfora armoniosa / en ti ya no se acendra el viejo vino; / en ti el agua lustral nunca se agita; / lejos de tu aire y tu país divino / has de vivir como ánfora proscrita!" Ib.

"Ya la noche los montes descolora; / hay en las almas íntimos enojos; / los aceros están en sangre rojos / y la lid recomienza con la aurora." En: Soneto (sobre la batalla de Palonegro)

Y apenas en los templos derruídos / algún oscuro soñador pagano / suspira a solas por los dioses idos. En: Fin del paganismo

Como el romano adusto / Heredé yo también salero augusto. En: Terra Mater

¡Oh, fuente rumorosa / que entre helechos de súbito te escondes! / ¿En tu discreta gruta nemorosa / se oculta alguna diosa? En: Fuente encantada

¿Y por qué el nombre de ella / el eco no repite en la espesura, / ni la fuente guardó su imagen bella / y sólo triste huella / de su beldad en mi memoria dura? Ib.

Salió a tomar el sereno / cierta noche una morena, / y como era ya muy tarde, / la tomó el sereno a ella... En: Chispazos

A cierta diva a quien amo / un ramo un ministro envió, / y el público preguntó: / -¿Cuál fue el ministro del ramo?- Ib., (atrIb. también a Cástor y Pólux)

Las épocas de guerras y grandes trastornos políticos concuerdan con los períodos de progreso literario y artístico, y los tiempos de calma y prosperidad son los más propicios a su decadencia. En: Croniquillas de mi ciudad

Se nos suele increpar, como un defecto, Dios nos lo conserve, nuestro tradicional respeto y nuestro singular apego a la religión católica, lo único que para su bien y para el nuestro nos dejaron lso castellanos, y es éste, y no otro, el rasgo más saliente de neustra nacionalidad. En: El alma nacional, 1922

Si creyéramos en las ideas innatas, diríamos que Sanín Cano vino al mundo con las que tiene, ni una más, ni una menos. En: Los contertulios de la Gruta Simbólica, 1936

Sus conceptos tienen la aplastante monotonía de las rocas desnudas. Ib.

Y también sé griego. En: A un campesino que lo había retado a jugar tejo, después de ganarle

 

MORALES, Francisco

¿Te burlas de mi traje...? ¿Te burlas de la comisión de un cabildo, de un pueblo que sabe hacerse respetar? En: 20 de julio de 1810, en el palacio del virrey Amar y Borbón

 

MORALES, José A.

Campesina santandereana / eres mi flor de romero / por tu amor yo vivo loco / si tu me dejas me muero. En: Campesina santandereana (bambuco)

que saben a lo que saben las... de mis rosales. Ib.

Cuando vas por... / con tu camisón de holán / hay algo entre tu corpiño que tiembla como un volcán. / Es el volcán de tus pechos / al ritmo de tu cintura. Ib.

Campesina santandereana / sabor de fruta madura. Ib.

Cuenta que hubo un pescador barquero / que pescaba de noche / en el río / que una vez con su red / pescó un lucero / y feliz lo llevó / y feliz lo llevó / a su bohía. En: Pescador, lucero y río

Lunitas consentida colgada del cielo / como un farolito que puso mi Dios / para que alumbrara las noches calladas / de este pueblo viejo de mi corazón. En: Pueblito viejo

Pueblito de mis cuitas / de casas pequeñitas / por tus calles tranquilas / corrió mu juventud. Ib.

Por tí aprendí a querer / por la primera vez / y nunca me enseñaste / lo que es la ingratitud. Ib.

Hoy que vuelvo a tus lares / trayendo mis cantares / y con el alma enferma / de tanto padecer / quiero pueblito viejo / morirme aquí en tu seno / bajo la luz del cielo / que un día me vio nacer. Ib.

Ayer, me echaron del pueblo porque me negué a pagar / la sentencia que el alcalde a yo mi hubo de implantar. En: Ayer me echaron del pueblo (bambuco)

Porqui uno es pobre y carece, de jincas como el patrón / tan pensando que por eso también le jalta el honor / ... enseñarles / que en asuntos del amor / toiticos semos iguales y tenemos corazón. Ib.

Yo también tuve veinte años / y un corazón vagabundo. En: Yo también tuve veinte años (bambuco)

Por eso es que María Antonia / la del otro lado del río. En: María Antonia (bambuco)

a cantarle a María Antonia todas sus coplas de amor. En: María Antonia (bambuco)

Falta el texto En: Aunque lo niegues

 

MORALES BENÍTEZ, Otto (1920)

El Hombre es lo esencial.

¡Que absuelvan a Matallana, pero que no lo suelten! "En: 1951, (Exclamación en la audiencia pública para juzgar al “Dr.Mata”, conocido criminal, ante la brillante defensa del Dr.Isaías Hernán Ibarra)"

Yo sé que a vos no te gusta amanecer aquí. Lo que te gusta es dormir, y para eso hay que ser presidente, porque aquí no arriendan cuartos.

La paz, como se sabe, depende de la ecuanimidad para juzgar y tolerar las ideas del adversario. "En: El proceso de la paz en Colombia: la lucha contra la violencia, 1987, en “Violencia y literatura en Colombia” de Jonathan Tittler, 1989"

No creemos la afirmación simple de que la miseria engendra la violencia. Si la tesis fuera cierta no habría ningún país en el mundo que no la padeciera. Ib.

Levantemos la visión indoamericana como medida de las cosas del universo. En: Propuestas para examinar la historia con criterios indoamericanos, 1988

No es lo hispano lo que nos da el carácter y la fuerza como pueblo. Es, al contrario, lo que hemos ocultado. Ib.

 

MORALES PRADILLA, Próspero (Tunja, 1920- Bogotá, 1990)

Los chulavitas brotaron como las espinas, y se desparramaron por todas partes envenenando ríos, secando árboles, quemando ranchos, rompiendo montañas, mutilando mujeres y produciendo cadáveres. En: Los chulavitas

Y siguió su camino dando unos pasos largos, que se hundían en la tierra, y sonaban al otro lado del planeta. En: El último macho y otros cuentos de tres generaciones, 1981

Nadie había visto al cóndor de cuello blanco que vendría de Güicán para posarse sobre el cadáver de Fabián Carretero. Ib.

Una sonrisa de los tiempos bíblicos cuando las mujeres soportaban el peso de la historia dejando a los guerreros el infortunio de vivirla. En: Los pecados de Inés de Hinojosa, 1986

Cuando se vacila es prudente callar. Ib.

Los españoles que no andaban en pos de El Dorado o fundando ciudades sólo contaban con las fiestas religiosas y las punzadas de la carne para salir de este limbo exuberante cuya viscosidad ni siquiera les permitía una expiación. Ib.

Las conjeturas no coincidían con al realidad, lo cual sucede casi siempre entre los seres humanos, cuyas historias son novelas y cuyas novelas son historias sin lograr descubrir la verdad antes de cuatro o cinco siglos, plazo demasiado largo para la justicia. Ib.

Jorge Voto dejó de temblar, como si el crimen lo hubiese cometido en la pre‑historia. Ib.

Los dos se miraron sospechando el uno del otro y ambos comprendieron cuñan complicada es el alma de los hombres. Ib.

Cuando a una sociedad le caen los venenos del infierno, así sea cristiana y formada bajo los católicos principios de España, no es fácil atajar su descomposición, porque la lascivia, el engreimiento, el oro, las pústulas, el crimen, brotan para hundirla. Ib.

 

MORENO, Ezequiel (Beato) (Español)

Contagiados por la peste del liberalismo, son castigados por Dios con el más completo abandono en el orden religioso, moral y político. En: Pastoral de cuaresma, 1898

¿Quién no ve de modo palpable, cómo se ha avivado súbitamente la sana y recta aversión que se debe tener a las ideas liberales? En: Pastoral, 10, II, 1900

A peliar por nuestra religión, Dios lo quiere. En: Pastoral del obispo de Pasto, 25, VI, 1900

El exagerado amor a la paz que a veces llama paz a lo que no es sino complicidad con el infierno. Ib.

El más completo fracaso de la pretendida concordia entre los que aman el altar y los que abominan del altar, entre católicos y liberales. O con Jesucristo, o contra Jesucristo. O Catolicismo o Liberalismo. En: Título de opúsculo

"El liberalismo ha ganado lo indecible, y esta espantosa realidad proclama con tristísima evidencia, el más completo fracaso de la pretendida concordia entre los que aman el altar y los que abominan el altar, entre los católicos y liberales. Confieso una vez más que el liberalismo es pecado, enemigo fatal de la Iglesia y del reinado de Jesucristo y ruina de los pueblos y naciones; y queriendo enseñar esto, aún después de muerto, deseo que en el salón donde se exponga mi cadáver, y aún en el templo durante las exequias, se ponga a la vista de todos un cartel grande que diga: EL LIBERALISMO ES PECADO." En: Cartas pastorales, 1910

 

MORENO BLANCO, Lácydes (Cartagena )

La cocina es amor.

Los dos apetitos del hombre son la mujer y la comida.

 

MORENO, Magda

El pueblo, con su embolismo de tonos en los tejados y sus torres bermejas, semejaba un enorme puesto de alfarería. En: Las hijas de Gracia

Epaminondas espantaba las moscas, como a importunas ideas. Ib.

Los zigzagueantes caminos aralaban la cara de la cordillera, como una cicatriz. Ib.

En la vara tendida de pilar a pilar, el loro semejaba una coma aisladad en mitad de un renglón. Ib.

 

MORENO, Marvel (Barranquilla, 1939 ‑ 199 )

Desde el principio, apenas comenzaron a fabular su historia, los hombres manifestaron cobardía: reconociendo implícitamente en la mujer el origen de la rebelión. En: En diciembre llegaban las brisas, 1986

Eso que llamaban cultura y que en fin de cuentas se reducía a disfraces de una misma barbarie. Ib.

En ocasiones me da la impresión de que los demás no me ven, que me hago invisible por magia de la literatura. En: Entrevista, cit. por Ignacio Ramírez, 1995

Yo escribo para no morir. Ib.

Leí diez veces contadas, El Quijote. Y fueron diez veces de constantes carcajadas, hasta que un día el mismo libro me hizo llorar, como la vida. Ib.

Todos somos locos, pero los escritores somos mucho más locos que todo el mundo en la medida en que no aceptamos esa locura. Ib.

Eso sí: lo peor que puede haber es un escritor que se proponga cumplir una función social, pues no hay nada más lamentable que la literatura comprometida. Ib.

El escritor trata de ver lo que hay detrás de los héroes. Es un desmitificador de la sociedad. Ib.

 

MORENO CANO, Oscar

Al fin y al cabo, la primera vez que apareció el afán en nuestras vidas fue justamente cuando teníamos que terminar algo que no nos gustaba hacer. En: Como sobrevivir sin empleo y triunfar, 1998

 

MORENO DE ÁNGEL, Pilar

Los problemas no surgen por generación espontánea. Tienen muchas raíces que vienen de atrás arrastrando esa carga. En: El Tiempo, 1/8/1993

El hecho de que un hombre cometa errores no demerita su grandeza, puesto que su condición es humana y no divina. En: Santander, 1989

 

MORENO DURÁN, Rafael H.

La crítica en Colombia es un oficio de sicarios.

Todo nacionalismo es en su esencia fascista. En: Entrevista, El Tiempo, 1988

Los datos oficiales se parecen mucho a la ascensión de Remedios la Bella hacia el celeste imperio de la ficción. En: Las fronteras que se lleva el río, El Espectador, 1988

El único llanero solitario es gringo. Ib.

Hablar de literatura infantil es hablar de infantilismo. En: El Espectador, 1988

La solvencia literaria de ciertos editores y críticos es inferior a la media cultural de cualquier funcionario del Catastro. Ib.

Probablemente lo real consiste en no estar en el espacio de la misma forma que la conciencia se edifica fuera del tiempo. En: Metropolitanas, 1989

¿Existe acaso algo más gratificante que las sorpresas que surgen a lo largo del trayecto? Ib.

Nuestra profesión (de actores) consiste precisamente en darle a la farsa la mayor dignidad posible. Ib.

Los muertos son siempre los mismos y éste, mírenlo bien, ahí está tendido para convencer a los escépticos. Ib.

Libertad que a nombre del amor se nutre de otras libertades. En: La augusta sílaba, Sobre la seducción, El Espectador, 8, IV, 1990

El juego de libertades de la seducción crea su propia moral. A nadie se sojuzga: a lo sumo deslumbra o halaga. Ib.

El seductor miente pero no viola, no obliga, no impone: su mentira incluso es esperada con impaciencia por el otro. Ib.

El deseo echa mano de todos los argumentos de la inteligencia, pues nunca se seduce con la torpeza o la fuerza. Ib.

No existe probablemente ningún otro momento en la vida del ser humano en qu éste despliegue toda su imaginación y talento, su sensibilidad e inteligencia, su generosidad y gentileza, como en el acto de seducir. Ib.

La seducción es una obra de arte. Ib.

La posibilidad de seducir o ser seducido nos hace libres. Ib.

Mi tendencia a la poligamia nació con mi afecto compertido por todas las bibliotecas. En: El escrutinio de la memoria

Hice mío el lema de los tres mosqueteros: uno para todas, todas para mí. Ib.

El escepticismo es la única actitud moral ante los tiempos que corren. En: El Tiempo, 1990

Sólo la polifonía puede neutralizar el afán totalizador del narrador omnisciente. En: Una cita polifónica, El Espectador, 1991

"Bogotá, la “apenas suramericana”."

Corría el tercer año de la era de Alcibíades el Oscuro y el país no podía estar peor. En: El caballero de la invicta, 1993

Nunca estás solo del todo y siempre hay alguien que aguarda generoso en el extremo de tus instintos. "En: Roda: la mano que dibuja el enigma en el festín, en “Boletín Cultural y Bibliográfico N_ 38, 1995"

 

MORILLO, Pablo (General español)

En esta parte de América, los venezolanos son los que hacen y mantienen la guerra de insurrección, porque en la Nueva Granada sólo hay una plaga de leguleyos hojeando códigos para promover enredos.  En: Memorias e informes del Pacificador don Pablo Morillo, hacia 1815

 

MOSELEY-WILLIAMS, Gloria (Gloria Tabares) (Uruguaya)

Fui principiante en fantasía / Me gradué, más tarde, en altos vuelos / Con la habilidad que me dio el viento. En: El espacio habitado, 1989, Aprendizaje

El día habituado a mi ventana / Comienza a ensancharse. / Existe por todos lados. / Ocres y azules crecen en la almohada. / Verde y oro retozan en la silueta del gato. / Pero ya es hora de agitar la mirada. / De arrojar el último borde de la noche. / Desatar el principio. / Restriego memoria y deseo. / El desayuno, sin ventana, espera. Ib., Despertar

La remolacha manchó mi vestido, / Sumergida en su destino / La primavera colorea sus frutos. Ib., La remolacha

Está por nacer en la madera lisa de la mesa. / Una flor imprecisa. / Fragante. / Que en mi corazón flotaba. Ib., La flor

La luz en medio de la sala. / La abrazo. Me abraza. / ¡Qué bienestar! / De qué privilegio vendrá renovada. / Por qué soledades estará protegida. Ib., Discurrir

A veces me sorprende el ver / Cómo destinada a lo doméstico / Puedo desplegar en el lenguaje. Ib., Extrañeza

 

MOSQUERA, Alberto

Fue / un hipodérmico anofeles, / sin ningunas credenciales, / el que tiró / a mis arterias / el puñado de bacterias / sentimentales. En: Disparatorio del hematozoario de Laverán

 

MOSQUERA, Joaquín

Ruego a usted se sirva usar el botón que remito y conservarlo como un recuerdo del alto aprecio que profeso por usted. En: Al abandonar la presidencia, a... quien lo había derrocado

Sírvase Ud. mandarme extender pasaporte para salir de Colombia por Cartagena o por Santa Marta. Luego que acabe de arreglar mis negocios tendré el honor de hacer a Ud. una visita para recibir sus órdenes. Ib.

 

MOSQUERA Y FIGUEROA, José María (Popayán, 1752 ‑ 1829)

En Santafé mucha cautela: huir de todo hombre notado de patriota, y trata sólo con realistas de honor. En: Correspondencia, a su hijo Tomás Cirpiano, 5, VIII, 1818

 

MOSQUERA, Manuel José (Arzobispo) (Popayán, 1800 ‑ Marsella (Fra.), 1852)

Dime qué vas a hacer con la caterva de apellidos que pides. En: Correspondencia, a su hermano Tomás Cipriano, que le pedía le enviase a Cartagena una lista de sus apellidos, 1817

Don Tomás C. Mosquera de Figueroa, Conde de los Coconucos, Marqués del Achaguío, Vizconde de la Palmira, Gentil Hombre de Boca en Almuerio de Cuaresma, Caballero Honrado del Orden de los Cazadores, etcétera. Ib., h. 1819

En ningún caso pueden justificarse actos revolucionarios con pretextos religiosos. En:  A Obando, quien se levantó contra el gobierno pretextando la supresión que el Congreso había hecho de los conventos de Pasto, I, 1840.

Un arzobispo que tiene cerca de 300 clérigos y siete conventos y no cuenta entre todos con un apoyo, ¿puede servir para algo? 1848

Mucho me temo que este Congreso nos dé un golpe mortal que no hallará contradicción en la opinión pública, porque los buenos son imbéciles y pocos en número, y los malos muchos y audaces. 1849

La soberanía de la Iglesia Católica es dogma de fe. En: Declaración, 1851

En materias que puedan afectar esa soberanía, sólo la Silla Apostólica, donde Dios ha puesto en la Cátedra de la Unidad la doctrina de la verdad, sólo ella puede resolver. Ib., cit. por Camacho Roldán

 

MOSQUERA, Tomás Cipriano de (Popayán, 1798 ‑ Coconuco, 1878)

Manda a matar riéndose. En: Sobre Obando, 1828

‑Vengo a que me haga un uniforme para un general colombiano.  ¿Cómo es el uniforme de un general colombiano?  Como el de un mariscal de Francia. En: Diálogo con un sastre francés, París, h.1830

¡Qué feas están las colombianas! Si todas se parecieran a las pirringas, le juro a usted que no sería más casto San Indalecio que yo. En: Correspondencia, a Herrán, 1831

Vi que las doctrinas filosóficas del siglo XVIII habían hecho una gran revolución, vi hasta dónde las exageraciones de los partidos habían llevado al mundo a una gran civilización cristiana y vi también que nuestra revolución en América no era sino un episodio de la gran revolución del mundo. En: Al regresar de Europa, cit. por René Pérez

Siguieron los presos con seguridad y le mando órdenes a Gómez recomendándolos mucho. Fusílalos y la cosa se compone. En: Correspondencia, a Herrán, Túquerres, 1840

Suponer que le llame mi pariente es el colmo de la demencia e impostura. En: Examen crítico del libelo publicado por el reo prófugo José María Obando, 1843

Moriré como el artillero, al pie del cañón y no me dejo cortar el pescuezo por Obando y compañía. En: 184..., Ib.

¿Quieren buscar al bandolero de Berruecos por cabecilla? Se perderán con él y acabaré de purgar la tierra de sabandijas. En: (Se refiere a Obando, acusado del asesinato de Sucre), Ib.

Lo que necesitamos es progreso para mantener la paz. En: (Lema de su primer período presidencial), 1845

En materias administrativas seguiré siempre la opinión pública, aun contra mis propios convencimientos. ¡Feliz si logro conocer la opinión de la mayoría inteligente! En: (Al asumir la presidencia), 1, IV, 1845

Si veinte veces me encontrara en la misma situación, procedería como entonces. En: (A la turba, que tras la tumultuosa elección de José Hilario  López en 1849 le reprochaba el fusilamiento del general Salvador Córdoba y seis compañeros más en Cartago en 1841)

Te considero el representante de la democracia y te felicito. Desde el primero de abril encontrarás un ciudadano obediente de la ley y el primer soldado para sostener la autoridad que te ha dado la nación y el pueblo, en tu antiguo compañero y amigo. En: A José Hilario López, tras su elección como Presidente, 1849

Seamos amigos sinceros, José María, ya que hemos sido enemigos hasta hoy. En: A Obando, VIII, 1859

Se salvó la patria. No podía ser menos: era primero de abril y yo empuñé en el combate la misma espada con la muerte de Córdoba que el Libertador venció en Junín. En: Parte de victoria de la batalla de Tescua

La noticia que usted ha oído es cierta. Esos hombres serán fusilados porque yo juré castigar con todo rigor al asesino de Obando. En: A Miguel Samper

Señor Samper, yo no soy un juez que administra justicia en un juzgado, sino un general vencedor que aplica el derecho de gentes. He resuelto fusilarlos y usted sabe que yo sé hacerme obeceder. Ib.

Si a las cinco de esta misma tarde no están cumplidas mis órdenes lo hago fusilar a usted. En: Al general Luis Level de Goda

De hoy en adelante nadie debe morir entre los prisioneros y todos recibirán protección y garantías compatibles con el derecho de guerra. Ib.

Este muchacho tiene una inteligencia oceánica. En: Sobre Núñez, h. 1860, cit. por Indalecio Liévano Aguirre

¡Cuántos éramos ayer a estas mismas horas y cuántos hemos quedado! En: Tras la batalla de Campo Amalia, 1861

Tiemblo de frío, pero no de miedo. Ib.

Aquí no se volverá a combatir, porque el enemigo está aterrado e impotente. Ib.

Respetemos la bravura de esos hombres a quienes podrían ustedes aniquilar antes que ver huír. En: Tras la batalla de Usaquén, 1861

¡Hay que sacar estos mugres! A su paso frente al Colegio de San Bartolomé, regentado por los jesuítas, al terminar la guerra civil en 1861, atrIb.

Que tu vida sea un tormento. En: Mensaje a Mariano Ospina Rodríguez, tras perdonarle la vida, luego de la guerra de 1861

La propiedad ha estado mal constituida entre nosotros: fue constituida por un gobierno despótico, por la inquisición y el fanatismo y por la aristocracia clerical y de sangre. En: Mensaje para justificar la Desamortización de bienes de manos muertas, 1861

Demos la tierra a los que la trabajan y la hacen producir. Ib.

No son menos perjudiciales a la consolidación de las instituciones democráticas los conspiradores contra la libertad, que los agiotistas de Colombia. En: 1861, cit. por René Pérez

Yo no soy de los que reciben impulsos, sino de los que los dan. Ib.

He acabado con los partidos. Ib.

¿Qué más puedo hacer para refundir los partidos y hacer marchar el país? Ib.

Yo no soy el que cambia, son los partidos. En: A José María Samper, quien le reprochaba cambiar de política a cada rato

Se imprueba el acto y se aprueba el gasto. En: Nota en la que aprobaba el gasto que había provocado la ejecución de un gerrillero en Natagaima, 1862

"Me vinieron a acompañar algunos hombres armados porque creyeron que ustedes los gólgotas querían asesinarme hoy; pero ya veo que estaban engañados." En: Al entrar a la Convención de Rionegro, a Camacho Roldán, 1863

Si yo no merezco de vosotros la aprobación de mi conducta oficial, será la herencia que deje a mis nietos. Si encontráis motivo para exigirme responsabilidad, estoy pronto a responder, y no pido indulgencias. En: En la inauguración de la Convención de Rionegro, 1863

Ya verá cómo yo soy elegido. En: A Camacho Roldán, en la Convención de Rionegro, 1863

A mí me han llamado Enrique VIII, otros dicen que soy semejante a Lutero. Cuando me comparan con Lutero me comparan con un gran hombre. Con Enrique VIII no acepto la comparación. Fue un tirano que estableció la religión anglicana por ley. En: En la Convención de Rionegro, 1863

Son viles ofrendas. ¡Yo nací sobre montones de oro y de riqueza! En: (Al rechazar la pensión vitalicia que le ofrecía la Convención de Rionegro), 1863

Vaya, usted es un badulaque. En: Al doctor Bernardo Herrera (v.gr.) en la Convención de Rionegro, 1863, cit. por Camacho Roldán

¡Firme o lo mato! En: Al diputado Nicomedes Conto, al no avenirse a una proposición suya

Los Estados Unidos de Colombia no reconocen delitos políticos, sino errores, en cuanto no haya hechos criminosos por violación de las garantías individuales. En: Proyecto de Constitución, Rionegro, 1863

No es permitido hacer la guerra a muerte, envenenar ni asesinar a los enemigos, matar a los prisioneros, incendiar edificios y los campos, ni violar las mujeres, ni entregar a saco las propiedades. Ib.

Las personas neutrales en la contienda, los niños, las mujeres y los ancianos, son inmunes como los extranjeros, y el ataque a sus personas es un hecho punible por las leyes de la guerra. Ib.

"Se me quiere arrebatar la orla que ciñe mis sienes de una corona cívica; pero no se me arranca sino con la cabeza y mi resolución está tomada. Mantener el orden y salvar el gobierno y morir en el campo del honor, si los asesino no se adelantan a arrebatarme la existencia." En: Mensaje a la nación, 1866

Vivir con ignominia o morir con gloria, es el dilema que se me presenta. En: Mensaje al Congreso, 1866

Yo tengo un nombre propio que darle a la historia. Ib.

Mis esfuerzos, mi consagración, han encallado en la apasionada oposición de las Cámaras. Yo las denuncio a las masas populares, a quienes se arranca el pan y el abrigo para llevar sus hombres al sacrificio. En: Mensaje a la nación, IV, 1866

Mosquera llega cuando el enemigo aún no sabe que ha salido. En: Durante la guerra, 1866

No le conozco a usted. En: A Santiago Pérez, al intimarle éste prisión en el Palacio presiencial, 1866

¡Carajo, lo que ustedes han hecho es una bellaquería inaudita! En: A quienes lo pusieron preso en 1866

Cuán cierto es que en política no hay ni jueces, ni verdaderos juicios. 1867

En vano será esperar de vosotros rectitud e imparcialidad como jueces. En: Al ser juzgado, 1867

Ni de vosotros espero justicia, ni de vosotros quiero generosidad. Ib.

No esperéis que con vuestro fallo quede manchado o envilecido mi nombre, ni ante mis conciudadanos, ni ante la América, ni ante la historia. Ib.

Yo no me ausento: quedo en vuestros corazones. En: Al partir para el destierro

No hay más ley que mi espada. 1867

"He sabido confidencialmente que el Papa se dispone a poner en ejecución su bula “In Coena Domini”." En: A sus asesores, que no le recomendaban la desamortización. La bula citada nada tenía que ver con el asunto. Cit. por Enrique Caballero Escovar

La Corte Romana ha sido, desde hace muchos siglos, el enemigo más tenaz contra la soberanía de las naciones. En: Ante la Convención del Estado Soberano del Cauca, 1873

¿Y tú quién eres, hombre desconocido? En: A José María Samper, quien le enrostraba su pasado ante el Congreso, 1875

"Once, Carlitos; ¡y habrían sido doce si no te escondes tú el día que entré a Bogotá el año 61...!" "En: A Carlos Holguín, que le preguntó cuántos “angelitos” tenía por su cuenta en el cielo, cit. por Julio H. Palacio, h. 1877"

Los gobiernos de cuartel son siempre efímeros. En: Autobiografía

 

MOSQUETERO (Elberto Ruiz Erazo)

Y has sido Rey. En tu vaso / de bohemio se hizo espuma / tu alada sal. Y tu pluma / hizo trazos sin ocaso. En: En la coronación del Jetón Ferro, 1939

Yo cuando estoy a tu lado / y con tu fusil te miro / siempre con-tino, suspiro / por las aves migratorias... / Y al ver antiguas historias / te declaro Rey de Tiro. Ib.

Y la ungió Chiminigagua / con prolífico elemento: / en tu cumbre Silva el viento / y en tu Soto Borda el agua. Ib.

 

MOTTA SALAS, Julián (Neiva, 1891- )

Descubríos, que quien ha salido por la puerta del corral de su casa en esta madrugada de uno de los calurosos días del mes de julio, es nadie menos que Don Quijote de la Mancha, la luz, el espejo, el norte, la guía, la espuma, la flor y nata de la andante caballería. En: Don Alonso Quijano el Bueno

 

MOYA MOLINA, Sergio

Y si acaso no regreso por la tarde / volveré al siguiente día en la mañanita. En: La celosa (paseo)

Todos esos son amores pasajeros / y a mi casa vuelvo siempre completico. Ib.

Lo que pasa es que yo quiero que descanses / pa' tenerte siempre bien conservadita. Ib.

Negra no me celes tanto / déjame gozar la vida. / Tu conmigo vives resentida / pero yo te alegro con mi canto. Ib.

 

MÚJICA, Elisa (Bucaramanga, 1918)

El diablo siempre se encuentra alerta y a la Santa Madre la perseguía cada noche. La sacaba de su celda y la arrojaba escaleras abajo, haciendo un ruido tan grande, que las otras monjas despertaban asustadas y tenían que ir a levantarla. En: Angela y el diablo, 1953

Miguel Antonio Caro, una estatua, no un poeta. En: Sobre la Antología crítica de la poesía colombiana de Andrés Holguín, El Espectador, 1974

Incurrir en pequeñas equivocaciones es explicable. Es el pago por ir a todas partes en lugar de a una sola. En: Reseñas bibliográficas, El Tiempo, 1974

Será por el mestizaje que en Colombia suceden estas cosas. Oscilamos entre dos culturas sin amar bastante a ninguna. Ib.

Mutis y el cerro de Guadalupe cambian regalos. En: La Expedición Botánica contada a los niños, 1981 (Título de capítulo)

 

MUÑOZ DE GAVIRIA, Ana Milena

No se debe pretender salvar a la juventud que tiene la posibilidad de salvarse sola. Cit. por P.I. Vargas Rojas, Diccionario de máximas, Vol.II, 1993

 

MUÑOZ, Mariano (Cdte)

No, veteranos no se retiran delante de montoneras. En: En la batalla de Garrapata, 1851, cit. por Camacho Roldán

 

MURILLO TORO, Manuel (Chaparral, 1816 ‑ Bogotá, 1880)

Audacia en la concepción del acto y prudencia suma en su ejecución. En: Lema político

Ninguno es conservador de buena fe sino por ignorancia, de manera que decir que uno es conservador, es decir que es ignorante. En: Correspondencia, a Camilo Antonio Echeverry, 1848

Llego al Congreso a la edad del descamisado Jesús cuando murió. En: Al llegar al Congreso, 1849

Un mínimo de gobierno con un máximo de libertad. En: (Lema del partido radical)

Si usted hubiera gobernado o gobernara la República, en tres meses habría usted perdido el país con su liberalismo a la Luis Felipe. En: A Florentino González, cit. por Enrique Caballero Escovar

Descentralización de gastos. En: Nombre que dio a la política económica a la que tuvo que acudir como Secretario de Hacienda de José Hilario López

La economía no es cosa sencillamente hacedera. Los pueblos se habitúan a esperarlo todo del gobierno central. En: Memoria de Hacienda, 1850

El último día de nuestro sistema tributario se acerca visiblemente, sin que nada pueda sostenerlo contra los embates de la ciencia y de la democracia. Ib.

El oro, entre nosotros, aunque se le dé la forma de moneda, no es sino una mercancía lo mismo que el tabaco, el palo brasil, etc. En: Mensaje a las Cámaras, 1851

La educación no es problema del Estado sino de la iniciativa de los ciudadanos.

En el siglo actual de la electricidad y del vapor, no se puede emplear el tiempo en leer extensas obras, ni en escribir Tratados. Todo anda hoy de prisa. El periódico ha suplantado al libro y el hilo telegráfico a la pluma del escritor. En: A José María Quijano Wallis

Las vías de comunicación deben hacerlas los particulares.

El gobierno debe sentirse lo menos posible.

En una ciudad de sesenta mil almas he llegado a no tener un amigo: nadie, excepto el reducido círculo de mi familia, me desea bien. En: Al quedarse sólo en su lucha contra Mosquera, corr., 1860

Dícenme que nuestro amigo Núñez dio una estupenda lanzada, que pasó de medio a medio a un soldado de talla de gigante que quiso forzar la entrada donde él se hallaba. En: Sobre el sitio de Bogotá, Correspondencia, a Aníbal Galindo, II, 1862

La paz con la libertad y por la libertad. En: Lema de gobierno, 1864

El estado libre, las creencias libres, el culto libre.

Sin imprenta que refleje con toda libertad los diferentes matices de la opinión, es imposible administrar con mediano acierto. "En: Al director de “El Independiente”, que lo atacaba con saña"

Es del más alto interés que cale bien en nuestras costumbres la asistencia de la prensa, tanto como medio de formar el criterio nacional como para realizar el gobierno de la oposición. Ib.

Quiero dar el ejemplo de entregar toda mi vida pública, todos mis actos como funcionario público a la censura de mis conciudadanos. No importa que a veces sean injustos y apasionados. Ib.

Como creo que el hombre público pertenece en todo y por todo a la sociedad, no vacilo en decir que admito también con gusto y por convicción la censura o el examen en la vida privada. Ib.

O el presidente Gutiérrez amarra al gobernador Gutiérrez, o el gobernador Gutiérrez amarra al presidente Gutiérrez. En: Al presidente Santos Gutiérrez, tras la sublevación de 1868

En los tiempos que corren los pueblos que ocupan un dilatado territorio cortado por valles y montañas, sin caminos y sin comercio, no pueden mantenerse en un solo cuerpo por sólo sus leyes constitutivas y la fuerza material que las apoye. Cit. por Rafael Núñez, Ensayos de crítica social, Prólogo, 1874

Siendo tu, antes que todo un escéptico, tu frase me indica que en el camino de las concesiones políticas tu llegarás a entregar el poder al partido Conservador. En: A Núñez, que había dicho que no era decididamente anticatólico, h. 1875

Núñez puede perdonarnos que no lo hagamos presidente, pero estas balotas negras vamos a pagarlas muy caras. En: Ante la decisión del Senado de rechazar el nombramiento de Núñez como ministro en Washington, 1879

El Código Penal es un perro que no muerde sino a los de ruana. Cit. por Clímaco Soto Borda

 

MUTIS, Álvaro (Bogotá, 1923)

Pero Monseñor, tengo muchas cosas serias que hacer y no puedo perder el tiempo estudiando. En: A Monseñor Castro Silva, 1942

Con el sueño a cuestas, tomo de nuevo el camino hacia lo inesperado en compañía de la creciente que remueve para mí los más escondidos frutos de la tierra. En: Primeros poemas (1947-1952), La creciente (1945/7)

La tersa paz que deslíe los muertos. Ib., Tres imágenes, 1947

Era uno de esos pecados amarillos y simples, pero que producen una impresionante cicatriz en el alma de quien los lleva. En: La balanza, 1948, (en conjunto con Carlos Patiño Rosselli), Biografía

Un día tomó uno de sus favoritos -vicio desconcertante y envuelto en un auténtico aire de belleza- y se paseó con él por las avenidas más populosas de la ciudad. Ib., Los vicios

Escucha Escucha Escucha / la voz de los hoteles, de los cuartos aún sin arreglar, los diálogos en los oscuros pasillos que adorna una raída alfombra escarlata, / por donde se apresuran los sirvientes que salen al amanecer como espantados murciélagos. Ib., 204

Hoy, el héroe se ve obligado a acorazarse en un recio misticismo, a presenciar indefenso la lucha del cuerpo y el espíritu y, en la acción, se despedaza lastimosamente hasta llegar frente a la muerte, sin más armas que el hastío y un helado escepticismo. "En: Murat, “Vida”, VI, 1948"

"El gran fracaso que desde el comienzo de los tiempos “es la poesía” no creo caritativo compartirlo con nadie." En: El Tiempo, 1948

Busquemos las palabras más antiguas, las más frescas y pulidas formas del lenguaje, con ellas debe decirse el último acto. Con ellas diremos adiós a un mundo que se hunde en el caos definitivo y extraño del futuro. En: Programa para una poesía, 1952, Programa

Entremos al reino de las bestias. De su prestigio depende nuestra vida. Ellas abrirán nuestras mejores heridas. Ib., Las Bestias

La misión (de los intelectuales) en la hora actual y en todas las horas, debe ser la de trabajar para la creación de valores estéticos permanentes, y la conservación justa y verdadera de los creados en el pasado. "En: Entrevista, “Noticias literarias”, 1952"

La tan llevada y traída función social del escritor es una patraña en la cual se escudan los segundones de la literatura. Ib.

El deporte es una actividad humillada y miseranda... El gran símbolo de nuestra época infame. En: La vergüenza del deporte, 1953

"El hombre del estadio, el “fervoroso” de los atletas, es capaz de todas las ruindades y miserias. Hace mucho tiempo que ya no es hombre. Ha escogido como fuente de su entusiasmo una ruin turba de imbéciles eunucos adiestrados." Ib.

Los estadios, burdeles de la gloria. Ib.

Mi hobby, es el asesinato. Para ser exacto y minucioso, me explico mejor: mi hobby es la supresión, por medio del crimen, de personas vivas, aptas para morir. "En “¿Cuál es su hobby?” de Arturo Camacho Ramírez, HJCK, 1953"

El acaudalado ganadero de Popayán. En: Definición de Guillermo Valencia

De la ortiga al granizo / del granizo al terciopelo / del terciopelo a los orinales / de los orinales al río / del río a las amargas algas / de las algas amargas a la ortiga / de la ortiga al granizo... "En: Los elementos del desastre, 1953, “204”"

"y despierta despavoridos a los durmientes, / el grito del “204”: / ¡Señor, Señor, por qué me has abandonado!" Ib.

Haz que todos conciban mi cuerpo como una fuente inagotable de tu infamia. Ib., Oración de Maqroll

Recuerda Señor que tu siervo ha observado pacientemente las leyes de la manada. No olvides su rostro. / Amén. Ib.

Una pieza de hotel en tierras de calor y vegetales de tierno tronco y hojas de plateada pelusa, esconde su cosecha siempre renovada tras el pálido orín de las ventanas. Ib., Los elementos del desastre, 1

Nada ofrece de particular su cuerpo. Ni siquiera la esperanza de una vaga armonía que nos sorprenda cuando llegue la hora de desnudarse. Ib., 3

Me refiero a los ataúdes, a su penetrante aroma de pino verde trabajado con prisa, a su carga de esencias en blanda y lechosa descomposición, a los estampidos de la madera fresca que sorprenden la noche de las bóvedas como disparos de cazador ebrio. Ib., 8

Una palabra basta, / una palabra y se inicia la danza pausada / que nos lleva por entre un espeso polvo de ciudades... Ib., Una palabra

Sólo una palabra. / Una palabra y se inicia la danza / de una fértil miseria. Ib.

"La vida sufrida a sorbos; amargos tragos que lastiman hondamente, nos toma de nuevo por sorpresa." Ib., El miedo

Fina sonrisa del húsar que oculta la luna con su pardo morrión y se baña la cara en las acequias. Ib., El húsar

Basta la trama de celestes venas que se evidencia en sus manos y que cerca su profundo ombligo para llenar este canto. Ib.

Alabemos hasta el fin de su vida la doctrina que brota de sus labios ungidos por la ciencia de fecundas maldiciones. Ib.

¡Oh el infructuoso navegar alrededor de las islas / donde las mujeres ofrecen al viajero / la fresca balanza de sus senos / y una extensión de terror en las caderas! Ib., Nocturno

La piel pálida y tersa del día / cae como la cáscara de un fruto infame. Ib.

El tiempo devora la carne de los hombres y los acerca miserablemente a la muerte... Ib., Del campo

Si estas y tantas otras cosas suceden por encima de las palabras, / por encima de la pobre piel que cubre el poema, / si toda una vida puede sostenerse con tan vagos elementos, / ¿qué afán nos empuja a decirlo, a gritarlo vanamente? / ¿en dónde está el secreto de esta lucha estéril que nos agota y lleva mansamente a la tumba? Ib.

La sombra no tiene ya más refugio que las solitarias graderías de los estadios o las vastas salas de los hospitales de caridad o el torpe gesto de los inválidos. Ib., De las montañas

Así, a primera vista, no ofrecía belleza alguna. Pero detrás de su cuerpo temblaba una llama azul que arrastraba el deseo, como arrastran ciertos ríos metales imaginarios. Ib., La orquesta

Pues llegaban de muy lejos y esto los hacía agudos y sabios. Ib., El festín de Baltazar

Por un oscuro túnel en donde se mezclan ciudades, olores, tapetes, iras y ríos, crece la planta del poema. Una seca y amarilla hoja prensada en las páginas de un libro olvidado, es el vano fruto que se ofrece. Ib., Los trabajos perdidos

La poesía substituye, / la palabra substituye, / el hombre substituye, / los vientos y las aguas subsituyen... / la derrota se repite a trevés de los tiempos / ¡ay, sin remedio! Ib.

Si matar los leones y alimentar las cebras, perseguir a los indios y acariciar mujeres en mugrientos solares, olvidar las comidas y dormir sobre las piedras... es la poesía, entonces ya está hecho el milagro y sobran las palabras. Ib.

Pero si acaso el poema viene de otras regiones, si su música predica la evidencia de futuras miserias, entonces los dioses hacen el poema. No hay hombres para esta faena. Ib.

Todo aquí muere lentamente, evidentemente, sin vergüenza: hasta los rieles del tren se entregan al óxido y marcan la tierra con infinita ira paralela y dorada. Ib.

Poesía: moneda inútil que paga pecados ajenos con falsas intenciones de dar a los hombre la esperanza. Comercio milenario de los prostíbulos. Ib.

El tibio y dulce hedor que inaugura los muertos / es el poema... Ib.

De nada vale que el poeta lo diga... el poema está hecho desde siempre. Ib.

Toda, absolutamente toda la obra del maestro Valencia tiene valores poéticos muy limitados. En: Entrevista de Gabriel García Márquez, El Espectador, VIII, 1954

Colombia tiene las más vastas posibilidades para ser ejemplo vivo y resumen exacto de lo americano. Ib.

La anémica prostitución del trópico, una prostitución de harapos chillones, carnes palúdicas y sonrisas de mono. En: Fragmentos de una novela inconclusa, 1954

Era como si el calor y la desordenada vegetación del trópico hubieran borrado de la memoria de los hombres y de las piedras, de las paredes y de las calles... toda imagen del pasado... Ib.

La danza monótona de bandadas de mosquitos que día y noche zumban sobre las gentes y las bestias para recordarles que son los únicos dueños del lugar, la única vida posible. Ib.

Al querer bajarse del tren, se dio cuenta de que estaba soñando y que era mejor esperar a que aquél se detuviera. Ib.

con la instantánea exactitud con que se perciben las ilusiones ópticas, entró a la realidad de su vida presente. Ib.

De la viejecita emanaba una grata seguridad maternal hecha de esa fuerza secreta de mujer, de esa energía que protege la especie y a la cual nos acogemos cuando toda fuerza y toda esperanza nos han abandonado en el vago desorden de cada instante. Ib.

Hubiera querido vivir durante buena parte del reinado de su Muy Católica Majestad el Rey Felipe II, gozando de la confianza y aprecio del monarca. En: Reportaje, HJCK, 1954

Mi principal misión en el gobierno de Don Felipe hubiera sido la organización y desarrollo de la Santa Inquisición en tierras de Indias. Ib.

Ganada por Don Felipe su lucha contra los herejes, nos hubiéramos evitado males tan tremendos como la igualdad, la libertad y la fraternidad, el liberalismo manchesteriano, la libertad de cultos, la igualdad de las personas ante la ley, la clase obrera, la abolición de la esclavitud, la libertad de las colonias y tantas otras ñoñeces de esta nuestra época. Ib.

"una amplia teoría de males, angustias, días en blanco en espera de nada, vergüenzas de la carne, faltas de amistad, deudas nunca pagadas, semanas de hospital en tierras desconocidas..., en fin, todos esos pasos que da el hombre usándose para la muerte, gastando sus fuerzas y bienes para llegar a la tumba y terminar encogido en la ojera de su propio desperdicio. ultramar”" "En: Memoria de los hospitales de ultramar, 1959 (en ediciones posteriores el libro se llama “Reseña de los hospitales de"

todo termina aquí, señores. / ¡Entren, entren! / Obedientes a la pestilencia que consuela y da olvido... Ib., Pregón de los hospitales

La engañosa delicia vegetal de los jarabes... Ib.

¡Admiren la terraza donde ventilan algunos sus males / como banderas en rehén! / ¡Vengan todos / feligreses de las más altas dolencias! Ib.

¡Vengan a hacer el noviciado de la muerte, tan útil a muchos, tan sabio en dones que infestan la tierra y la preparan! Ib.

Supo, por ejemplo, que la carne borra la heridas, lava toda huella del pasado, pero nada puede contra la remembranza del placer y la memoria de los cuerpos a los que se uniera antaño. Ib., En el río

Aprendió que hay una nostalgia intacta de todo cuerpo gozado, de todas las horas de gran desorden de la carne en donde nace una verdad de substancia especial y sobre la que el tiempo no tiene ascendiente alguno. Ib.

¡Qué inolvidable visión la de las blancas sábanas que envolvían los cuerpos lastimados en el hediondo aceite de los males, flotando sobre la fresca lejanía de las aguas, como una dicha que desenrolla sus símbolos! Ib., Fragmento

Una ciudada cercada de alta piedra / esconde el rígido cadaver de la reina / y la carroña grave y dulce de su último / capricho, un vendedor de helados / peinado como una colegiala. Ib., El mapa, VIII

Grande eres en olor y palidez, / en desordenadas materias que se desparraman y te prolongan. Ib., Moirologhia

Todas las ... ideas generales se convierten aquí en feas verdades irrefutables. En: (en la cárcel de Lecumberri), entrevista de Elena Poniatowska, 1959

En cada rasgo de cada persona que a mí me gritó, ya conocí un trasfondo tan terrible que no hay otro camino que la comprensión profunda, que no es el del perdón, porque éste se me antoja como una posición privilegiada. "En: Entrevista, “La calle”, 1960"

hay ciertos síntomas infalibles, ciertas señales preliminares que anuncian la inminencia de los días malos. En: Diario de Lecumberri, 1960

El miedo con polvoriento sabor... a bayoneta recién aceitada... Ib.

"Hasta entonces, el azar había sido otro de los tantos elementos de que está hecha la libertad; la imposible, la huidiza libertad que nunca llega." Ib.

Esa universal simpatía que despierta Caín, acompañada siempre de una vaga impresión de que el castigo que se le impusiera fue harto desmesurado, y hasta con ciertos ribetes de sádico. Ib.

Esta torpe y engañosa frescura de la juventud... Ib.

Esa brusquedad castrense que no deja rendija alguna por donde pueda colarse un argumento o una disculpa. Ib.

En la cárcel, cada cual tiene sobre sí un peso tal de angustia y desesperanza, que el dolor de los otros resbala como el agua sobre las plumas de los patos. Ib.

Esa substancia de nostalgia y pesadilla con la que se nutre nuestra libertad. Ib.

Un cierto escepticismo sobre la vanidad de las victorias y ninguna atención a las graves consecuencias de una derrota, hacían de él un mediocre soldado. En: La muerte del estratega, 1960

Le gustaba frecuentar los lugares en donde las ruinas atestiguan el vano intento del hombre por perpetuar sus hechos. Ib.

Los helenos sobrevivirán a todas las razas, a todos los pueblos, porque del hombre mismo rescataron las fuerzas que vencen a la nada. Ib.

Ya nada somos, nada podemos. Nadie puede poder. Ib.

El hombre, en su miserable confusión, levanta con la mente complicadas arquitecturas y cree que aplicándolas con rigor conseguirá ponder orden al tumultuoso y caótico latido de su sangre. Ib.

Cualquier resolución que tomemos, irá siempre a perderse en el torrente de las aguas que vienen de sitios muy distantes y se reúnen en el gran desagüe de las alcantarillas para confundirse en la vasta extensión del océano. Ib.

Como ya sé con certeza total que cualquier comunicación que intentes con el hombre es vana y por completo inútil, que sólo a través de los oscuros caminos de la sangre y de cierta armonía que pervive a todas las formas y dura sobre civilizaciones e imperios podemos salvarnos de la nada, vivo entonces sin engañarme y sin pretender que otros lo hagan por mí ni para mí. Ib.

No tengo ambición alguna, y unos pocos libros, la compañía de los macedónicos, las sutilezas del Dorio, los cantos de Alcen el Provenzal y el tibio lecho de una hetáira del Líbano colman todas mis esperanzas y propósitos. Ib.

un fatalismo lúcido, de raíces muy hondas, le hacía aparecer indiferente en los momentos más críticos. Ib.

Por entre las monótonas voces de los mártires comenzó a llegarle la muerte al Estratega. Ib.

En verdad, con el nacimiento caemos en una trampa sin salida. Ib.

nada podemos pedir, a no ser la secreta armonía que nos une pasajeramente con ese gran misterio de los otros seres y nos permite andar acompañados una parte del camino. Ib.

Les expliqué que cierta modestia de medios era para mí la clave de la felicidad. En: Los textos de Alvar De Mattos, 1962, Pequeña historia de un gran negocio.

Unos ojos azules por los que se paseaba esa secular inocencia gala que ha engañado a tantos pueblos... Ib., Memoria de Drieu la Rochelle

Esa dolorosa familia de los lúcidos que han desechado la acción, de los que, conociendo hasta sus más remotas y desastrosas consecuencias el resultado de intervenir en los hechos y pasiones de los hombres, se niegan a hacerlo, no se prestan al juego y dejan que el destino o como quiera llamársele, juegue a su antojo bajo el sol implacable o las estrelladas noches sin término de los trópicos. En: La desesperanza, 1965

Primera condición de la desesperanza es la lucidez. Ib.

Sólo algunas mujeres, por un cierto secreto y agudísimo instinto de la especie, aprenden a proteger y a amar a los desesperanzados. Ib.

"El desesperanzado no “espera” nada, no consiente en participar en nada que no esté circunscrito a la zona de sus asuntos más entrañables." Ib.

Es esa dolorosa esperanza de saber que, de rechazo en rechazo, de batalla en batalla y de abrazo en abrazo, podamos confirmar cada vez con mayor certeza y no sin cierta dicha inconfesada, nuestra ninguna misión ni sentido sobre la tierra... Ib.

Lo primero que sorprende en el trópico es precisamente la falta de lo que comúnmente suele creerse que lo caracteriza: riqueza de colorido, feracidad voraz de la tierra, alegría y entusiasmo de sus gentes. Ib.

Detrás de toda empresa al parecer perdurable, de toda obra nacida del hombre, está el tiempo que trabaja tenaz para llevarlo todo al único verdadero paraíso posible: el olvido... En: ¿Quién es Barnabooth?, 1965

Cada uno lleva consigo su propia, incompartible y turbulenta carga de sueños. Ib.

Cuando accede al diálogo lo sostiene a sabiendas de que es un juego con cartas marcadas, en el que cada uno juega su propio juego sin querer ni poder parar mientes en el de su contrario. Ib.

Quien pretenda, por otros caminos, buscar en lo ajeno a su ser una razón permanente de vida, vivirá la secreta miseria del exilio. Ib.

Que te acoja la muerte / con todos tus sueños intactos. En: Los trabajos perdidos, 1965, Amén

Al retorno de una furiosa adolescencia, / al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron, / te distinguirá la muerte con su primer aviso. Ib.

La muerte se confundirá con tus sueños / y en ellos reconocerá los signos / que antaño fuera dejando, / como un cazador que a su regreso / reconoce sus marcas en la brecha. Ib.

Respira la noche, / bate sus claros espacios, / sus criaturas en menudos ruidos, / en el crujido leve de las maderas, / se traicionan. Ib., Nocturno

"La noche que respira / nuestro pausado aliento de vencidos / nos preserva y protege / “para más altos destinos”." Ib.

Menos aún que nada, / ni cuestor en Queronea, / ni lector en Bolonia, / ni cosa alguna memorable. Ib., La muerte de Matías Aldecoa

Ahora, de repente, en mitad de la noche / ha regresado la lluvia sobre los cafetales / y entre el vocerío vegetal de las aguas / me llega la intacta materia de otros días / salvada del ajeno trabajo de los años. Ib., Nocturno

Ampárate en los suaves ángulos de tu miseria. Ib., Grieta matinal

Ten siempre lista tu miseria / y no permitas que se evada por distracción o engaño. Ib.

No mezcles tu miseria en los asuntos de cada día. / Aprende a guardarla para las horas de tu solaz / y teje con ella la verdadera, / la sola materia perdurable / de tu espisodio sobre la tierra. Ib.

Todo irá desvaneciéndose en el olvido / y el grito de un mono, / el manar blancuzco de la savia / por la herida corteza del caucho, / el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje, / serán asuntos más memorables que nuestros largos abrazos. "En: Ib., “Un bel morir...”"

"allí, junto a la fresca espuma que salta contra las piedras; / allí bien pudiera ser." Ib., Cita

"Otros lugares habría y muy diversas circunstancias; / pero al cabo es en nosotros / donde sucede el encuentro / y de nada sirve prepararlo ni esperarlo. / La muerte bienvenida nos exime de toda vana sorpresa." Ib.

Cuando le preguntaron si había visto el desierto, explicó con detalle las costumbres eróticas y el calendario migratorio de los insectos que anidan en las porosidades de los mármoles comidos por el salitre de las radas y gastados por el manoseo de los comerciantes del litoral. Ib., La muerte del capitán Cook

Cada poema un pájaro que huye / del sitio señalado por la plaga. Ib., Cada poema

Cada poema un lento naufragio del deseo, / un crujir de los mástiles y jarcias / que sostienen el peso de la vida. Ib.

Cada poema esparce sobre el mundo / el agrio cereal de la agonía. Ib.

Van a cerrar el parque / y la infancia de días impasibles y asoleados, / se perderá para siempre en la irrescatable tiniebla. Ib.

A la sombra del tiempo, amiga mía, / un agua mansa de acequia me devuelve / lo que guardo de ti para ayudarme / a llegar hasta el fin de cada día. Ib.

La muerte acecha a los pies de tu cama, / labrando en tu rostro milenario / la máscara letal de tu agonía. Ib., Poema de lástimas a la muerte de Marcel Proust

Borrando el desorden de una larga agonía, / surgen tus facciones de astuto cazador babilónico, / emergen del fondo de las aguas funerales / para mostrar al mundo / la fértil permanencia de tu sueño, / la ruina del tiempo y las costumbres / en la frágil materia de los años. Ib.

A la vuelta de la esquina / te seguirá esperando vanamente / ese que no fuiste, ese que murió / de tanto ser tú mismo lo que eres. Ib., Canción del Este

Y, sin embargo, / allí estaba la clave / de tu breve dicha sobre la tierra. Ib.

¿Recuerdas cuando bajó al comedor para desayunar y la viste de pronto, más niña, más lejana, más bella que nunca? Ib., Sonata

sé que seguiré escribiendo poemas lo mismo que Sísifo escalaba la roca, pero sin el consuelo de fortalecer los músculos... Es legítimo y no más vano que cualquier otro de los trabajos del hombre. En: Grandeza de la poesía, 1965

El que exista la posibilidad de que varios cadáveres de cosmunautas giren sin descomponerse, encerrados en sus cápsulas, alrededor de nuestro planeta, me parece, por ejemplo, un hecho de la más grande y definitiva poesía. Ib.

Cultivo mi miseria tratando de ser lo más lúcido posible... En: Entrevista, El Espectador, 17, IV, 1966

En dondequiera que se viva, comoquiera que se viva, siempre se es un exiliado. Ib.

Un poeta es un hombre con cierta particular aptitud para descubrir la poesía que anda suelta por el mundo y por la vida del hombre. Un pobre diablo, en suma. Ib.

Cien años de soledad reemplaza en valores líricos a cincuenta años de poesía colombiana. En: Tele/Express, 11, XII, 1969

Mis poesías no las siento más que como testimonio de lo que no se pudo decir. Ib.

nuestros sistemas sociales ya han empezado a dictar la orden principal en que basarán su poder: la felicidad. Nadie tendrá derecho a no ser feliz. En: Entrevista de Ignacio Solares

El hombre del futuro no podrá darse el lujo de ser poeta o místico o romántico o, sobre todo, escéptico, porque rompería las reglas del juego. Ib.

Hay que adentrarse en los Andes diez minutos para descubrir la exacta proporción de lo que es vivir en América. Ib.

Con el paso de los años asistimos a una liquidación inexorable de amistades y entusiasmos. En: La compañía de Proust, 1971

Del ávido buscar lo nuevo, la voz inesperada, la revelación que cambiaría nuestra vida, sólo queda ya un vasto hastío inapelable. Ib.

"Soy eso que candorosamente llamaban mis tías, un “despistado”." En: El periódico, II, 1973

"El “boom” es un tranvía al que todos quieren subirse." Ib.

Yo nunca he aceptado ninguna autoridad. Ib.

Relato gótico de tierra caliente. En: La mansión de Araucaíma, 1973, (subtítulo)

El silencio es como el dolor, propicia la meditación, mueve al orden y prolonga los deseos. Ib., El dueño

Mirar es un pecado de tres caras, como los espejos de las rameras. En una aparece la verdad, en otra la duda y en la tercera la certidumbre de haber errado. Ib.

Una hoja es el vicio, dos hojas son un árbol, todas las hojas son, apenas, una mujer. Ib.

Todo deseo es la suma de los vacíos por donde se nos escapa el alma hacia los grandes espacios exteriores. Consúmete en tí mismo. Ib.

La bondad se le daba furiosamente, sus astucias se gestaban largamente y estallaban en ruidosas y complicadas contiendas, que se aplacaban luego en el arrullo acelerado de algún lecho en desorden. Ib. La Machiche

Mis palabras necesitan ser escritas -dijo- porque son la mentira y sólo escrita es ésta valedera como verdad... Ib., El fraile

Al quedar viuda, la breve fortuna que heredara se le escapó de entre las manos con esa ligereza que suele acompañar a las bellezas tradicionales. Ib., La muchacha

Con la envidia de los invertidos y la gratuita maldad de los obesos... Ib., Los hechos

Ese día la joven probó la impaciente y antigua lujuria africana hecha de largos desmayos y de violentas maldiciones. Ib.

La Machiche se durmió arrullada por el llanto de Angela y reconfortada en el fresco sabor de la venganza. Ib.

Nunca he participado en política, no he votado jamás y el último hecho político que me preocupa de veras es la caída de Bizancio en manos de los infieles en 1453. En: Nota autobiográfica, Summa de Maqroll el Gaviero, 1973

Soy gibelino, monárquico y legitimista. Ib.

mi trópico es un trópico triste, donde acontece la destrucción. En: Reportaje, Barnechea/Oviedo, 1974

Los hombres y la cosas que no tengan ya la dorada lejanía de la historia, cierta grandeza, me dejan impasible, no los frecuento. Ib.

Mal oficio para los poetas éste de hablar de pintura. Malo e inútil. Se trata de volver, con las consabidas y deslavadas palabras de todos los días, a tratar de asir lo inasible, de mencionar lo innominable. En: Gabriel Ramírez, pintor, 1974

Creo que no hay que hacerse ilusiones, y creo que los latinoamericanos siempre hemos tenido tendencia a delirar. En: Reportaje de Elena Poniatowska, 1975

La obligación política del escritor es decir eficazmente su visión de la vida. En: El gallo ilustrado, 8, VI, 1975

En Colombia y en nuestros países... los premios se dan antes de la obra. Ib.

La cultura se hace como se ha hecho en todas partes: a base de los grande solitarios... En: Imagen, No.110, Caracas

Francamente no soy muy optimista con relación a este continente. Ib.

Al terminar el bachillerato, el billar y la poesía acabaron conmigo. ¡Me quedé ignorante para toda la vida! En: Siete, 7, X, 1975

Yo creo que cada uno tiene que trabajar en su obra y esperar a que esa obra se defienda sola. Ib.

Hay que ser muy idiota para ser de veras feliz, hay que ser lelo. En: U.A.de México, 3, XI, 76

El mundo de Maqroll y el mundo geográfico del Gaviero son mundos ya agitados y cerrados sobre los que ya no tengo nada que decir. Ib.

Yo veo en el hombre una voluntad de suicidio tan extraordinariamente violenta, una voluntad de destrucción tan completa que creo que es irremediable. Ib.

El hombre es una especie equivocada que va a desaparecer como han desaparecido muchas especies incapaces de adaptarse. Ib.

De todas las artes es la pintura la que celebra con mayor certeza el milagro de la creación absoluta. En: Frederic Amat en México, 1977

Cada día admiro más, y más solidario me siento con quienes han mantenido una altiva independencia, un arisco y vigilante aislamiento, que los preserva, a ellos y a su obra, del inútil y sin remedio empobrecedor servicio a esa transitoria miseria que solemos llamar las ideas políticas. "En: Rincón reaccionario, “Uno mas uno”, 1977, Servicio inútil"

"Hay silencios que acaban siendo una más honda y fértil elocuencia que tánta vana palabrería “comprometida”." Ib.

A mayor subdesarrollo, mayores y más largos discursos. "En: Ib., De los “Idola fori” líbranos Señor"

Nosotros, los latinoamericanos, somos los herederos y cultores de la otra escuela, en donde las ideas son lo de menos y la cursilería palabrera y vana es lo que cuenta. Ib.

cuando se acaben los discursos comenzará nuestra verdadera partcipación en la historia, que nos vive siempre de espaldas. Ib.

Vivimos en una fea época de confusión en donde los pedantes encuentran amplio campo al ejercicio de su necedad. Ib., Juan José Arreola recuerda

Este peregrinaje vergonzante y penoso por un país que ni me quiere ni piensa que le haya yo servido en cosa que valga la pena. En: El último rostro, 1978

Aquí se frustra toda empresa humana -comentó-. El desorden vertiginoso del paisaje, los ríos inmensos, el caos de los elementos, la vastedad de las selvas, el clima implacable, trabajan la voluntad y minan las razones profundas, esenciales, para vivir, que heredamos de ustedes. Esas razones nos impulsan todavía, pero en el camino nos perdemos en la hueca retórica y en la sanguinaria violencia que todo lo arrasa. Ib.

¿Cómo se puede explicar esto si no es por una mezquindad, una pobreza de alma propias de aquellos que no saben quiénes son, ni para qué están en la tierra? Ib.

un hado extraño dispone que yo muera con un pie en el estribo... Ib.

no vamos a detener la labor de la muerte callando lo que nos duele. Ib.

aquí en América, nos iremos hundiendo en un caos de estériles guerras civiles, de conspiraciones sórdidas y en ellas se perderán toda la energía, toda la fe, toda la razón necesarias para aprovechar y dar sentido al esfuerzo que nos hizo libres. No tenemos remedio, coronel, así somos, así nacimos... Ib.

La ciudad que tiene algo de Cádiz y mucho de Túnez o Algeciras. Ib., (Cartagena)

 -es como si la muerte viniera a anunciarme con Este golpe su propósito. un primer golpe de guadaña para probar el filo de la hoja. Ib., (Bolívar ante la muerte de Sucre)

¡Qué poco han valido todos lo años de batallar, ordenar, sufrir, gobernar, construir, para terminar acosados por los mismos imbéciles de siempre, los astutos políticos con alma de peluquero y trucos de notario que saben matar y seguir sonriendo y adulando. Ib.

Nadie ha entendido aquí nada. La muerte se llevó a los mejores, todo queda en manos de los más listos, los más sinuosos que ahora derrochan la herencia ganada con tanto dolor y tanta muerte. Ib.

Aquí nos quedamos aunque no nos quieran. Ib.

Toda relación con los hombres deja un germen funesto de desorden que nos acerca a la muerte. Ib. (Bolívar)

su alma de huérfano solitario. Ib.

Solemos los reaccionarios guardar un discreto silencio y refugiarnos en la sombra habitada por ilustres antecesores. "En: Bitácora del reaccionario, “El Sol”, 1979"

cada poema no es sino el testimonio de un incesante fracaso... Ib., Jorge E. Eielson

No hay una sola página válida como literatura si se ha escrito con propósitos que no sean estrictamente literarios. En: El Espectador, 23, IX, 79

Cuando me dicen que la monarquía está anquilosada y que no corresponde a los tiempos actuales, siempre contesto que eso es culpa de los tiempos y no de la monarquía. En: Hombre de mundo, X, 1979

La sola palabra intelectual me produce urticaria en el alma y, a veces, en el cuerpo. Ib.

Vivimos una época de sospechosas simplificaciones... Cuando el hombre simplifica el complejo trazo de su oscuro destino y a esta operación le da un carácter moral, hay que temblar. "En: El fantasma maniqueo, “Novedades”, 1980"

La sangrienta aventura republicana, que ha consistido, sin excepción, en una secuencia implacable de guerras civiles, sangrientos cuartelazos y gobiernos impuestos ayer con los sables y hoy con los tanques. Ib., Pecados de la retórica

 -no pensó jamás en algo tan extraño como que todos los hombres Son iguales ante la ley y tienen iguales derechos para elegir a sus gobernantes. Ib., En favor de César Borgia.

La presidencia de los Estados Unidos ha sido ejercida, casi sin excepciones, por hombres de aptitudes y actitudes de una medianía lamentable. Ib., ¿Es diplomacia?

Yo nunca he reconocido la Independencia, ni las gestas de independencia, que no son más que una cadena ignominiosa de traiciones de oficiales del ejército español... "En: Entrevista, 1981, en Cobo Borda, “La otra literatura latinoamericana”"

Una total falta de materia espiritual, que nos define. Ib.

Esa cosa mefítica... que es la Hispanidad, y que no es más que una gestión comercial, ideada por un gallego de mala fe... Ib.

Atravesar Castilla, de Madrid a Salamanca, es como hacer un viaje dentro de mi alma. Ib.

Lo terrible es que los best-sellers, además de ser una suprema porquería están bien escritos. Ib.

Entre la literatura de los guerrilleros y la literatura ya convencional del realismo mágico nos acercamos a pasos agigantados a la estupidez total... Ib.

Ningún ser humano está hecho para vivir fuera de la tierra donde nació. Ib.

Se habla de navegaciones, de azares en los puertos clandestinos, de cargamentos preciosos, de muertes infames y de grandes hambrunas. Lo de siempre. En: Caravansary, 1981

Ninguno de nuestros sueños, ni la más tenebrosa de nuestras pesadillas, es superior a la suma total de fracasos que componen nuestro destino. Siempre iremos más lejos que nuestra más secreta esperanza, sólo que en sentido inverso, siguiendo la senda de los que cantan sobre las cataratas, de los que miden su propio engaño con la sabia medida del uso y del olvido. Ib., 9

Su recuerdo, por fortuna, / comienza a esfumarse / en la piadosa nada / que a todos habrá de alojarnos. / Así sea. Ib., Invocación

Todo fruto es un ojo ciego ajeno a sus más suaves substancias. Ib., La Nieve del Almirante

Hay regiones en donde el hombre cava en su felicidad las breves bóvedas de un descontento sin razón y sin sosiego. Ib.

Remonta los ríos. Desciende por los ríos. Confúndete en las lluvias que inundan las sabanas. Niega toda orilla. Ib.

Las mujeres no mienten jamás. De los más secretos repliegues de su cuerpo mana siempre la verdad. Ib.

Dos metales existen que alargan la vida y conceden, a veces, la felicidad. No son el oro, ni la plata, ni cosa que se les parezca. Solo sé que existen. Ib.

No acabarás siendo sino eso: la imposible memoria de un placer nacido en regiones que te han sido vedadas. Ib., El sueño del Príncipe-Elector

Cada uno ha sorprendido ya, en la voz del otro, el insoportable cansancio de haber sobrevivido tanto tiempo a la total desesperanza. Ib., Cita en Samburán

"Es ahora, cuando el que va a morir, dice para sí: “Entonces, ¿esto era? Cómo no lo supe antes, si es lo mismo de siempre. Cómo pude pensar por un momento que fuera a ser distinto." Ib.

La muerte del hombre es una sola, siempre la misma. Ib.

Sus ojos, muy abiertos, quedaron fijos en esa nada, inmediata y anónima, en donde hallan los muertos el sosiego que les fuera negado durante su errancia cuando vivos. Ib., En los esteros

El mundo en que hubiera querido vivir... es anterior a Canosa. En: El indisoluble dilema del conservador, El Espectador, 21, II, 1982

Queda planteado el interrogante, con la conciencia absoluta de su también absoluta inutilidad. Ib.

Ninguno de los grandes nombres de la política colombiana, en los siglos XIX y XX, ha tenido la menor noción de hacia dónde vamos... "En: Entrevista, VIII, 1982, en J.G.Cobo Borda, “La narrativa colombiana después de García Márquez”"

No se puede no ser monárquico. Ib.

Voy hacia el este, / hacia los más tibios cauces / de la arcilla y el limo... En: Los emisarios, 1984, Razón del extraviado

Hija eres de los Lágidas. / Lo proclaman la submarina definición de tu rostro, / tu piel salpicada por el mar en las escolleras, / tu andar por la alcoba / llevando la desnudez como un manto que te fuera debido. Ib., Hija eres de los Lágidas

Y llego a este lugar y sé que desde siempre / ha sido el centro intocado del que manan / mis sueños, la absorta savia / de mis más secretos territorios. Ib., Cádiz

Sólo Dios escucha, decide y concede. Ib., Funeral en Viana

Era la voz del que habla porque le sería insoportable el silencio de los otros. Ib., La visita del Gaviero

Transar por una felicidad semejante a la de ciertos días de la infancia, a cambio de una consentida brevedad de la vida. Ib.

Nadie escucha a nadie. Nadie sabe nada de nadie... la palabra, ya, en sí, es un engaño, una trampa que encubre, disfraza y sepulta el edificio de nuestros sueños y verdades, todos señalados por el signo de lo incomunicable. Ib.

Lo que creemos recordar es por completo ajeno y diferente a lo que en verdad sucedió. Ib.

Cuántos momentos de un irritante y penoso hastío nos los devuelve la memoria, años después, como episodios de una espléndida felicidad. Ib.

La nostalgia es la mentira gracias a la cual nos acercamos más pronto a la muerte. Vivir sin recordar sería, tal vez, el secreto de los dioses. Ib.

Cuando relato mis trashumancias, mis caídas, mis delirios lelos y mis secretas orgías, lo hago únicamente para detener, ya casi en el aire, dos o tres gritos bestiales, desgarrados gruñidos de caverna con los que podría más eficazmente decir lo que en verdad siento y lo que soy. Ib.

Pensé con desmayada tristeza que ésa había sido, precisamente, la esquina de la vida que no hubiera querido doblar nunca. Ib.

Y seré, hasta el último día, otro hombre o, mejor, el mismo pero rescatado y dueño, desde hoy, de un lugar sobre la tierra. Ib., Una calle de Córdoba

Sólo el tiempo / cumple su tarea / con leve, / sordo roce / sin pausa ni destino. Ib., Tríptico de la Alhambra, I, En el Partal

Celador sin sosiego de un pasado abolido / nos deja de súbito relegados al mísero presente / de invasores sin rostro, sin norte, sin consigna. Ib., II, Un gorrión entra al Mexuar

El suplicio de máscaras y mezquinas alegrías / que son la vida y su agria ceniza cegadora. Ib.

Estas y algunas otras dádivas que los años / nos van reservando con terca parsimonia / desfilaron convocadas por la sola maravilla / del gorrión de mirada insolente y gestos de monarca, / dueño y señor en el Mexuar de la Alhambra. Ib.

Esa vaga huella de muchas voces, / de silencios agónicos, de nostalgias / de otras tierras y otros cielos, / que son el pan cotidiano de la guerra, / el único y ciego signo del soldado / que se pierde en el vano servicio de las armas, / pasto del olvido, vocación de la nada. Ib.

El ámbito del sitio, con su resonancia de basílica y el manto ocre de las aguas desplazándose en lentitud hipnótica... Ib., El cañón de Aracuriare

El sosiego que invadió a Maqroll, teñido de cierta dosis de gozo febril, vino a ser como una anticipación de esa parcela de dicha que todos esperamos alcanzar antes de la muerte y que se va alejando a medida que aumentan los años y crece la desesperanza que arrastran consigo. Ib.

Fueron para él como una imagen premonitoria del reino de los olvidados, del dominio donde campea la muerte entre la desvelada procesión de sus criaturas. Ib.

La inefable señal, la siempre esperada y siempre postergada / señal de su definitiva disolución en la nada bienhechora. Ib., Noticia del Hades

El tropel sin norte de tus días. Ib.

Inútil la espera, / inútiles el viaje / y el navío. / Sólo existieron / en el áspero vacío, / en la improbable vida / que se nutre / de la estéril materia / de otros años. En: Diez lieder, V

Ha vuelto en mi sueño / tu estampa de viking destronado... Ib., X, El regreso de Leo Le Gris

Lo que el espejo calla, / lo que guarda / en su anónima eternidad, / en su opaca extensión / donde la nada gira / en el sellado vértigo / de las disoluciones, / jamás será dicho. En: Crónica regia y alabanza del reino, 1985, Cuatro nocturnos de El Escorial, I

Ni siquiera la poesía / es bastante para rescatar / del minucioso olvido / lo que calla este espejo / en la tiniebla / de su desamparo. Ib.

Y me invade [...] un deseo insensato / de sacarla del mudo letargo de los siglos / y llevarla del brazo e invitarla a perdernos / en el falaz laberinto de un verano sin término. Ib., Regreso a un retrato de la Infanta Catalina Micaela hija del Rey Don Felipe II

Firme en la cera de mis años, / deduzco de las espesas nubes de insectos / que giran sobre el mercado, / la suerte de las expediciones... Ib., Apuntes para un funeral, IV

Vas, como yo, derecho a tu destino y más fácil sería detener el agua de una acequia con las manos, que torcer el curso de nuestras vidas o modificar su final. En: Antes de que cante el gallo

Mueren de muerte de vida de soldado obediente a la tumba. En: Sharaya

Ellos mismos (los revolucionarios) traen un nuevo caos que también mata y una nueva injusticia que también convoca a la miseria. Es como el que se lava las manos en un arroyo de aguas emponzoñadas. Ib.

Esa delicada trama de saber, de tradición humanista y de fe irrestricta en los valores del hombre como persona y como creador de verdad y belleza inmutables, que constituye la especie misma del Occidente cristiano. En: Intermedio en Constantinopla

En política resulta fundamental escogerse bien los enemigos y mantenerlos, a toda costa, en la adversidad. En: Cuadernos del Herne, 1986

Bolívar perdió todas las batallas en las que se hallaba comprometido: la única que ganó, en Boyacá, ¡no dejó ni una sola víctima! Ib.

Del diálogo del cristal y del oboe, / de lo que el clarinete propone como huida / y la flauta regresa a sus dominios, / de lo que las cuerdas ofrecen como enigma / y ellas mismas devuelven a la nada, / sólo el silencio guarda la memoria. En: Un homenaje y siete nocturnos, 1986, Después de escuchar la música de Mario Lavista

Zonas donde la muerte / acecha con su ciega jauría. Ib.

Así las palabras buscando / presintiendo el exacto lugar / que las espera en el frágil / maderamen del poema / por designio inefable de los dioses. Ib., Nocturno I

Regresar a la nada se le antoja / un alivio, un bálsamo oscuro y eficaz / que los dioses ofrecen compasivos. / La voz del viento trae / la llamada febril que lo procura / desde esa otra orilla donde el tiempo / no reina ni ejerce ya poder alguno / con la hiel de sus conjuras y maquinaciones. Ib., IV, Nocturno en Valdemosa

Escorado, enseña sus lástimas y se va / deshaciendo con la pausada / resignación de quien vivió / días de soberbio prestigio entre los / hombres que lo dejan morir sin evitarle / la impúdica evidencia de su ruina. Ib., Nocturno V

La vida de los hombres y su parco destino ya prescrito. Ib.

Esta resignación, esta obediente melancolía en la que todo lo sucedido y por suceder es acogido con gozo / y me deja dueño de un cierto orden, de una cierta serena sumisión tan parecidos a la felicidad. Ib.

para sumarme al caprichoso y / sabio dominio de las aguas en ruta, / sobre cuya espalda será más fácil y / menos pesaroso cruzar el ancho / delta del irremediable y benéfico olvido. Ib.

Porque las caídas, los mezquinos temores, / las necias empresas que terminan en nada, / el delirio que se agota en la premiosa / lentitud de las palabras, las traiciones / a lo que un día creímos lo mejor de nosotros, / todo eso y mucho más que callo o que olvido, / todo eso es, también, o solamente, / el orden... Ib., Nocturno en Compostela

Un sordo dolor corroe su vigilia. Ib., Nocturno en Almansurah

Justo es hablar así sea por una sola vez / de la noche de los asesinos la noche cómplice / porque también ella entra en el orden de nuestros días / y de nada valdría pretender renegar de sus poderes. Ib., Nocturno VII

El homicidio entonces forma parte / de una más ardua teoría de códigos / de una suma de mandamientos / a los que somos ajenos y de la que poco sabemos / por estar marcados con la precaria señal de los inocentes... Ib.

Ellos son los señores de la noche propicia / los capitanes del desespero los ejecutores insomnes / los que van a matar como quien cumple con un rito necesario / una rutina consagrante amparada / por el humo nocturno de las celebraciones. Ib.

Insectos de colores y formas tan diversos que a veces me da la impresión que alguien organiza un desfile con un propósito didáctico indescifrable. En: La Nieve del Almirante, 1986

La indiferencia bienhechora que todo lo subsana. Ib.

En este clima sólo las más elementales y sórdidas apetencias subsisten y se abren paso entre el baño de imbecilidad que nos va invadiendo sin remedio. Ib.

Establezco, sabiendo de su candorosa inutilidad, algunas reglas de vida. Es uno de mis ejercicios favoritos. Ib.

Cada día somos otro, pero siempre olvidamos que igual sucede con nuestros semejantes. En esto tal vez consista lo que los hombres llaman soledad. O es así, o se trata de una solemne imbecilidad. Ib.

Cuando le mentimos a una mujer volvemos a ser el niño desvalido que no tiene asidero en su desamparo. Ib.

La mujer, como las plantas, como las tempestades de la selva, como el fragor de las aguas, se nutre de los más oscuros designios celestes. Ib.

Los gavilanes que gritan sobre los precipicios y giran buscando su presa son la única imagen que se me ocurre para evocar a los hombres que juzgan, legalizan y gobiernan. Malditos sean. Ib.

Una caravana no simboliza ni representa cosa alguna. Nuestro error consiste en pensar que va hacia alguna parte o viene de otra. La caravana agota su significado en su mismo desplazamiento. Ib.

Como toda persona que ha recibido una formación militar, para él los civiles somos una suerte de torpe estorbo que hay que proteger y tolerar... no saben pasar por el mundo sin sembrar el desorden y la inquietud. Ib.

"La historia de los que tratan de ganarle el paso a la vida, de los listos, de los que creen saberlo todo y mueren con la sorpresa retratada en la cara: en el último instante les llega siempre la certeza de que lo que les sucedió es, precisamente, que nada comprendieron ni nada tuvieron jamás entre las manos. Viejo cuento; viejo y aburrido." Ib.

Pienso si eso que solemos llamar valor no sea sino una entrega incondicional a la energía incontenible, neutra, arrasadora de una orden emitida en ese tono. Ib.

Ahora que vuelvo a pensar en ello, me doy cuenta de que el sentido que se embota primero, a medida que la vida se nos va viniendo encima, es el de la piedad. Ib.

La tan llevada y traída solidaridad humana que jamás ha significado para mí nada concreto. Se la menciona en circunstancias de pasajero pánico. Ib.

Me subía por el estómago una sensación de ansiedad ya familiar: me indica cuando empiezo a tropezar con los obstáculos de una realidad que había ido ajustando engañosamente a la medida de mis deseos. Ib.

Hay cosas que nunca aprendo. Su presencia acumulada, en el curso de la vida, es lo que los necios llaman destino. Ib.

Las constantes que tejen mi destino: el vivir en un tiempo por completo extraño a mis intereses y a mis gustos, la familiaridad de irse muriendo como oficio esencial de cada día. Ib.

Hay cosas que nos llegan demasiado pronto y otras demasiado tarde, pero esto sólo lo sabemos cuando no hay remedio, cuando ya hemos apostado contra nosotros mismos. Ib.

El peligro se desvanece siempre que nos acercamos a él. Ib.

Ese magma informe y ciego que avanza sin propósito ni cauce determinados y que se llama la historia. Ib.

Sólo la incurable vanidad de los hombres y el lugar que con tan descomunal narcisismo se arrogan en la indómita corriente que los arrastra, puede hacerlos pensar que un magnicidio haya logrado jamás cambiar un destino desde siempre trazado en el universo inmensurable. Ib.

Hay una monotonía del crimen que no es aconsejable frecuentar ni en los libros ni en la vida. Ni siquiera en el mal consiguen los hombres sorprender o intrigar a sus semejantes. Ib.

Tardía, como todas las lecciones que nos atañen directa y profundamente. Ib.

Es muy malo cuando se vive parte de la vida haciendo el papel que no era para uno, y peor aún descubrirlo cuando ya no se tienen las fuerzas para remediar el pasado ni rescatar lo perdido. Ib.

Qué complicado es todo. Cuántos tumbos en un laberinto cuya salida hacemos lo posible por ignorar y cuántas sorpresas y, luego, cuánta monotonía al comprobar que no han sido tales, que todo lo que nos sucede tiene el mismo semblante, idéntico origen. Ib.

Hay una aridez a la cual es mejor no acercarse. Está en nosotros y es mejor ignorar la extensión que ocupa en nuestra alma. Ib.

Había vivido tanto, que la suma de insensatez le debía ser no ya intolerable, sino por completo ajena. Ib.

Termino siempre por consolarme pensando que en la aventura misma estaba el premio y que no hay que buscar otra cosa diferente que la satisfacción de probar los caminos del mundo que, al final, van pareciéndose sospechosamente unos a otros. Ib.

Yo tomo alcohol todos los días, siempre que puedo, a la menor provocación. Pero no para vivir sino, al contrario, para frenar la vida. "En: Entrevista, cit. por Juan Gustavo Cobo Borda, “Clásicos colombianos”"

Escribo por asco. Por asco de mí mismo y del mundo que hemos sido llamados a construir. En: (Respuesta a una encuesta), 1986

Llevaba impreso en algún lugar de su ser ese signo que distingue a los vencidos y acaba aislándolos irremediablemente de sus semejantes. En: Ilona llega con la lluvia, 1987

El cuerpo acabó de caer con un ruido sordo mientras el zumbido del ventilador se abría paso por entre el silencio que organiza la muerte cuando quiere indicar su presencia entre los vivos. Ib.

En esos parajes todo acaba reduciéndose a proporciones que fluctúan entre el carnaval desvaído y la triste ironía nacida del clima de las islas y la mezquina y arrasadora sordidez de la costa. Ib.

Son las personas las que se encargan de crear una fantasía en su imaginación y la llaman clima. Ib.

El holandés divagaba con esa lentitud síntoma del ocio en el que suelen flotar los obesos cuando se agotan sus responsabilidades. Ib.

Nunca he creído en eso que las gentes llaman mala suerte, vista como una condición establecida por los hados sin que podamos tener injerencia en su mudanza u orientación. Ib.

El lado puramente utilitario de nuestra vida que es, sin duda, el más irreal e inasible dada su elemental e irremediable idiotez. Ib.

Llega el sueño, como una guillotina aterciopelada y piadosa. Ib.

Un vodka a tiempo y una amiga ocasional que no volvería a encontrar jamás, eran bastantes para salvar ese momento en que pensamos que hemos tocado el fondo del pozo. Y ambas cosas, no necesariamente se consiguen con dinero. Ib.

Me daba cuenta de que, como siempre sucede, la primera impresión sólo había venido a confirmarse. Ib.

Hacíamos el amor por las tardes, con la lenta y minuciosa paciencia de quien levanta castillos de naipes. Ib.

Nos unía la solidaridad imbatible de quienes no quieren el mundo como se lo dan sino como ellos se proponen acomodarlo. Ib.

Era evidente que la vida reserva siempre sorpresas mucho más complejas e imprevisibles y que el secreto consiste en dejarlas llegar sin interponerles castillos en el aire. Ib.

Al ponerle nombre a una determinada actividad, ésta cobra una evidencia irreductible, una vida inmediata y fuera de duda. Ib.

No es que mientan, es que no saben cómo llegar a la verdad. Ib.

En nuestro mundo católico-ocidental se suelen oponer como dos polos antitéticos la prostitución y el matrimonio. En la práctica, visto uno de ellos tan cerca como en nuestro caso ahora, la antítesis se disuelve y transforma en una especie de paralelismo aberrante. Ib.

Más que inteligente, daba la impresión de tener esa facultad, muy rara, de orientarse en lo esencial, en lo duradero y cierto y prescindir de todo lo demás. Ib.

Ese otro ser que nos acompaña siempre y que únicamente sale a la superficie cuando estamos solos, para entregar ciertos mensajes, disolver ciertas frágiles certezas y dejarnos en el desamparo de inconfesables perplejidades. Ib.

Estos levantinos no tiene remedio (...) Cuando salen de las Mil y una noches se dedican a poner bombas y a luchar en las montañas. Ib.

La solución que buscamos a los callejones sin salida, las traen el azar, los recodos insospechados e imprevisibles del tiempo. Ib.

La muerte lo que suprime no es a los seres cercanos y que son nuestra vida misma. Lo que la muerte se lleva para siempre es su recuerdo, la imagen que se va borrando, diluyendo, hasta perderse y es entonces cuando empezamos nosotros a morir también. Ib.

Los hombres, esos desventurados ciegos que entran en la muerte sin haber sospechado siquiera la maravilla del mundo. En: Un bel morir, 1988

En el umbral de su vejez, el Gaviero estaba aprendiendo a conformarse, sin remedio pero con creces, con lo que nos es dado fatalmente a cambio de lo que hubiera podido ser y ya no fue. Ib.

La vida es como estas aguas del río que todo lo acaban nivelando, lo que traen y lo que dejan, hasta llegar al mar. Ib.

La corriente es siempre la misma. Todo es lo mismo. Ib.

Estos intentos en que se empeñan los hombres para cambiar el mundo, los he visto terminar siempre de dos maneras: o en sórdidas dictaduras indigestadas de ideologías simplistas, aplicadas con una retórica no menos elemental, o en fructíferos negocios que aprovechan un puñado de cínicos que se presentan siempre como personas desinteresadas y decentes empeñadas en el bienestar del país y de sus habitantes. Ib.

Siempre que intento algo tierra adentro me va mal. Ib.

-Cuida la dinamita, muchacho. Es como las mujeres, nunca sabes por qué ni cuándo van a estallar. Ib.

La verdadera tragedia de envejecer consiste en que allá, dentro de nosotros, sigue un eterno muchacho que no registra el paso del tiempo. Ib.

Un día, el cuerpo se encarga de dar el aviso y, por un momento, despertamos a la evidencia de nuestro deterioro: alguien ha estado viviéndonos y gastando nuestras fuerzas. Ib.

La experiencia me indica que mucha gente, de aspecto poco digno de confianza, resulta ser después la más honesta y rutinaria. Ib.

No es tan malo ser ciego, ¿sabe? No creo que sea mucho lo que hay que ver. Ib.

Había, en este vagabundo despojo del mar, una especie de testimonio de nuestro destino sobre la tierra. En: La última escala del Tramp Steamer, 1989

El impreciso juego cuyas reglas cambian a cada instante y que hemos dado en llamar destino. Ib.

Todo el Caribe me ha sido un ámbito incomparable, en donde las cosas suceden exactamente en el ritmo y con el aura que se ajustan con mayor fidelidad y provecho a los jamás realizados proyectos de mi existencia. Ib.

Así como, a partir de cierta edad, sólo dos o tres ideas son las que rigen y alientan nuestro interés, también los variados sitios que la tierra nos ofrece como ideales, se pueden reducir a dos o tres. Ib.

Nuestro modesto infierno en vida no da ya para ser materia de la más alta poesía. Ib.

Hay coincidencias que, al violar toda previsión posible, pueden llegar a ser intolerables porque proponen un mundo donde rigen leyes que ni conocemos ni pertenecen a nuestro orden habitual. Ib.

La gris rutina de nuestros tiempos de resignada necedad. Ib.

El azar es siempre sospechoso, son muchas las máscaras que lo imitan. Ib.

Era conmovedor escucharlo luchar con las palabras, siempre tan pobres y tan lejos de un fenómeno como es la belleza de un ser humano cuando ésta alcanza la condición de lo esencialmente inefable. Ib.

Lo de ustedes durará lo que dure el Alción. Ib.

"Sé muy bien lo que en estos países significa la frase “no se preocupe”. Debe entenderse como: “Si algo nos pasa no hay nada que hacer, así que no vale la pena preocuparse”." Ib.

Los hombres cambian tan poco, siguen siendo tan ellos mismos, que sólo existe una historia de amor desde el principio de los tiempos, repetida al infinito sin perder su terrible sencillez, su irremediable desventura. Ib.

El Gaviero es todo lo que no he sido, también lo que he sido y no he confesado, todo lo que desearía ser, todo lo que debí ser y no fui. El Gaviero es un trasunto mío: es mi gloria. 1989

La selva es una de las posibilidades de representación del infierno. En: Entrevista de Conchita Penilla, 1989

La mujer está tan cerca de la verdad esencial de la vida, produce la vida, genera la vida, que no está en capacidad de mentir. Ib.

Mentir es sencillamente transformar una realidad y evitarla por miedo y reemplazarla por una más banal y triste. Ib.

Uno sirve a menudo de garantía contra la muerte y lo que hace en verdad es llevarla siempre a las costillas simulando ignorarla. En: Amirbar, 1990

Pienso que con lo que llevamos adentro, al parecer familiar y conocido, hay ya suficientes problemas y vastos espacios indescifrables, como para inventar otros. Ib.

Aquí ya no se puede vivir. Aquí nos va a acabar a todos porque nadie se mueve, nadie hace nada. Ib.

No hay oro sin difunto, ni mujer sin secreto. Ib.

Eso que llamamos el azar y que no es tal, sino, bien al contrario, un orden específico que se mantiene oculto y sólo de vez en cuando se nos manifiesta con signos. Ib.

A veces tengo la impresión de que todo lo que me sucede viene de una región marginada y nefasta ignorada de los demás y destinada desde siempre sólo para mí. Ib.

Nada en la vida sucede en forma gratuita y todo está encadenado. Ib.

La gozosa desesperación de los vencidos que saben que la única victoria es la de los sentidos en el efímero pero cierto combate del placer. Ib.

 -los únicos libros que uno pierde son los que no le interesan. Ib.

Estos países han vaciado de contenido real su historia y la han llenado de símbolos. En: Entrevista, El Tiempo, 1991

Uno no escribe poesía ni novela para tener éxito. Las escribo porque si no, ¡me muero! Ib.

Bolívar fue un político prácticamente inexistente como político. Ib.

Creo que Bolívar no murió de tuberculosis ni de un quiste amibiano como dijeron. Murió de desencanto. Ib.

Santander representa lo que yo más odio, lo que más desprecio: una tradición racionalista. Ib.

A Santander tendrían que haberlo fusilado al día siguiente de la Batalla de Boyacá. Ib.

El poder se juega en el hielo absoluto. Los políticos no tienen amigos, ni tienen lealtades, ni tienen sueños. El político sólo maneja realidades. Bolívar no manejó sino sueños. Ib.

Soy reaccionario y lo he probado con bastante cuidado. Ib.

Del pasado probablemente no nos quede nada. Por eso tenemos que funcionar con lo que somos y con lo que tenemos y dejarnos de poner estatuas de yeso en todas partes. Ib.

Los colombianos estamos llenos de talento y muy escasos de gente con los pies en la tierra. Ib.

¿Por qué, a menudo, el azar se empeña en adquirir el acento de una sobrecogedora llamada de los dioses? En: Abdul Bashur, soñador de navíos, 1991

Maqroll partía de la convicción de que todo estaba perdido de antemano y sin remedio. Ib.

Mis nostalgias que, a esta altura de mis días, representan una porción muy grande de las razones que me asisten para continuar mi camino. Ib.

Toda rebeldía contra la imagen paterna, magnificada y opresora, se paga durante el resto de la vida. Ib.

Al padre, en ves de substituirlo, hay que intentar prolongarlo, en la medida de nuestrs propias fuerzas y de nuestros propios demonios. Ib.

Ya aprendí y me acostumbré a derivar de los sueños jamás cumplidos sólidas razones para seguir viviendo. Ib.

"Eso que se ha convenido en llamar “humanidad” y que, en el fondo, pertenece más bien al orden estético, a la “armonia mundi” de los antiguos." Ib.

Es cierto que toda nación está formada de regiones que conservan entre sí diferencias importantes, pero en Colombia la desmesura y la fantasía de la geografía hacen este diálogo de sordos más agudo y más conflictivo que en cualquier otra parte. En: La Colombia de hoy, El País, 1992

El colombiano es incomparable a la hora de transformar en realidades perentorias los prnductos más exaltados de su imaginación. Ib.

A veces pienso que si César Gavirla no logra realizar lo que ha emprendido, nadie entonces, jamás, podrá salvar este paraíso que hemos creído perdido. Ib.

Morir es un pacto que hacemos con nosotros mismos. Lo importante es saber cuándo y cómo se cumple y estar seguro de que se trata de un viaje sin regreso. En: Tríptico de mar y tierra, 1993, Cita en Bergen

Si no sonara absurdo, yo le diría que me voy porque no soporto más el ruido que hacen los vivos. Ib.

Dos personajes de perfiles tan acusados y fuera de lo común no se cruzan en la vida sin dejar tras de sí una cauda de planetas en desorden. Ib., Razón verídica de los encuentros y complicidades de Maqroll el Gaviero con el pintor Alejandro Obregón.

La vida, la de verdad, la que sólo encuentra respuesta en la mudez rotunda de la muerte. Ib., Jamil

La vida se nos viene encima como una bestia ciega. Se traga el tiempo, los años de nuestra existencia, pasa como un tifón y nda deja. Ni la memoria siquiera, porque la memoria está hecha de la misma sustancia inasible y veloz con la que surgen los espejismos y luego desaparecen. Ib.

La piedad de los dioses, si existe, es para nosotros indescifrable o nos llega con el último aliento de vida. Nada se puede hacer para librarnos de su arbitraria tutela. Ib.

Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una vasta soledad de delgadas orillas en donde se extienda a sus anchas el ronco sonido del deseo. Abramos de nuevo todas las venas del placer. En: ?

Es una pintura angélica, pero de ángeles del sexto día de la creación. En: Sobre la pintura de Alejandro Obregón

 

MUTIS, Domingo

Este santo y Napoleón / no son de mi devoción. En: En el dorso de un retrato de Bolívar, cit. por Álvaro Mutis

 

MUTIS, José Celestino (Cádiz 1732-Santafé 1808)

Sacrílegamente infeccionados de un espíritu incendiario. "En: (Sobre los “comuneros”), Correspondencia"

Parece increible que en nuestro tiempo pueda haber país en donde sus individuos piensen tan erradamente. En: Diario

Oir contar a estas gentes algunos efectos de la naturaleza es pasar el tiempo oyendo delirar a unos locos. Ib.

Cuándo será el día en que seamos libres y vivamos según el estado republicano. En: Atrib., cit. por Henao y Arrubla, Historia de Colombia, 1910

¡Apartad los ojos de la España detenida! En: Apóstrofe con el que inauguró la cátedra de matemáticas y filosofía en el Colegio del Rosario.

 

MUTIS DURÁN, Santiago

"Lentos e incandescentes / los movimientos de una mujer nos sumergen en el sueño / de la vida; absortos penetramos la luz / de un mundo al que no es posible detener." "En: Vermeer, el de la “Luz ensimismada”, 1977"

Ma había acostumbrado a ti. / En tu forma de reirte de mí / o de estar a mi lado / había aprendido a reconocerme. / Ahora sólo me queda / mi interminable conversación / con mis amores. En: Para vos

Nada tan duro e insensible / como su juventud. / Daría su amada a los insectos. / Qué fácil devorarla / y qué fácil olvidar! / Pero se cierran las puertas / para siempre. "En: Epígrafe de “Los domingos de Charito” de Julio Olaciregui"

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